sábado, 31 de octubre de 2009

La nebulosa Cabeza de Bruja espía a Rigel


El Universo a veces nos regala no sólo bellas imágenes, sino también curiosas estampas que nos pueden inspirar todo tipo de leyendas. Todos los aficionados a la astronomía hemos visto fotografías de la Nebulosa Cabeza de Caballo en Orión, pero algunos no se han percatado que en la misma constelación contamos con otra peculiar nebulosa denominada formalmente IC 2118. Esta nebulosa dista de la Tierra 1000 años-luz y brilla sobre todo por la luz que refleja de la estrella Rigel, a la que está asociada, y que podemos ver situada en la esquina superior derecha de la imagen.
El color azul es causado no sólo por Rigel, sino porque los granos de polvo reflejan con mayor eficiencia la luz azul que la roja. El mismo proceso físico hace que el cielo diurno terrestre aparezca azul, aunque los responsables en nuestra atmósfera sean las moléculas de nitrógeno y oxígeno.

Crean robots autónomos que trabajan en equipo para explorar otros planetas

Para la exploración de otros planetas se ha estado enviando hasta ahora un único robot con las limitaciones que ello conlleva: dificultad de maniobra, pérdida completa de la misión en caso de avería grave, etc. Para suplir estas carencias, la Jet Propulsion Laboratory de la NASA ha publicado un artículo sobre una investigación llevada a cabo por Wolfgang Fink que trabaja para el Instituto Tecnológico de California (Caltech). En este trabajo, Fink propone que en vez de enviar un único robot para realizar misiones de exploración, se debería enviar un conjunto de ellas. Consistiría en mandar múltiples robots de bajo coste que se auto-dirigirán o que dirigirán a otros robots en su misión. Para ello ha desarrollado un programa informático y ha creado un dispositivo de experimentación capaz de trabajar de forma independiente. Este software hará posible que los robots piensen por sí solos, identifiquen problemas y posibles peligros, determinen áreas de interés y prioricen objetivos de análisis. Es decir el control de la misión no se llevará a cabo desde la Tierra, sino que lo tendrán múltiples robots que trabajarán en conjunto, compartiendo entre ellos la información que cada uno de ellos recopile, de manera casi simultánea.

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Marte visita al Pesebre


Desde esta noche y hasta el 2 de noviembre se podrá observar fácilmente el tránsito del planeta Marte a través del cúmulo M44, el Pesebre, en la constelación de Cáncer. La imagen muestra la situación de Marte para esta noche sobre las 5:00A.M. Pero lo más espectacular se producirá mañana cuando el planeta rojo atraviese el centro del cúmulo. No os perdáis la oportunidad de contemplar y fotografiar este evento.

viernes, 30 de octubre de 2009

La Vía Láctea abre su "joyero".


Con una combinación de imágenes tomadas por tres telescopios, el Hubble de la NASA, el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) en el Cerro de Paranal, y el MPG del observatorio de La Silla en Chile, se ha conseguido obtener una imagen de un grupo de estrellas conocidas como el joyero con una calidad hasta ahora no vista. Aunque su nombre científico es Cluster Kappa, en 1830 el astrónomo británico John Herschel , le puso este nombre por sus tonalidades azules y naranjas. Los astrofísicos utilizan estos cúmulos para estudiar la evolución estelar ya que cuentan con miles de estrellas unidas entre sí gravitacionalmente.

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Cada año caen a la Tierra alrededor de 500 meteoritos

Jordi José i Pont, astrofísico de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) ha afirmado que anualmente caen unos 500 meteoritos a la Tierra, pero que la probabilidad de que uno de ellos sea lo suficientemente grande como para producir un impacto catastrófico, es mínima. Aunque muchas veces estos fenómenos causen terror entre la población, según este científico, la estadística es muy clara al respecto: la probabilidad de morir por culpa de un impacto de meteorito es equivalente a la de fallecer por culpa de un accidente de aviación.

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El telescopio 'Fermi' de rayos gamma refuerza las teorías de Einstein

El telescopio espacial Fermi cumple ya un año de misión en el que ha estudiado la actividad de los núcleos galácticos, los púlsares y otras fuentes de energía como la materia oscura. Desde entonces ha logrado captar más de 1000 fuentes de rayos gamma con los que ha conseguido una prueba empírica sobre la teoría de la relatividad formulada por Albert Einstein del espacio y el tiempo. Entre las fuentes de rayos gamma descubiertas se encuentran los blazers, que son galaxias remotas cuyos agujeros negros emiten chorros de materia hacia nosotros, 46 púlsares y dos sistemas binarios en los que una estrella de neutrones orbita una estrella más joven.

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jueves, 29 de octubre de 2009

Canales del crácter Hale

La NASA ha dado a conocer una fotografía de los canales formados en el crácter Hale de Marte. Cada vez se tiene constancia de la existencia de más canales asociados a crácteres de impacto por lo que los científicos han propuesto una serie de teorías para explicarlos como precipitaciones causadas por los impactos a partir de la liberación de agua subterránea. También se ha propuesto que el calor del impacto podría haber derretido grandes cantidades de hielo bajo la superficie que generarían corrientes superficiales capaces de tallar los canales.

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Disco de Polvo Alrededor de la Estrella 51 Ophiuchi

El disco de polvo alrededor de la estrella 51 Ophiuchi es uno de los más compactos observados. Su zona más espesa alcanzaría en nuestro Sistema Solar la órbita de Júpiter, mientras que otro disco más liviano se extiende a una distancia mucho mayor, a unas 1.200 U.A. Aunque se desconoce si ya se han formado planetas, el astrónomo Christopher Stark, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland, apunta a la existencia de un sistema protoplanetario. El sistema aparenta ser muy joven existiendo todavía muchos cuerpos que chocan entre sí generando gran cantidad de polvo, siendo ésta, precisamente la fuente, que alimenta el disco exterior.

