martes, 28 de junio de 2011

Una estrella de neutrones come una "bala de gas"


El observatorio espacia XMM-Newton de la ESA ha logrado ver el destello de una tenue estrella en longitudes de onda de rayos X equivalente a casi 10.000 veces su brillo normal. Los astrónomos creen que la explosión fue causada cuando la estrella trataba de asimilar una gran cantidad de materia.
El brote tuvo lugar en una estrella de neutrones, el núcleo colapsado de una estrella que una vez fue mucho más grande. Ahora, con unos 10 kilómetros de diámetro, la estrella de neutrones es tan densa que genera un fuerte campo gravitatorio a su alrededor.
La materia provenía de la compañera supergigante azul de la estrella de neutrones.
"Esta enorme cantidad de gas salió eyectada como una bala desde la estrella gigante azul, golpeando a la estrella de neutrones", comenta Enrico Bozzo, del Centro de Astrofísica de la Universidad de Ginebra.
La erupción duró cuatro horas y los rayos X provenían del gas calentado a millones de grados al ser tomada la materia por el intenso campo gravitatorio de la estrella de neutrones. Si la estrella de neutrones no hubiera estado en la trayectoria de esta "bala" de gas, se hubiera perdido en el espacio sin ser detectada.

XMM-Newton captó la llamarada en una observación programada de 12,5 horas, pero los astrónomos no fueron conscientes inmediatamente de su captura. El telescopio funciona a través de una secuencia de observaciones cuidadosamente planeadas para optimizar el uso del tiempo del observatorio espacial.
Diez días después de realizarse la observación, el Dr. Bozzo y sus colegas recibieron los datos y pronto se dieron cuenta de que se habían topado con algo especial. No sólo habían apuntado en la dirección correcta para ver el estallido, sino que la observación duró el tiempo suficiente como para verla de principio a fin.
XMM-Newton
Se estima que una llamarada de rayos X en este sistema se produce un par de veces al año como máximo. La duración de la llamarada les permitió calcular el tamaño de la "bala" de gas. Era mucho más grande que la estrella, contando probablemente con 16 millones de kilómetros de diámetro, aproximadamente 100 mil millones de veces el volumen de la Luna. Sin embargo, según la estimación hecha a partir del brillo de la llamarada, la "bala de gas" contenía sólo una milésima parte de la masa de nuestro satélite natural.
Estas cifras ayudarán a los astrónomos a comprender el comportamiento de la supergigante azul y la forma en la que emite materia al espacio. Todas las estrellas expulsan átomos al espacio, creando un viento estelar. La llamarada de rayos X muestra que esta supergigante azul en particular lo hace de forma agrupada.
"Este notable resultado pone de relieve las capacidades únicas del XMM-Newton", comenta Norbert Schartel, científico del proyecto XMM-Newton. "Sus observaciones indican que estas antorchas pueden ser vinculadas a la estrella de neutrones intentando ingerir una llamarada gigante de materia."

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