jueves, 24 de diciembre de 2009

Descubierto un nuevo exoplaneta mediante anomalías gravitacionales en otro exoplaneta del mismo sistema

Para aquellos que conocen la historia del Sistema Solar, el descubrimiento de Neptuno es una historia muy emocionante. Antes de que se encontrara mediante la observación directa, se descubrieron sus efectos gravitatorios en otro planeta (Urano). A partir de estas anomalías, los astrónomos fueron capaces de predecir la posición del planeta aún no observado, y en 1846 se descubrió el planeta predicho en el Observatorio de Berlín. Este descubrimiento provocó la búsqueda de otros planetas mediante las discrepancias orbitales atribuidas a las perturbaciones gravitacionales de Mercurio. Sin embargo, ninguno fue encontrado, debido finalmente a que las irregularidades de la órbita de Mercurio se debieron a los efectos relativistas.
Sin embargo, esta técnica de descubrir planetas a partir de las anomalías en la órbita de otro planeta también puede utilizarse fuera de nuestro Sistema Solar.
El exoplaneta conocido como TrES-2b es uno de los casos excepcionales de exoplanetas conocidos para los que el plano de la órbita se encuentra casi directamente en nuestra línea de visión. Esta circunstancia significa que el planeta parece cruzar el disco de la estrella que orbita. Aunque no podemos resolver ese disco, se muestra como una caída en el brillo característico que puede revelar información adicional sobre el sistema como determinaciones muy precisas de los radios de la estrella y del planeta, y la inclinación del plano orbital del planeta. Esta información adicional permite excelentes determinaciones de los parámetros orbitales a fin de predecir los tránsitos futuros.
Un equipo de astrónomos alemanes observó el sistema TrES-2 en 2006 y en 2008 con el fin de llegar a la comprensión de la órbita del planeta. Sin embargo, cuando se continuó con la observación en el año 2009 se encontraron cambios significativos en la inclinación de la órbita y en su período. Aunque la migración planetaria podría cambiar estos parámetros, no es de esperar que tal evento pueda ocurrir en una escala tan breve de tiempo. Además, una estrella de forma irregular podría explicar el cambio, pero el grado en el que la estrella tendría que ser aplastada en el ecuador sería imposible, dada la tasa de rotación conocida por TrES-2.
En cambio, los autores sugieren que la existencia de un tercer cuerpo planetario proporcionaría una explicación muy natural. Aunque esta explicación no es nada concluyente, sí plantea un escenario fácilmente comprobable. Si el plano de la órbita del sistema se encuentra casi a lo largo de la línea de visión, proporciona la situación más ideal para tratar de detectar planetas usando la velocidad radial de la estrella. Los autores llegan incluso a sugerir una serie de períodos de un planeta potencial para tener los efectos observados: un planeta de una masa similar a la de Júpiter, con períodos de entre 50 a 100 días sería suficiente para causar los cambios observados en la inclinación. Además, también señalan que existen varios sistemas similares de las características que debe poseer el sistema de TrES-2. Por ejemplo, en el sistema de HIP 14810 hay un planeta cercano con un período de 6,6 días y un planeta un poco más ligero, con un período de 147 días.

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