martes, 28 de junio de 2011

Un homenaje a Spirit

Las sondas Voyager son, tal vez, el mejor ejemplo de ello. Enviadas al espacio en la década de 1970 con el fin de explorar los planetas exteriores, las icónicas naves han recorrido ya mucho más distancia de la que las separaba de sus metas originales, adentrándose en el medio interestelar mismo, a 15.500 millones de kilómetros (9.000 millones de millas) de la Tierra y aún continúan haciendo descubrimientos. Las sondas Pioneer (Pionero, en idioma español) 10 y 11, así como Ulysses, Stardust-NEXT, Deep Impact y otras, tienen historias similares. Se ha vuelto casi una rutina el hecho de que las sondas, con soberbios diseños de ingeniería, concluyan sus misiones principales y luego recorran unos cuantos millones (o miles de millones) de kilómetros adicionales para hacer un poco más de ciencia.
Y teniendo como telón de fondo esta cantidad de logros extraordinarios, hacemos una pausa para brindar homenaje a un robot que posiblemente no vuelva a moverse ni un centímetro más.

Buen trabajo, Spirit.

"Durante los últimos 7 años, el robot explorador Spirit (Espíritu, en idioma español) ha realizado un recorrido tan extraordinario como el de otras misiones de la NASA", dice John Callas, quien es el director del proyecto de los Vehículos de Exploración Todo Terreno de Marte (Mars Exploration Rover, en idioma inglés), en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, en idioma inglés). "Pero tal vez sea hora de decirle gracias, y adiós".
La NASA no ha sabido nada de Spirit durante más de un año y el pasado 25 de mayo de 2011, la agencia le envió una transmisión final en una serie de intentos por restablecer el contacto.
Los problemas comenzaron en el mes de abril de 2009, cuando el vehículo quedó atrapado en una duna, en un lugar llamado "Troya". En esa oportunidad, Spirit quebró una corteza aparentemente segura de recorrer y se hundió en la arena que había debajo de ella. Atrapado en ese lugar, el robot explorador Spirit no pudo ya inclinar sus paneles solares directamente hacia el Sol; al mismo tiempo, el polvo que se acumulaba en los paneles reducía la luz solar aún más. Estos impedimentos redujeron drásticamente la energía disponible, justo cuando el vehículo explorador más la necesitaba, durante el tremendo congelamiento del invierno marciano que se aproximaba.

"En el sitio donde se encuentra Spirit, las temperaturas bajan hasta -130° C, esto es mucho más frío que cualquier lugar en la Tierra", dice Callas. "Sin suficiente electricidad para encender los calentadores internos y dar calor a los sistemas críticos, Spirit entró en estado de hibernación". 

Un atardecer en Marte, fotografiado por el robot explorador Spirit en 2005

La NASA ha usado las antenas de la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network, en idioma inglés), y dos de las naves de la agencia, en órbita alrededor de Marte, con el fin de tratar de restablecer el contacto; pero no ha tenido suerte. Nadie sabe si el vehículo explorador está dañado, o si simplemente está "durmiendo", pero la mayoría de los ingenieros cree que en este punto la posibilidad de contacto es ya muy remota.
El Peñón del Comanche (The Comanche Outcrop) en Marte sugiere que hubo un ambiente favorable para la vida en un pasado distante.
El robot explorador Spirit se posó en Marte el 4 de junio de 2004 con el fin de llevar a cabo una misión diseñada para durar no más de 3 meses. Luego de cumplir exitosa y rápidamente sus metas científicas principales, el vehículo de exploración continuó trabajando durante casi 6 años más. En total, Spirit recorrió casi 8 kilómetros, exploró diversos cráteres grandes, escudriñó miles de rocas, rascó capas superficiales de suelo para revelar minerales ocultos, fotografió pequeños remolinos de polvo y atardeceres marcianos, observó las lunas de Marte, y tomó la primera fotografía de la Tierra brillando en el cielo nocturno de otro planeta. Estas sí que son horas extra, verdaderamente.
Cuando se le pidió a Callas que nombrara los descubrimientos científicos más importantes que realizó el robot explorador Spirit, Callas mencionó tres:

(1) Evidencia de antiguos manantiales en ebullición. "Este descubrimiento se logró debido a la falla de una de las ruedas de Spirit", recuerda. "Dos años después de iniciada su misión, la rueda delantera derecha dejó de funcionar (todavía no sabemos bien por qué). Entonces, Spirit tuvo que arrastrarla consigo, dejando de este modo un surco en el suelo. Esto reveló depósitos de silicio amorfo, los cuales se relacionan mucho con sistemas hidrotérmicos. Aparentemente, Marte alguna vez tuvo agua y la energía para calentarla. Quizás nunca hubiéramos sabido de esto si no hubiese sido por el infortunio de la rueda descompuesta".

(2) Evidencia de una atmósfera densa y de agua "dulce". Hoy en día, la atmósfera marciana es tan tenue que la mayor parte de la vida tal y como la conocemos no podría sobrevivir allí. El descubrimiento de carbonatos que realizó el robot explorador Spirit en el Peñón del Comanche es evidencia irrefutable de que no siempre esto fue así.
Callas explica: "Los carbonatos que encontró Spirit se formaron en depósitos superficiales de agua" que pudieron solamente existir bajo una atmósfera densa que previniese su rápida evaporación. Más aún, la química de los carbonatos nos dice que el agua no era ácida como la de otros antiguos depósitos de Marte". A la vida le pudo haber gustado este lugar, hace miles de millones de años.

(3) Evidencia de un ciclo activo de agua. Lo primero que hizo Spirit cuando quedó atrapado en Troya fue tratar de liberarse. Las ruedas de Spirit, al girar, revolvieron el suelo, dejando así al descubierto sulfatos. "Estos minerales parecen haber estado en contacto con agua quizás hace apenas un millón de años", dice Callas. En términos geológicos, esto es muy reciente, y sugiere que hay un ciclo activo de agua en el Planeta Rojo.

Cualquiera de estos descubrimientos, por sí mismo, hubiese sido considerado un éxito rotundo para los que originalmente planearon la misión en la década de 1990. Los tres juntos, más otros que no se mencionan aquí, dan a Spirit un lugar de honor en el panteón de las misiones ilustres de la NASA.

Esto podría haber sido lo último que vio Spirit —un panorama del cráter Gusev antes del 4o. invierno marciano al cual sobrevivió el vehículo explorador.

Mientras tanto, el vehículo explorador gemelo de Spirit, llamado Opportunity (Oportunidad, en idioma español), se encuentra a medio planeta de distancia, y todavía funciona.
"Opportunity se encuentra en buen estado de salud", afirma Callas. "El vehículo está a punto de registrar la marca de 30 km de distancia recorridos desde que arribó a Marte, en el año 2004. Nunca soñamos con hacer un recorrido tan grande cuando comenzó la misión. Y parece que podría haber años de servicio por delante".
Callas advierte que Marte es un lugar peligroso, y que el vehículo en sí mismo está ya en la vejez. En cualquier momento, Opportunity podría encontrarse atrapado en una tormenta, o podría caer en una trampa de arena, o simplemente podría romperse debido a su avanzada edad.
Cuando una de estas cosas inevitablemene suceda, el vehículo explorador Opportunity se unirá a Spirit como un monumento silencioso al esfuerzo, la suerte, la inteligencia y... a muchas, muchas horas extra.

Enlace original: NASA.

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