miércoles, 5 de octubre de 2011

Aforo completo, se habla de ciencia

No he podido acudir a esta Edición de Amazings por motivos laborales a pesar de celebrarse tan cerca de donde vivo. Espero que esta iniciativa se vuelva a repetir en el futuro.
En este enlace podéis disfrutar de las charlas.

En las últimas semanas, los profesionales y los aficionados de la comunicación científica han llenado las salas preparadas para sus encuentros: el Campus Gutenberg en Barcelona y Amazings 2011 en Bilbao. Pere Estupinyà estuvo en ambos. Esta es su crónica.
El viernes pasado, el encuentro Amazings Bilbao 2011se inauguró con mensajes contundentes de los tres fundadores. “Esto es el triunfo de los aficionados”, dijo Miguel Artime, refiriéndose a lo que la plataforma de blogueros divulgadores había conseguido en un año de vida. Antonio Martínez resaltó que muchos de los casi 80 colaboradores que acudieron al evento gratuito “estaban inicialmente dispuestos a poner dinero de su bolsillo para participar”. Javier Peláez insistió que “con la ciencia, además de entretener, se aprende”.
Eran las primeras palabras de dos días intensos dedicados a la ciencia, el escepticismo y el humor, que aglutinarían 30 charlas de 10 minutos y en algunos momentos abarrotarían una sala de 500 asistentes dispuestos a profundizar en “el mejor logro colectivo de la humanidad”, como definió a la ciencia Juan Ignacio Pérez, director de la cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
Con un toque provocador, Pérez matizó que la ciencia no siempre fue el motor del bienestar. El reloj, la máquina de vapor o el telégrafo no los inventaron científicos, y ya sabíamos que el limón prevenía el escorbuto antes de conocer la vitamina C. Somos peces inteligentes atrapados en una trampa cognitiva, y la gran virtud de la ciencia es expandir los límites de nuestra pecera. Su poder para transformar el mundo y nuestras vidas es más reciente. Solo unas décadas.
En este sentido, Pepe Cervera planteó un experimento mental para demostrar que no podríamos subsistir sin la tecnología. “El estado natural de la humanidad es artificial”, dijo refiriéndose a que nuestro planeta es hostil.
Tras escuchar el resto de charlas, uno no puede evitar recoger la idea de Pepe y aplicarla al propio conocimiento científico. Qué ignorantes seríamos sin la ciencia. Miraríamos el cielo y todavía veríamos solo estrellas estáticas, desconoceríamos el ADN que conforma nuestros cuerpos, el cerebro continuaría siendo un órgano para enfriar la sangre, y Francisco Villatoro no podría encandilar al público de Amazings Bilbao con los neutrinos y los límites de la velocidad de la luz. La ciencia expande nuestra pecera a unas dimensiones que ni la religión ni la filosofía podrían haber nunca soñado.

Escepticismo y humor.

El pensamiento humano no solo avanza incorporando nuevas ideas, teorías y datos; también lo hace desterrando creencias equivocadas. Es aquí donde el método científico tiene un valor adicional: puede poner a prueba experimentalmente algunas hipótesis –no todas– y demostrar que están equivocadas. Cuando esto ocurre, el escepticismo exige que se imponga la razón. Creer en las pulseras con poderes, en los fenómenos paranormales o en el creacionismo como explicación a la diversidad de organismos que encontramos sobre la Tierra es una falta de respeto al crecimiento intelectual de la humanidad y el conocimiento acumulado por los grandes pensadores desde Descartes y Bacon.
El grupo de Amazings reivindica que la sociedad sería más justa si fomentáramos el pensamiento crítico. El escepticismo activo es una de las credenciales de Amazings, y en este sentido, varias de las charlas fueron duras críticas a la homeopatía, la criptozoología, el ocultismo y el temor desmesurado e infundado a las radiaciones de los móviles. Son mensajes que no deben quedarse en un congreso de audiencia afín, sino llegar a la población general. Este es el objetivo que Luis Alfonso Gámez y José Antonio Pérez tienen con su programa Escépticos, que presentaron en el encuentro tres días antes de su primera emisión en EITB.
Quizás otro de los aspectos más notorios del encuentro fue haber rehuido en todo momento el academicismo. Entre los ponentes había profesores universitarios e investigadores consolidados, pero el rigor en la exposición no está reñido con una puesta en escena amena, impactante y que arranque frecuentes carcajadas. Pruebas palpables de ello fue la programación de un monólogo de humor, espectáculo de magia, o la ponencia sobre garrafales errores en las películas de ciencia ficción de Sergio Palacios (el único que dispuso de una hora entera para su exposición), que levantó al público de sus asientos en aplausos y vítores.
Una de las críticas al encuentro fue que entre los 30 ponentes solo había una mujer; América Valenzuela (además de la exposición fotográfica sobre el Ártico de Almudena M. Castro). Los organizadores defienden que el programa se fraguó con una convocatoria abierta a las propuestas de todos sus blogueros, que son en muchísimo mayor número hombres que mujeres. No hubo selección arbitraria, y más bien esta desproporción puede ser fruto de una realidad. A pesar de eso, reconocen que será uno de los aspectos a mejorar en la edición del año que viene, que podría repetirse en Bilbao. “Los patrocinadores quedaron encantados y ya han comprometido su apoyo”, explicó Javier Peláez, exultante con el resultado de un original encuentro que además se pudo seguir en streaming.

La ciencia fue trending topic en el Campus Gutenberg.

Justo la palabra “originalidad” fue una de las más repetidas una semana antes en el Campus Gutenberg de Comunicación Científica celebrado en Barcelona y organizado por el Observatorio de Cultura Científica de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Allí expertos profesionales de los ámbitos del periodismo y la comunicación analizaron el estado actual y las perspectivas futuras de la difusión de la ciencia en la sociedad.
Hubo momentos de pesimismo por el estado actual del panorama mediático, momentos de ilusión por la constatación de que el interés por la ciencia es creciente, talleres formativos, mesas redondas temáticas, y actos divulgativos como pecha-kucha de contenido científico.
Pero más allá de los contenidos, quizás lo más destacable fue que los organizadores esperaban 150 asistentes y la cifra alcanzó los 330. Trescientas treinta personas de diferentes disciplinas pero todas interesadas en la comprensión pública de la ciencia. Y las que no pudieron ir, lo siguieron por Twitter, donde el hashtag #CGutenberg fue trending topic.
Los éxitos del Campus Gutenberg y de Amazings Bilbao son una muestra de que efectivamente el público tiene más interés del que creemos en la ciencia. Puede que no hayamos encontrado todavía los modelos y lenguajes más cercanos. El reto y la aventura es seguir explorando.

Enlace original: SINC.

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