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'Corot' seguirá buscando planetas tres años más

Corot fue lanzado el 27 de diciembre de 2006 para realizar dos tipos de investigaciones durante tres años: la detección de exoplanetas mediante las variaciones de luz que se producen cuando se interponen entre nosotros y sus estrellas, y para el estudio del interior de las estrellas utilizando técnicas astrosismológicas. Dados los resultados obtenidos y a que posee una precisión fotométrica no lograda antes, se ha decidido prolongar la vida de esta sonda durante otros tres años más.

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Ya había estrellas 600 millones de años después del 'big bang'

Desde que en abril de este año, el satélite SWIFT detectase la emisión de rayos gamma más lejana hasta ahora observada, los astrofísicos no han dejado de estudiar el cataclismo, redactando dos trabajos que se publican esta semana en Nature. Esta emisión de rayos gamma denominada GRB 090423, se ha producido en una galaxia tan distante que es invisible para los instrumentos actuales de observación, aunque se espera que en la próxima generación de telescopios espaciales puedan detectarse objetos a estas distancias. La importancia de esta explosión radica en que se produjo cuando el Universo contaba con tan sólo 600 millones de años, un 5 por ciento de su edad actual, en la que los científicos se cuestionaban la existencia de estrellas y cuya hipótesis ya ha quedado resuelta. Según explica Alberto Fernández Soto, del Instituto de Física de Cantabria (CSIC-Universidad de Cantabria), la formación de estrellas fue más rápida de lo que se pensaba.

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miércoles, 28 de octubre de 2009

MESSENGER estudia las fulguraciones solares

Los científicos sólo habían podido registrar los extallidos de neutrones en las fulguraciones más potentes en los espectrómetros de neutrones terrestres.Pero el 31 de diciembre de 2.007, la sonda MESSENGER se encontraba aproximadamente a media unidad astronómica del Sol entrando en la órbita de Mercurio cuando se produjo una fulguración solar promedio. Con los datos obtenidos por la sonda de este evento se espera poder resolver el motivo por el cual algunas eyecciones de masa coronal casi no producen protones energéticos que alcancen la Tierra, mientras que otras los producen en cantidades enormes.

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Manuscritos y libros de Galileo visitarán por primera vez Madrid, Valencia, San Sebastián y A Coruña

Manuscritos y libros relacionados con Galileo y su época abandonarán por primera vez Italia para ser expuestos en Madrid y posteriormente en Valencia, San Sebastián y A Coruña. Galileo y la astronomía. Hablarán de ti siempre las estrellas es una exposición promovida por la Accademia dei Lincei, la primera asociación científica de que se tiene noticia, con motivo del Año Internacional de la Astronomía. Entre los textos expuestos destaca la extensa carta de Galileo a Cristina de Lorena, un manuscrito del matemático Giambattista della Porta y otro de Johannes Faber, y el texto de la abjuración de Galileo en 1633.

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¿Viajaremos más rápido que la luz?

Uno de los postulados de la Teoría General de la Relatividad dice que nada puede viajar más rápido que la luz. Pero de manos de la producción televisiva Star Trek , se propuso un método para poder violar esta ley. Consistía en utilizar un motor de curvatura, un mecanismo que conseguía mover el espacio-tiempo expandiéndolo y contrayéndolo sin límite de velocidad, lo que permitiría viajar más rápido que la luz. En 1.994, el físico mexicano Miguel Alcubierre, aprovechando la flexibilidad de la geometría del espacio-tiempo, que se curva en presencia de materia, diseñó teóricamente una burbuja cuyas paredes, compuestas de materia "exótica", producen una contracción del espacio-tiempo en la proa y una dilatación en la popa similares a una ola en el mar. Una nave dentro de la burbuja alcanzaría su destino "sin moverse", igual que un surfista situado sobre la cresta no ejerce un movimiento propio pero alcanza la orilla gracias al de la ola.
Pero un estudio del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) demuestra que esta teoría no es factible. Carlos Barceló, uno de los autores de este trabajo, explica que las paredes de la burbuja se comportan como un horizonte blanco (la proa de la nave recibiría todas las señales) y como un horizonte negro (en la popa no recibiría ninguna señal ya que se traslada a mayor velocidad que la luz). Las fluctuaciones cuánticas que se crearían en esta situación entre ambos horizontes tendrían consecuencias catastróficas para la nave.

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Científicos canarios identifican un asteroide de 40 kilómetros de diámetro

Un grupo de astrónomos aficionados pertenecientes a la Agrupación Astronómica de Fuerteventura, ha logrado observar la ocultación de la estrella HIP32822 por el asteroide '234 Bárbara' durante un periodo de tiempo 2, 9 segundos . Gracias a la sombra que se generó en el fenómeno se han podido establecer las dimensiones del asteroide dotándolo con una anchura máxima de 40 kilómetros y con una forma alargada. Ahora se están estudiando todos los datos obtenidos en la observación para tratar de establecer la composición de HIP32822 y conocer mejor su estructura.

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martes, 27 de octubre de 2009

Cómo ver un Agujero Negro

Shep Doeleman del Massachusetts Institute of Technology (MIT) está experimentando con la técnica de la Interferometría de Larga Base (VLBI) para lograr observar directamente un agujero negro. Este método consistiría en utilizar dos antenas de radio situadas tan lejos como sea posible para observar la misma señal del espacio. Una vez captada la señal, Doeleman espera que con la combinación de los datos pueda recrear un resultado similar al que se hubiera obtenido con una antena del tamaño equivalente a la distancia que las separa. Sus investigaciones se centran en el estudio del agujero negro del centro de nuestra galaxia y de la galaxia M87.

