miércoles, 23 de noviembre de 2011

Los halos galácticos son mucho más grandes de lo esperado

Todd M. Tripp,  Universidad de Massachusetts

 La ilustración muestra como los astrónomos utilizan los QSO (objetos cuasiestelares) para estudiar los  halos invisibles de las galaxias. Cuando la luz de un QSO distante atraviesa el gas que rodea a una galaxia situada entre el QSO y nosotros (se indica esquemáticamente con un círculo rojo de puntos), algunos de los colores de la luz del QSO son absorvidos por los materiales del halo galáctico. En consecuencia, el Telescopio Espacial Hubble, observa la desaparición de algunos colores. Mediante el estudio de los colores absorvidos, los astrónomos pueden determinar propiedades sobre los halos gaseosos, tales como la composición, temperatura, densidad y masa. Esta técnica ha revelado que los halos de las galaxias son mucho más grandes y más masivos que la distribución de estrellas en la galaxia. Estos grandes halos son producidos por los vientos que genera la materia que se mueve rápidamente alejándose de las galaxias.
Todd Tripp, jefe del equipo de investigadores de la Universidad de Massachusetts comenta que gracias a los nuevos datos del Hubble nos estamos acercando a la compresión de la evolución galáctica.
Las galaxias son los lugares donde nacen las estrellas. Cada una cuenta con un núcleo denso central y un halo a su alrededor que contiene gases en bajas densidades. Hasta ahora, la mayoría de la masa del halo no se podía detectar desde la Tierra. Pero el nuevo espectrógrafo del Hubble, COS, único en su tipo, ha mejorado dramáticamente la calidad de la información con respecto a la envoltura gaseosa de las galaxias.
Tripp añade que con el nuevo espectrógrafo se pueden ver los halos de las galaxias situadas a menos de 150.000 parsecs. "Donde antes no veíamos nada ahora estamos recibiendo datos más completos sobre la composición y el movimiento de los gases del halo, donde la temperatura y la estructura química varía en diferentes lugares".

En particular, los datos sobre la composición química y la temperatura de las nubes de gas, permiten a los astrónomos calcular la masa del halo galáctico, así como la forma en la que la envoltura gaseosa regula la evolución de la galaxia.
Otro foco de esta investigación, es estudiar cómo nacen las estrellas en las galaxias. Los astrónomos han encontrado que los elementos pesados situados en las envolturas de las estrellas continúan un reciclaje estelar al quedar diseminados cuando los astros explotan como supernovas, disparando este material a miles de millones de kilómetros. Por ello Tripp estudió también la forma en la que se mueve este gas expulsado. Y para su sorpresa detectó que el gas procedente de las explosiones de supernovas llegan a abandonar la galaxia internándose en el espacio intergaláctico.
Además, la velocidad a la que estos gases se mueven en diferentes partes de una galaxia es fundamental. Velocidades más lentas pueden significar gases de refrigeración, a punto de colapsar de nuevo en el centro. Los gases calientes en expansión, probablemente, puedan escapar del halo.
Debido a que la luz emitida por este plasma caliente es tan débil que es efectivamente invisible, los astrónomos utilizan un truco para que se ilumine desde atrás, como el estudio de un banco de niebla brumosa mirando a través de la luz de un faro. En este caso, el faro es generalmente un cuásar, un objeto súper brillantes detrás de la galaxia de interés. Recopilando varios avistamientos a través de la niebla, los científicos pueden reconstruir un mapa de la envoltura gaseosa.
Ciertas longitudes de onda de la luz emitida por los cuásares son absorbidos por los iones del halo de una galaxia. Con COS, toda una nueva área del espectro electromagnético se ha hecho visible. Para obtener más información, Tripp y sus colegas también han calculado las concentraciones de los muchos elementos como el hidrógeno, oxígeno, azufre, carbono y neón del halo, más un máximo de cinco iones de cada uno de estos elementos. Uno de los iones del neón ha resultado ser especialmente importante.
"En la detección de los iones de neón nos encontramos con que hay una gran cantidad de gas a varios cientos de miles de grados Kelvin, que nunca habíamos sido capaces de ver antes", dice Tripp. "Esto significa que podemos caracterizar la distribución de la masa total del halo, estableciendo restricciones más precisas sobre las temperaturas globales. Ya podemos acceder a los iones más diversos, por lo que tenemos que aprovechar las nuevos datos para determinar si se está calentando o enfriando."


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2 comentarios:

  1. En si son restos de material de la Galaxia fuera de esta ¿no?

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  2. Ese es precisamente el gran descubrimiento de esta investigación. Hasta ahora se pensaba que los halos galácticos estaban formados del gas primordial de las galaxias, pero con este estudio se ha visto que las estrellas pertenecientes a la galaxia lo enriquecen con sus elementos.
    Un saludo!

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