viernes, 10 de septiembre de 2010

Correlación entre agujeros negros supermasivos y cúmulos globulares

En astronomía, a menudo, una característica observable nos puede dar pistas sobre otra propiedad de difícil detección. Por ejemplo, la actividad de rayos X pueden ser utilizados para trazar la turbulenta calefacción de la fotosfera de las estrellas, y el CO se usa para estudiar el H2 frío.
Ahora se acaba de descubrir una correlación entre la masa del agujero negro central de una galaxia y el número de cúmulos globulares que contiene. ¿Qué puede enseñar a los astrónomos esta correlación?
Se sabe que la masa de un agujero negro supermasivo tiene una fuerte relación con las características de su galaxia anfitriona. Se ha identificado que las velocidades y las masas de las estrellas, así como la luminosidad de la protuberancia central de las galaxias espirales, está relacionada con la cantidad de materia oscura presente en las galaxias. Ahora se sabe que la materia oscura del halo de las galaxias y la luminosidad de ésta se corresponden también con el número de cúmulos globulares.
Sabiendo ésto, Andreas Buekert, del Instituto Max-Planck, y Scott Tremaine, de Princeton, se preguntaron si podían cortar los intermediarios de materia oscura y luminosidad para deducir una relación entre la masa del agujero negro central de una galaxia y el número de cúmulos globulares.
Su investigación inicial comenzó con 13 galaxias, pero un estudio de seguimiento de Gretchen y William Harris, aumentó el número de galaxias estudiadas a 33. El resultado de esta investigación determinó que la relación entre la masa de los agujeros negros centrales y los cúmulos globulares de las galaxias elípticas es evidente. Sin embargo, para las galaxias lenticulares no había una correlación clara, y para las espirales clásicas, aunque existe cierta tendencia calculable, aún no se han estudiado los suficientes casos como para establecer una estadística.
Aunque la correlación apareció en la mayoría de los casos, los autores creen que deben corregir algunos datos. Una posible fuente de error puede ser el haber confundido cúmulos globulares con galaxias enanas despojadas de sus estrellas externas por las fuerzas de marea. Lo que aún no se ha explicado es la poca concordancia de los datos de las galaxias lenticulares.
Ambos grupos de autores creen que el origen de esta concordancia procede de choque e interacciones entre las galaxias, ya que estos acontecimientos provocan el nacimiento de cúmulos globulares.

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