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La actividad tectónica de Mercurio es más reciente de lo que se creía

En su tercer y último sobrevuelo sobre el planeta Mercurio, la sonda Messenger ha tomado imágenes de la superficie del planeta, obteniendo la fotografía de un crácter que parece que experimentó actividad geológica hace unos 1000 millones de años. Para el científico planetario Clark Chapman, del Southwest Research Institute (SRI), esta es una prueba esencial del reciente vulcanismo que asolaba Mercurio. Aunque 1000 millones de años pueda parecer mucho tiempo, geológocamente, es una fecha reciente. Hasta ahora se creía que la actividad de Mercurio había cesado hace 3000 millones de años, por lo que este decubrimiento hace que los científicos planetarios tengan que replantearse sus teorías sobre este planeta.

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sábado, 24 de octubre de 2009

¿Gobierna una fuerza desconocida la materia oscura del Universo?

El equipo del doctor Hongsheng Zhao del Centre of Gravity de la Universidad de St.Andrews, publica esta semana en Nature un artículo en el que exponen que las interacciones entre materia oscura y ordinaria podrían ser más importantes y complejas de lo que se creía. E incluso se especula con que esta materia oscura podría no existir, y que el movimiento anómalo de las estrellas en las galaxias sería debido a la modificación de la gravedad a una escala extragaláctica. De ser ciertas estas hipótesis, las leyes de la gravedad sufrirían importantes modificaciones.

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viernes, 23 de octubre de 2009

Encontrado un tubo de lava en la Luna

Un equipo dirigido por Junichi Haruyama de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, ha localizado en la Luna un tubo de lava. Esta estructura se forma cuando la parte superior de un río de roca fundida se solidifica y la lava que fluye en él se desagua, dejando un tubo hueco de la roca. Estas formaciones, conocidas en la Tierra, son de gran importancia para futuras misiones tripuladas a la Luna, ya que en su interior los astronautas estarían más protegidos de las radiaciones cósmicas. Haruyama ha encontrado un agujero de 65 metros de ancho y que se sumerge hacia el interior por lo menos unos 80 metros más, constituyendo una entrada natural a uno de estos tubos de lava. No está claro cómo se formó esta apertura pero Ray Hawke, de la Universidad de Hawaii, pide prudencia, ya que este tubo podría ser inaccesible o estar bloqueado por escombros.

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"Lluvia" provocaría recalentamiento de la Corona Solar

Muchas teorías se han desarrollado tratando de dar explicación al motivo por el que la corona solar está a mayor temperatura que la superficie del Sol. Pero ahora, los científicos Patrick Antolin y Kazunari Shibata, ambos de la Universidad de Kioto, creen haber resuelto el misterio. Hace tiempo se descubrió la existencia de una “lluvia” de densos paquetes de gas relativamente frío, con temperaturas de decenas o cientos de miles de grados Kelvin que se sumergerían muy rápidamente, a más de 100 kilómetros por segundo. Aunque al principio no se relacionaron con este excesivo calentamieto, estos dos investigadores, realizando simulaciones computacionales han descubierto que el gas que está entre la “superficie” y la corona, sería calentado desde abajo por “nanollamaradas” (pequeñas explosiones de energía) y transportaría esta energía hasta la corona, para finalmente enfriarse y llover, y repetirse así indefinidamente el proceso.

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jueves, 22 de octubre de 2009

La Politécnica de Cataluña diseña sensores de viento para la superficie de Marte

Uno de los proyectos que se desarrollan en el nuevo edificio Knowledge to Market (K2M), es el 'Marslab', bajo el cual se han construido unos sensores de viento para la superficie de Marte. El K2M es una de las bazas más importantes para el IDi, ya que en él se desarrollan diferentes proyectos por un periodo de tres años, hasta su maduración, para presentarse en el mercado con una fuerte calidad competitiva. El 'Marslab' estará listo para el 2.011, año en el que se espera lanzar una red de estaciones meteorológicas a Marte.

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Rosetta visitará la Tierra por última vez en noviembre

La sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA), realizará su última visita a la Tierra el próximo mes de noviembre. Desde esta posición tomará el impulso necesario para iniciar su viaje hacia el exterior del Sistema Solar. La misión de Rosetta es estudiar el cometa 67/P Churyumov Gerasimenko, al que se espera que alcance en el año 2.014.Una vez allí se desprenderá de la nave Philae para que se pose sobre su superficie e investigue su composición durante dos años, mientras el cometa se acerca al Sol.

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Hallan el cúmulo de galaxias más lejano nunca visto por el Hombre

Gracias a la combinación de datos aportadas por el Chandra en el espectro de rayos X, además de otras imágenes tomadas en el visible, e infrarrojos, se ha localizado el cúmulo de galaxias más distante hasta la fecha. Este conjunto de universos-islas, denominado JKCS041, se halla a una distancia de nuestro planeta de unos 10.200 millones de años luz. Investigando sobre la composición, la masa y la temperatura de estas galaxias, los científicos esperan descubrir más detalles sobre el origen de estos cúmulos y las características que tenía el Universo en la época en la que se formó esta estructura.

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La NASA encuentra el 'elixir de la vida' en un segundo exoplaneta

Gracias a los datos aportados por el Hubble y el Spitzer, científicos de la NASA han detectado compuestos orgánicos, básicos para la vida, en el planeta HD209458b, situado a 150 años luz en la constelación de Pegaso. Pero se descarta su habitabilidad porque es un planeta gaseoso tipo Júpiter. El objetivo final de este equipo de investigadores, es hallar un planeta parecido a la Tierra en el que pueda haber vida. Dados los avances en esta materia, se espera poder realizar este deseado descubrimiento en una década.

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miércoles, 21 de octubre de 2009

Galileo Galilei y sus aportaciones a la astronomía.

Este Año Internacional de la Astronomía ha sido dedicado a Galileo Galilei. Por ello he querido redactar un sencillo artículo en el que el lector pueda enterder las importantes aportaciones a la astronomía que nos brindó este importante astrónomo.Espero que disfrutéis de su lectura.


Galileo Galilei y sus aportaciones a la astronomía.






Galileo y la Luna.


