miércoles, 15 de septiembre de 2010

Un cometa situado entre Júpiter y Saturno sufre estallidos periódicos


Un equipo de investigadores españoles ha descubierto que el cometa 29P/Schwassmann-Wachmann 1, con una órbita casi circular alrededor del Sol y que pasa entre Júpiter y Saturno, sufre estallidos cada 50 días. El origen de este fenómeno se encuentra en las pequeñas regiones de la superficie del cometa ricas en hielos que pueden sublimar y estallar.
Tras más de tres años estudiando un cometa periódico ubicado entre Júpiter y Saturno, denominado ‘29P/Schwassmann-Wachmann 1’, científicos del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC), el Instituto Astrofísica de Canarias (IAC) y de varios observatorios y universidades, han comprobado que este objeto sufre siete estallidos luminosos de media al año, más del doble de lo que se pensaba.
En la superficie del cometa existen unas pequeñas regiones ricas en hielos. Los investigadores sugieren que cuando estas zonas, debido a la rotación del cometa, quedan expuestas a la radiación solar, se produce una brusca sublimación de los hielos (cambio de la materia sólida al estado gaseoso). La presión del gas hace que sean arrastradas partículas de tamaño micrométrico, lo que origina los estallidos, capaces de incrementar la luminosidad del cometa más de 100 veces.
“Estas explosiones en la superficie del cometa producen chorros de partículas que se expanden desde el núcleo a una distancia de decenas de miles de kilómetros. Las partículas de polvo de la coma del cometa crean densas cortinas que reflejan la luz solar, por lo que los estallidos son incluso fácilmente detectables con telescopios de aficionados”, explica Josep MariaTrigo, autor principal del estudio e investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña .
En el trabajo, que se publica en el último número de la revista MonthlyNotices of the Royal Astronomical Society, también han participado los investigadores Aníbal García Hernández, del IAC, y Björn Davisson de la Universidad de Uppsala (Suecia), además de un grupo de aficionados españoles en cuatro observatorios (Gualba en Barcelona, La Cañada en Ávila, Guadarrama en Madrid y el municipal de Murcia).
El cometa 29P/Schwassmann-Wachmann 1 se mueve alrededor del Sol en una órbita casi circular situada unas seis veces más lejos de la estrella que la Tierra. Eso hace que la temperatura media de la superficie sea de unos 113 grados centígrados bajo cero, inferior de la temperatura de sublimación del agua, que compone la mayor parte del hielo que lo conforma. Se ha estimado que, con sus estallidos, este cometa inyecta la mayor parte de las partículas de polvo presentes entre Júpiter y Saturno.

Objetos primitivos.

Según Trigo, el estudio detallado de los estallidos en los cometas proporciona importantes claves sobre la composición, el comportamiento físico y la estructura interna de estos primitivos objetos, que prácticamente no han sufrido alteraciones desde el origen del Sistema Solar.
“Tales objetos nos dan pistas sobre su papel en el comienzo del Sistema Solar, cuando se cree que produjeron inmensas cantidades de polvo que, al ser interceptado por los planetas terrestres, irían enriqueciendo el contenido químico en la etapa previa a la aparición de la vida”, destaca el investigador.
El hallazgo se ha realizado empleando telescopios con aperturas entre 1 y 0,2 metros, como el telescopio IAC 80, del IACs, con un diámetro de 0,8 metros. En el seguimiento de este cometa también han participado astrónomos aficionados con telescopios de entre 20 y 40 centímetros y cámaras digitales. El equipo también ha utilizado cámaras CCD (Dispositivo de Cargas Interconectadas) y filtros para detectar cambios sutiles en la luminosidad del cometa en varias bandas fotométricas.

Enlace original: SINC.

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