domingo, 10 de enero de 2010

Rara emisión de rayos X en un cúmulo globular

Un agujero de masa intermedia, al menos unas 1.000 veces más masivo que nuestro Sol, ha sido sorprendido destrozando una estrella enana blanca y tragando sus escombros.
Este suceso se ha dado dentro de un cúmulo globular que orbita alrededor de la galaxia elíptica NGC 1399, donde, gracias al Chandra, se había detectado una intensa fuente de rayos X. Para que esta fuente brillara de esta manera, el agujero negro debía de estar alimentándose. Para intentar comprender lo que sucedía, los astrónomos estudiaron este evento con el telescopio Magallanes de 6,5 metros, con sede en EE.UU., lo que proporcionó en los espectros ópticos firmas indicadoras de oxígeno y nitrógeno, pero no de hidrógeno. Esto desconcertó a los científicos, porque los cúmulos globulares suelen ser ricos en hidrógeno y pobres en metales, al ser sus estrellas muy antiguas. La única solución que encontraron los científicos a este enigma es que el agujero negro estuviera desgarrando, mediante fuerzas de marea extremas, a una enana blanca que se había acercado demasiado a él.
Las enanas blancas son resto de la evolución de estrellas como el Sol, que han arrojado sus capas exteriores ricas en hidrógeno al exterior quedando un núcleo rico en hidrógeno. Sin embargo, la abundancia de nitrógeno en el espectro es todavía un rompecabezas para los investigadores.
La emisión de rayos X proviene de los escombros de la enana blanca que han caído muy cerca del agujero negro y que se calienta por la fricción que generan las espirales de todo el horizonte de sucesos. El material visible en luz óptica proviene de los desechos de la estrella que, además, están iluminados por los rayos-X. De hecho, los investigadores esperan que siga brillando en rayos-X durante el resto de este siglo, aunque predicen una caída del 35 por ciento de la luz entre los años 2000 y 2008.

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