Una de las aportaciones más importantes de Galileo a la astronomía, fueron sus observaciones lunares y sus investigaciones sobre los movimientos de nuestro satélite. De hecho, el interés de Galileo como científico no se centraba en la astronomía, sino en la mecánica y en el movimiento de los cuerpos. Desde el primer momento en el que Galileo contempló la Luna con el telescopio percibió con claridad que su superficie no era lisa y no dudó en señalar la existencia de valles y montañas. Contempló la Luna a lo largo de varios días constatando el movimiento aparente del avance de luces y sombras sobre su superficie, recogiendo todos los datos en “La gaceta sideral”, una de sus grandes obras.

Dibujos de la Luna realizados por Galileo


Una de las pruebas que Galileo utilizó para demostrar que la superficie de la Luna no era lisa consistía en que el límite que divide la parte clara y la parte oscura, el llamado terminador, no es uniforme, presentando irregularidades. Otro aspecto que lo demostraba, es la existencia de pequeñas zonas de luz en la superficie lunar aún en sombras lo que delata la existencia de montañas. En cuanto a los cráteres, Galileo percibió claramente, numerosas manchas oscuras en la zona iluminada que tenían una particularidad: sus contornos son muy luminosos y sus sombras van disminuyendo a medida que aumenta la parte luminosa. Galileo comparó esta situación con el orto terrestre. Es conocido por todos, que el Sol al salir por el horizonte primero ilumina las cimas de las montañas y a medida que se va elevando en el cielo va inundando de luz los valles. Otro dato a tener en cuenta de la observación de los cráteres es que la parte oscura de su interior siempre se hallaba orientada hacia el lugar de la irradiación solar.

Dibujos de la Luna de Galileo


Pero a Galileo le fascinó también la observación de los mares lunares. Una vez más razonó su naturaleza en base a las observaciones de nuestro propio planeta. Dedujo que las zonas que conformaban las grandes manchas estaban más deprimidas con respecto a las tierras que la bordeaban y constató, evidentemente, que su superficie era más uniforme. En cuanto a su tonalidad, dedujo que al contemplar los mares terrestres, éstos se mostraban más oscuros a la luz del Sol que las zonas emergidas.





Galileo y las estrellas fijas.



A Galileo le llamó la atención que al contemplar a través de su telescopio las estrellas no aumentasen de tamaño como ocurría con las observaciones terrestres o de la propia Luna. E incluso no mostrasen una pequeña figura esférica como ocurría con los planetas. Pero sí percibió que a través de las lentes, las estrellas parecían más luminosas que a simple vista, y que se podían contemplar numerosos astros que eran demasiado débiles como para que el ojo humano pudiera resolverlos. En su búsqueda de mostrar este efecto, Galileo realizó una serie de dibujos en los que recogió las estrellas que se podían ver a través de su instrumento.





Dibujó con doble trazo aquéllas estrellas que veía a simple vista y con un trazo las que sólo podía contemplar a través del telescopio. Hizo lo mismo con las Pléyades. Según la mitología griega, las Pléyades eran hijas de Pleiona y Atlas, y eran perseguidas continuamente por Orión, el cazador, que las deseaba. Pero una de ellas, Merope o Electra, no era visible a simple vista porque se había casado con un mortal. Galileo la descubrió junto con otras cuarenta hermanas más.






Galileo también contempló la Vía Láctea y comprobó que esa mancha lechosa no era más que un conglomerado de innumerables estrellas, tantas que las más débiles escapaban a la potencia de su telescopio. Basándose en esta observación dedujo erróneamente que las nebulosas que se contemplaban a simple vista como la de Orión, no eran más que un conglomerado de estrellas muy juntas, cuya luz, al sumarse provoca esa nebulosa nívea. Representó M42 de la siguiente manera:






También presentó un esquema de la “nebulosa” del Pesebre, y descubrió que no era una única estrella como se creía, sino más de cuarenta, dispuestas a modo de un pesebre entre dos potros.





Es decir, Galileo no logró con sus investigaciones discernir una nebulosa de un cúmulo de estrellas.





Galileo y los satélites de Júpiter.


Para Galileo las observaciones más importantes correspondieron a las realizadas sobre los satélites de Júpiter. Con un instrumento perfeccionado las observó la noche del 7 de enero de 1.610, fecha clave en la historia de la astronomía. Ya lo había observado un mes antes con otras lentes, pero eran de tan mala calidad que no pudo percibir los satélites. La sorpresa de Galileo al contemplar el planeta fue mayúscula cuando observó tres estrellas pequeñas, pero muy brillantes cerca de Júpiter, y con la increíble característica de que se encontraban en una línea recta paralela a la elíptica, dos al este y una al oeste. Afortunadamente, se conservan sus apuntes de observación de esas noches.



Apuntes de las observaciones realizadas por Galileo


La noche siguiente, al contemplar de nuevo a Júpiter descubrió que la disposición de las estrellitas había variado, hallándose las tres al oeste de Júpiter, a intervalos regulares. En un principio, Galileo llegó a pensar que Júpiter había adelantado a las estrellitas en su recorrido sobre el fondo de estrellas. Pero observando nuevamente el planeta el 10 de enero, se encontró con que una de las estrellitas había desaparecido., y que las otras dos aparecían al este. Entonces supuso que la desaparecida se encontraba oculta detrás de Júpiter. Esto hizo que asombro y confusión vagaran en la mente de Galileo. Así, el planeta Júpiter captó la mayor atención del científico y reforzó sus observaciones desde ese día. Paralelamente, empezó a suponer que Júpiter no tenía nada que ver con el movimiento propio de las estrellas y quería averiguar la naturaleza de estos astros.

La siguiente noche, Galileo volvió a ver dos estrellas al oriente de Júpiter, pero percibió que la más alejada del planeta brillaba mucho más que el día anterior. Hoy se sabe que estos dos satélites son Ganímedes y Calixto, mientras que Io y Europa se encontraban demasiado cerca de Júpiter como para ser resueltos por el telescopio de Galileo.

