lunes, 22 de noviembre de 2010

¿Por qué no Exo-Océanos?


Se calcula que el 25% de las estrellas podría albergar algún planeta. Pero además, si éstos se encuentran en la zona de habitabilidad, con las temperaturas adecuadas, podrían albergar exo-océanos.
Las teorías actuales dicen que los océanos en la Tierra se formaron a partir del material de acreción que construyó el planeta en lugar de ser constituidos por los cometas en un periodo posterior a su formación. A partir de esta nueva teoría podemos empezar a modelar la probabilidad de que este proceso se de en planetas rocosos alrededor de otras estrellas.
Suponiendo que los planetas de tipo terrestre son comunes, con un manto de silicatos que rodean a un núcleo metálico, entonces podemos suponer que el agua puede ser exudada hacia su superficie en las etapas finales del enfriamiento del magma. O bien, se formarían cámaras de gas con vapor de agua que precipitarían a la superficie tras el enfriamiento del planeta en forma de lluvia. A partir de ahí, si el planeta es lo suficientemente grande como para retener una atmósfera densa gravitacionalmente y se encuentra en una zona donde la temperatura permite que exista agua en estado líquido, podría generar la formación de exo-océanos.
Podemos suponer que la nube de polvo a partir de la cual se formó el Sistema Solar contenía mucha agua, dados los ingredientes de los cometas, asteroide, y similares que en realidad, están formados por restos de esta nube primigenia. Cuando el Sol se encendió, parte de este agua pudo haberse disociado, pero los materiales rocosos, al enfriarse, tienen una gran tendencia a retener agua, lo que habría mantenido el agua suficiente para la formación planetaria.

Se sabe que los meteoritos cuando se encuentran en un estado fundido, sus elementos pesados se hunden, desplazando a los elementos más ligeros hacia su superficie. Su contenido en agua es de entorno al 3%. Pero los asteroides carbonosos, pueden tener un contenido superior al 20% en agua.
Muchos materiales que forman parte del escenario de formación de los planetas, como el agua y el dióxido de carbono, se encuentran comprimidos y al calentarse, se vuelven volátiles. En las primeras etapas de la formación planetaria, gran parte de estos gases volátiles se pueden haber perdido en el espacio, pero los cuerpos de tamaño planetario, los habrían podido conservar gracias a su gravedad en una capa atmosférica. E incluso algunos de ellos se habrían podido todavía retener en el magma caliente, exudándose en las etapas finales del enfriamiento solidificación para formar la corteza del planeta.

Magma solidificado exudando agua.

Los modelos matemáticos sugieren que si los planetas se forman por acreción de materiales con un contenido de agua del 1 al 3%, el agua líquida probablemente emana a su superficie en la etapa final de la formación de los planetas.
De lo contrario, e incluso a partir de un contenido de agua tan bajo como 0.01%, los planetas como la Tierra seguirían generando una atmósfera de vapor desgasificada que más tarde  llovería como agua líquida al enfriarse.
Si este modelo de formación de los océanos es correcto, se puede esperar que los exoplanetas rocosos de entre 0.5 a 5 veces la masa terrestre, que se formen a partir de un conjunto similar de ingredientes, sería probable que  formen océanos tras unos 100 millones de años de acumulación primaria.
Este modelo encaja bien con el hallazgo de cristales de circón en el oeste de Australia - que datan de hace 4,4 mil millones de años y sugieren que el agua líquida estaba presente hace mucho tiempo, ya que el bombardeo tardío está datado hace entre hace 4,1 hasta 3,8 mil millones años, pudiendo enviar de nuevo, más agua a la atmósfera en forma de vapor.
En la actualidad, se cree que el agua helada procedente del Sistema Solar exterior y transportada a la Tierra por los cometas, podría haber contribuido con aproximadamente el 10% del agua del planeta, especialmente con el deuterio (agua pesada).

Más información en el enlace.

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