Basándose en estas observaciones, Galileo ya apuntó a que las estrellas observadas en torno a Júpiter eran estrellas errantes que giraban en torno al planeta del mismo modo que Venus y Mercurio lo hacen alrededor del Sol. El científico se interesó entonces en establecer el periodo de órbita de cada uno de los astros. Comprobó cómo estos variaban de posición en la misma noche realizando observaciones a diferentes horas y durante diversos días.

Fue el 13 de enero cuando Galileo consiguió ver los cuatro satélites, que hoy en día llevan su nombre: los satélites Galileanos, Io, Europa, Ganímedes y Calixto. Galileo no logró calcular el periodo de los satélites para cuando publicó una de sus obras más conocidas, el Sidereus Nuncius, pero sí consiguió demostrar que los satélites que orbitaban más cerca de Júpiter se movían a mayor velocidad que los que, en sus recorridos, se alejaban más del planeta.



Galileo fue meticuloso en recoger los movimientos orbitales de los satélites mediceos.


Como he indicado, Galileo redactó sus descubrimientos en la obra Sidereus Nuncius, que la escribió en latín en apenas dos semanas. Mientras su obra estaba en la imprenta, escribió a Belisario Vinta, secretario del duque indicándole que quería dedicarle sus descubrimientos al soberano de Toscana. Pero no sólo quería dedicarle la obra, sino que como él era el descubridor de las estrellas errantes, tenía el deber de ponerles nombre y había decidido inmortalizar el nombre del duque en las estrellas. Pero Galileo necesitaba el consejo de Vinta. No sabía si llamar a todos los satélites Cosmeanos por Cosme o llamarlos satélites mediceos por los cuatro hermanos: Francisco, Carlos, Lorenzo y el propio Cosme. O simplemente designar a todos los satélites en conjunto como astros mediceos, para gloria de la familia. Vinta respondió, en nombre del duque, que prefería esta última opción. Y así puede verse en la portada del libro, considerado como el más famoso del siglo XVII.









Galileo y Saturno.



Galileo comenzó a observar Saturno a finales de julio con la intención de buscar más satélites para dedicárselos a monarcas que pudieran favorecerles. Pero en vez de lunas, se sorprendió al contemplar una “especie de aceituna con orejas”. Así que, erróneamente, llegó a la conclusión de que Saturno era una estrella triple.





Para evitar disputas en la prioridad de este descubrimiento, o simplemente que publicaran con otro nombre sus nuevas observaciones, envió mensajes cifrados a Vinta. Por ello causó sensación el mensaje que recibieron eminentes científicos de toda Europa como Kepler:


SMAISMRMILMEPOETALEUMIBVNENUGTTAVIRAS


Kepler lo interpretó como: Salve umbistineum geminatum Martia proles. Por lo que erróneamente lo atribuyó a algún descubrimiento sobre el planeta Marte. A final, por petición de Giuliano de Médicis, que era entonces emperador de Toscana del Sacro Imperio Romano, en Praga, Galileo interpretó el mensaje para el emperador alemán Rodolfo II y para el propio Kepler. Su contestación fue aclaratoria: “Saturno no es una única estrella, sino tres estrellas juntas que están en contacto. Con un telescopio de una potencia de mil aumentos pueden verse los tres globos clarísimamente, casi tocándose, sólo con un pequeño espacio entre ellos”.

Pero dos años después, en diciembre de 1.612, al volver a observar Saturno, Galileo fue incapaz de encontrar sus “asas”, viéndolo tan sólo como una pequeña esfera. Las preguntas lo asaltaron y llegó a dudar de sus investigaciones. Saturno parecía “haber devorado a sus hijos” y no sabía cómo.

El 3 de septiembre de 1.616 en una carta a Federico Cesi, le comunicó que en sus nuevas observaciones de Saturno, había descubierto que sus “orejas” ya no eran dos cuerpos definidos, sino que era mucho mayores y no redondos, sino con la forma de dos medios eclipses.





Galileo y Venus.



El 30 de diciembre de 1.610, Galileo le escribió desde Florencia una carta a Cristóforo Clavius, un matemático con el que solía discutir sus investigaciones, para exponerle las observaciones llevadas a cabo durante tres meses del planeta Venus. Galileo señala que al principio de su aparición vespertina, Venus aparecía a través del telescopio como una esfera blanquecina de pequeño tamaño. A medida que los días iban transcurriendo, aumentó su tamaño aunque siguió conservando su forma circular. Pero al acercarse a la elongación máxima, su disco comenzó a disminuir por la parte opuesta al Sol alcanzando la forma de un arco de Luna que fue menguando progresivamente hasta que su aparición dejó de ser vespertina. Así, cuando el planeta apareció en el cielo matutino lo hizo como un fino arco lunar. A medida que pasaron los días, observó que Venus disminuía de tamaño conforme aumentaba la superficie iluminada por el Sol, alcanzando una forma de semicírculo en torno a la máxima elongación. Y después, rápidamente, Venus apareció más bajo sobre el horizonte, mientras alcanzaba de nuevo una forma circular.

Para Galileo, ésta es una prueba irrefutable de que Venus gira en torno al Sol del mismo modo que lo hace Mercurio. También señala que ambos planetas no emiten luz, sino que reflejan la del propio Sol, de ahí las fases que se observan.








Galileo y las manchas solares.



Como ya he señalado anteriormente, las disputas sobre la autoría de un descubrimiento eran habituales en la época de Galileo. Y las manchas solares no escaparon a esta contienda. Hay que tener en cuenta que los telescopios llegaron a muchos científicos casi al mismo tiempo, lo que hizo que comenzara una carrera por realizar nuevos descubrimientos. Galileo no fue una víctima de estas artimañas. Participaba activamente en ellas para ganarse el favor de los monarcas e influir lo máximo posible en sus decisiones científicas para mejorar su estatus y su poción económica, así como para lograr un prestigio, más que merecido según él. Además, para seguir cultivando su ego, hizo que compusieran odas con los descubrimientos que ya se le habían atribuido.

Sí que destacaré, en, favor de Galileo, que fue realmente él el creador del compás geométrico, y no otros investigadores tal y como se cuenta en algunos pasajes de la historia de este instrumento.

Pero regresemos al tema de las manchas solares y las disputas que generaron en Europa. Para entender esta historia debemos conocer primero el trabajo de Christopher Scheiner, matemático jesuita que en 1.610 comenzó la construcción de telescopios y fue el primer europeo, según algunas crónicas de la época, que observó las manchas solares. Inicialmente utilizó lentes coloreadas para no dañar su vista, pero a sus oídos llegó el método de proyección ideado por Kepler, siendo el primero en usarlo. En marzo de 1.611 descubrió las manchas solares, pero sus convicciones religiosas le empujaban a creer que el Sol debía ser perfecto e inalterable, por lo que no publicó sus descubrimientos. Sus estudios han llegado hasta nosotros, porque al año siguiente, en 1.612, un amigo suyo publicó sus investigaciones bajo un pseudónimo. A pesar de su miedo a la inquisición, Scheiner siguió estudiando la superficie solar, y dieciséis años después publicó su obra más importante, "Rosa Ursina", en la que describe el plano de rotación de las manchas solares como fruto de la inclinación del eje solar respecto al de la Tierra.





Rosa Ursina de Christopher Scheiner


Galileo comenzó una disputa con Scheiner sobre quién había descubierto las manchas solares. Es cierto que Galileo realizó sus observaciones sin tener conocimiento de las investigaciones de Scheiner y se sabe que en abril de 1.611 mostró a varias personas influyentes de Roma dichas manchas. Pero un tercer científico entra también en juego en esta carrera por ser el primero en atribuirse el descubrimiento. David Fabricius fue uno de los primeros astrónomos alemanes en utilizar el telescopio para la observación del cielo.

Aunque algunas fuentes le conceden ser el descubridor de las manchas solares, mientras que otras lo niegan, lo que se sabe con seguridad es que Fabricius fue el primer astrónomo que estudió una estrella variable. En 1.596 localizó una nueva estrella en la constelación de la Ballena, a la que llamó Mira, la maravillosa, y que antes no había estado ahí. Fue la primera estrella variable de la que se tuvo constancia en Europa.
Lo que ni Galileo, ni Scheiner, ni Fabricius sospechaban es que su disputa por ser el primer astrónomo en haber observado las manchas solares era una pérdida de energía, ya que los científicos chinos conocían su existencia desde hacía siglos. Además numerosos observadores europeos se encontraban ya en posesión de telescopios con los que realizaban sus observaciones. Y con los registros que se conservan hoy en día, no se puede asegurar quién realizó las primeras observaciones de este fenómeno.
Una diferencia importante entre Galileo y Scheiner es que mientras el primero nunca mostró poseer un mayor conocimiento de las manchas solares del que realmente tenía, el alemán, veía obstaculizados sus estudios por el deseo de preservar las enseñanzas aristotélicas mientras que no aparecieran pruebas concluyentes que obligaran a rechazarlas. Por ello, en vez de pensar que había manchas en el Sol, lo que convertía a este astro en un cuerpo imperfecto y sometido a cambios, prefería considerarlas como cuerpos reales, es decir como pequeños planetas situados entre la Tierra y el Sol. En cambio, Galileo, al no tener estos prejuicios avanzó en el conocimiento de las manchas, ya que consideraba que éstas eran una prueba más que desmerecía las ideas aristotélicas de un cielo inmutable e incorruptible. Scheiner también se dejó engañar por el descubrimiento de los satélites de Júpiter por parte de Galileo y realizó un símil equivocado con respecto a las manchas solares. Si este planeta contaba con un conjunto de satélites, ¿por qué no iba a tenerlos el Sol?




Dibujos sobre las manchas solares realizados por Scheiner y publicados en Rosa Ursina


Mucho se ha escrito sobre la manifiesta enemistad entre Scheiner y Galileo. Algunos autores sostienen que el jesuita intrigó para que se presentaran cargos de herejía contra Galileo, pero por otra parte, se sabía que él mismo era temeroso de lo que le pudiera pasar a raíz de sus descubrimientos. De hecho, Galileo comentó a sus amistades que se sentía más seguro sabiendo que un jesuita estaba llevando a cabo investigaciones astronómicas, porque eran muchas las voces que manifestaban que las manchas solares eran fruto de hechizos perpetrados por el “brujo Galileo”. Entonces, ¿se atreverían a decir que Scheiner era un brujo? Pero al astrónomo lo que más le enfureció fue que en Perugia decían que su telescopio era un instrumento óptico en el que había insertado partículas para que parecieran estrellas. Galileo retó a un premio de diez mil coronas al hombre capaz de construir un telescopio que hiciera girar lunas alrededor de un planeta pero no de otro. Al mismo tiempo, en la Universidad de Bolonia se estaba levantando una corriente contra las ideas galilenanas, movimiento que aprovechó un joven luterano alemán llamado Martin Horky. Este joven era protegido de Kepler y pensó que atacando a Galileo, conseguiría el favor de su maestro. Pero lo que logró fue precisamente lo contrario. Kepler abandonó a su discípulo y escribió una carta de disculpa a Galileo sellando su amistad.

A continuación dejaré los entresijos históricos que dieron lugar al descubrimiento de las manchas solares y me centraré en las observaciones de Galileo y en las cartas que escribió sobre ello.




Lo primero que comenta Galileo sobre las manchas solares en la segunda de las cartas escritas sobre este tema el 14 de agosto de 1.612, es su convencimiento de que las manchas se encuentran sobre la superficie solar o muy cerca de ella, pero no en su lejanía como indicaba Scheiner. También añade que no son cuerpos consistentes como los planetas y que desaparecen y se generan nuevas siendo su tiempo de duración variable, desde unos pocos días a más de un mes de existencia. Galileo percibió cómo las manchas van variando su forma y tonalidad con el paso de los días y cómo algunas que aparecen en racimos parecen juntarse en una única mancha y como otras, provenientes de una sola mancha, al disgregarse ésta, se forman algunas más pequeñas. Cada mancha parece seguir un curso evolutivo propio diferente al de las demás, pero todas tienen una característica en común: recorren el disco solar siguiendo líneas paralelas entre sí. A raíz de este movimiento, Galileo dedujo que el Sol es completamente esférico y que gira en torno a su propio eje central aproximadamente en un mes lunar en dirección de oriente a occidente. También apuntó que las manchas se encuentran en una franja que no declina más de 29 grados al norte o sur respecto de su círculo máximo de rotación.



Dibujos de Galileo


Galileo dio una sencilla explicación a todas las conclusiones que había alcanzado respecto a la morfología solar. Primero argumentó que si todas las manchas, independientemente de que fuera una sola o un grupo de ellas, manifiestan siempre el mismo movimiento, y no que cada una presente un curso diferente, era argumento suficiente para decir que su movimiento estaba provocado por una sola causa. Es decir, o se hallaban sobre una sola esfera muy próxima al Sol, o se hallaban sobre la propia superficie solar. Galileo desechó rápidamente la primera hipótesis avalándose en los resultados de sus posteriores observaciones. Contemplo cómo, cuando las manchas se encuentran próximas a la circunferencia, conservan la misma anchura pero pierden longitud. Este efecto, en perspectiva, es lo que ocurre cuando un cuerpo se mueve en una esfera. Luego, de aquí se pueden deducir dos cosas: el Sol es esférico, y las manchas se encuentran muy próximas a su superficie. Más interesante aún fue la argumentación de la profundidad de las manchas. Percibió que en las cercanías de la circunferencia, algunas manchas sólo se presentan como si fueran un hilo, mientras que otras presentan un grosor, lo que puede deberse a que tienen “altura”, siendo ésta variable en el tiempo. Esta verticalidad no podría percibirse tampoco si las manchas no estuvieran cerca de la superficie solar.

Otro argumento que presentó fue la distancia que recorrían las manchas sobre la superficie solar en intervalos de tiempo iguales. El espacio atravesado en tiempos iguales por la misma mancha decrece a medida que se hallan más próximas a la circunferencia y es máximo en el centro de la misma. Éste argumento es verdaderamente sólido para indicar que el Sol es una esfera. Del mismo modo, cuando dos manchas se hallan en la misma declinación, en el centro de la esfera, puede apreciarse una separación mayor entre ellas, mientras que cuando se hallan cerca de la circunferencia, algunas incluso parecen tocarse.




Dibujos de Galileo que abarcan desde el 2 de junio hasta el 8 de julio de 1.613



Galileo, en sus cartas, presentó una demostración geométrica que explicaba estas variaciones de percepción cuando un objeto es observado en una esfera. Aún así, por último, para reforzar todas sus teorías, y para resolver un misterio que a su amigo Kepler le habían costado múltiples horas de estudio en vano, recordó un evento que había tenido en vilo a los astrónomos no hacía muchos años. En el año 1.588, se recogieron los testimonios de muchos científicos en París que aseguraban haber visto una mancha en el Sol durante ocho días. Entonces, con la idea aristotélica de que el Sol era una esfera pura e inalterable, se dedujo, que tal mancha era en realidad el planeta Mercurio que transitaba por delante del disco solar. Pero Mercurio no puede permanecer en conjunción con el Sol más de siete horas, por lo que Kepler trató de dar una explicación al evento. Ahora bien, con el descubrimiento de las manchas solares, quedaría resuelto este enigma: aquella mancha observada no era Mercurio sino una mancha solar de enorme tamaño, fenómeno que con toda probabilidad podría repetirse en el futuro.





Galileo y la nueva estrella


Dibujo de Tycho sobre la ubicación de la nova



En 1.572, cuando Galileo era niño, apareció en el cielo una estrella a la que se conoce como Nova de Tycho, porque fue este astrónomo danés quien la estudió con más profundidad. Este suceso no inmutó las mentes aristotélicas que mantuvieron sus fuertes ideales intactos argumentando aún la solidez de un Universo inalterable. Lo que los astrónomos se cuestionaban sobre esta estrella nueva era su naturaleza. De hecho, muchos científicos tenían la convicción de que esta estrella nada tenía que ver con el mundo de los astros.

Hoy día se sabe que la nova de Tycho fue fruto de la explosión de una estrella, una supernova. Este fenómeno es raramente observable, por lo que Galileo tuvo mucha suerte de contemplar dos en su vida.

















Nova de Tycho observada por instrumentos actuales




En 1.604 otra estrella nueva de las mismas características apareció en el cielo en la constelación de Sagitario. Ésta es conocida como la “nova de Kepler”. Ambas fueron tan brillantes que podían verse a simple vista. Uno de los primeros observadores en contemplarla fue Simon Mayr que contaba con la colaboración de su alumno Baldassare Capra, el 10 de octubre de 1.604. Mediante un amigo común, Giacomo Cornaro, Mayr dio noticia a Galileo de su descubrimiento. Aunque otras fuentes indican que fue un sacerdote de ideas independientes, Ilario Altobelli, el que comunicó el hallazgo a Galileo.


Galileo interrumpió sus estudios sobre el movimiento y se entregó a la observación de esta estrella nueva. A raíz de este evento, Galileo se crea un nuevo enemigo. En las conferencias que ofrece sobre la nueva estrella, no menciona nunca a Capra, lo que enfurece a éste y empieza a publicar notas relativas sobre Galileo, incluyendo en una de ellas, que fue él quien realmente inventó el compás geométrico. Galileo contraatacó y puso en evidencia los conocimientos científicos de Capra, quien viendo arruinada su reputación como astrónomo, le quedó el consuelo de al menos ser uno de los primeros observadores de la nueva estrella.

Galileo tenía la esperanza de que las mentes aristotélicas tambalearan sus cimientos a raíz de este suceso. Pero en vez de ello, explicaron el fenómeno desde el punto de vista más trágico posible: la nueva estrella era un ml presagio que avecinaba grandes males. Se sustentaban en que no mostraba paralaje alguno. Galileo trató de explicarles, que si no mostraba este movimiento era porque se encontraba muy alejada de la Tierra. Pero entonces, otros científicos aristotélicos calmaron a sus compañeros más pesimistas dando la explicación de que la nueva estrella no era más que mantos de vapores procedentes de la Tierra
Finalmente, Galileo después de razonar y estudiar profundamente el tema, llegó a la conclusión de que la Tierra sí que podría estar detrás de este nuevo fenómeno, pero no alcanzó a exponer ninguna de estas ideas. Lo que sí se sabe es que este evento hizo que mostrara más interés por las ideas copernicanas del heliocentrismo.







Bibliografía

http://www.astromia.com/biografias/scheiner.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/David_Fabricius

http://es.wikipedia.org/wiki/Galileo_Galilei

http://es.wikipedia.org/wiki/Johannes_Kepler

http://es.wikipedia.org/wiki/Sidereus_Nuncius

Galileo: el genio y el hombre. James Reston, Jr. 1994. Ediciones B,S.A

Galileo: el desafío dela verdad. Michel Serrat. Ediciones Temas de Hoy S.A.1996. Colección: biografías

Galileo Galilei: La gaceta Sideral y Johannes Kepler: Conversaciones con el mensajero Sideral. Alianza Editorial: Historia de la ciencia2007






lunes, 19 de octubre de 2009

El mayor cráter de la Tierra, oculto junto a la costa india

Sankar Chatterjee, de la Universidad Texas Tech , calcula que la cuenca hallada en India, y conocida por los recursos que contiene para la industria energética, puede haber sido causada por el impacto de un meteorito de unos 40 kilómetros de diámetro. Se sospecha que como consecuencia de este impacto se produjo un desplazamiento de las islas Seichelles de la placa tectónica de la India con dirección hacia África, aparte de la gran actividad volcánica que generó en toda la zona. E incluso, se sospecha que fue este meteorito el que provocó la desaparición de los dinosaurios hace más de 65 millones de años, y no el que se produjo en Península del Yucatán como se cree hasta ahora. Este equipo de científicos tiene pensado realizar un viaje a India con la esperanza de recoger las suficientes pruebas que avalen todas sus teorías.

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Las misiones a Marte ya pueden contar con comunicaciones permanentes

Cada vez que el Sol se interpone entre Marte y la Tierra, las comunicaciones entre ambos planetas se ven seriamente afectadas. Pero un científico de la ESA ha encontrado un método que elimina este problema utilizando un nuevo tipo de órbita para los satélites de comunicaciones alrededor de Marte, combinada con la acción de los motores de propulsión iónica que contienen. Estos propulsores mantendrían siempre a los satélites en una órbita que escapa de la conjunción entre Marte, el Sol y la Tierra, por lo que garantizaría las comunicaciones en todo momento.

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Algunos metales preciosos podrían tener un origen extraterrestre

James Brenan, de la Universidad de Toronto en Canadá, explica en un trabajo publicado en 'Nature Geoscience', que la temepratura a la que se formó el núcleo terrestre hace más de 4.000 millones de años, habría destruido cualquier metal precioso de la corteza rocosa y los habría depositado en el núcleo. Por lo que la abundancia de algunos de estos elementos como el platino y el rodio en la parte rocosa de la Tierra, podría ser explicado si se les atribuye un origen extraterrestre. Esta lluvia extraterrestre también podría explicar la presencia de hidrógeno, carbono y fósforo en las rocas terrestres, ya que estos componentes esenciales de la vida, probablemente se perdieron durante el violento inicio de la Tierra.

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Tecnología láser para reproducir a escala las condiciones dadas en los agujeros negros

El profesor del Instituto de Ingeniería Láser de la Universidad de Osaka (Japón) Shinsuke Fujioka, ha publicado en Nature, un trabajo en el que expone que la tecnología láser puede ser utilizada para recrear en un laboratorio los cambios que se produce en la materia en la proximidad de un agujero negro. El método consistiría en utilizar un láser de 300 gigavatios para causar la implosión de una delgada lámina de silicio lo que crearía un plasma que da lugar a un espectro de rayos X. Fujioka explica que este espectro de rayos X es muy similar a los espectros observados en los agujeros negros por lo que pueden utilizarse como símil de éstos para realizar diversas investigaciones.

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Descubren 32 nuevos planetas fuera del Sistema Solar

El científico suizo Michel Mayor, descubridor de los exoplanetas en 1.995, ha dado a conocer en un congreso en Madrid, el hallazgo de 32 nuevos planetas fuera del Sistema Solar. Mayor ha señalado que cada vez se encuentran planetas más similares a la Tierra y que dentro de pocos años se creará un catálogo de planetas situados en la zona de habitabilidad. Estos descubrimientos se han realizado con el espectrógrafo HARPS, del Observatorio Europeo del Sur, instrumento que ya ha permitido la localización de 75 planetas en 30 sistemas planetarios diferentes.

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El telescopio ALMA sumó su segunda antena en Antofagasta

Cuando el proyecto ALMA esté completamente terminado en el año 2.013, contará con 66 antenas, lo que le convertirá en el telescopio terrestre más grande construido. Pero se espera poder empezar a utilizarlo para realizar diversas investigaciones cuando ya estén instaladas las primeras 16 antenas. El proyecto va por buen camino y ya se ha instalado su segunda antena.

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