jueves, 17 de noviembre de 2011

Un océano salado bajo la superficie helada de la luna Europa

Científicos de la NASA han reunido pruebas que podrían afirmar la existencia de agua líquida, equivalente al volumen de los Grandes Lagos de América, bajo la superficie helada de la luna de Júpiter, Europa.
Los datos obtenidos sugieren un cambio significativo entre la corteza helada de Europa y su océano interior. Esta información podría reforzar los argumentos de que el océano subterráneo de Europa representa un hábitat con potencial para la vida. Esta investigación aparece publicada en la revista Nature.
"Estos datos muestran algunas posibilidades convincentes",dijo Mary Voytek, directora del Programa de Astrobiología de la NASA en Washington. "Pero antes de poder adelantar más implicaciones, muchos científicos querrán analizar los resultados".
Para llevar a cabo la investigación se utilizaron imágenes captadas por la nave espacial Galileo, que fue lanzada en 1989 a bordo del transbordador 'Atlantis' con la misión de explorar Júpiter y su sistema planetario. La sonda de la NASA ha proporcionado tanta información sobre el gigante gaseoso y sus lunas que los científicos están tardando décadas en analizarla.
Uno de los descubrimientos más importantes fue el hallazgo de un océano global de agua salada  debajo de la superficie de Europa. Este océano es lo suficientemente profundo como para cubrir toda la superficie de Europa y contiene más agua líquida que todos los océanos de la Tierra juntos. Sin embargo, al estar lejos del Sol, la superficie del océano está congelada completamente. La mayoría de los científicos creen que esta capa de hielo posee decenas de kilómetros de espesor.
"Una de las opiniones de la comunidad científica ha sido que si la capa de hielo es gruesa, este hecho impediría que la superficie se comunicase con el océano subyacente", explica Schmidt, al mismo tiempo que advierte de que ahora se está ante la evidencia de que, a pesar de que la capa de hielo es gruesa, ésta permite el flujo energético, lo que podría hacer de Europa y su océano lugares más habitables.
La doctora Schmidt y su equipo se centraron en las imágenes enviadas por la sonda Galileo en la que se apreciaban estructuras similares a las que observamos en la Tierra en las plataformas de hielo y en los glaciares volcánicos, para desarrollar un modelo que explique esos rasgos. Tras el análisis, se realizaron varias observaciones contradictorias: algunas parecían indicar que la capa de hielo es gruesa y otras que es delgada.

Esta contradición puede quedar explicada con un modelo que implique un desplazamiento vertical lo que conlleva a un intercambio significativo entre la capa de hielo y el lago subyacente. Esto proporciona un mecanismo o modelo para la transferencia de nutrientes y energía entre la superficie y el vasto océano interior, lo que aumenta las probabilidades de encontrar vida en Europa.
Los autores del estudio tienen buenas razones para creer que su modelo es correcto, basándose en las observaciones de Europa de la nave espacial Galileo. Sin embargo, debido a que los lagos se encuentran a varios kilómetros bajo la superficie, la única confirmación real de su presencia llegará tras la misión de una futura nave espacial diseñada para explorar esta capa de hielo; dicha misión ha sido calificada como la segunda en prioridad, según el último 'Planetary Science Decadal Survey', y actualmente está siendo estudiada por la NASA.
"Esta nueva información sobre Europa no habría sido posible sin las observaciones recogidas durante los últimos 20 años sobre las capas de hielo de la Tierra", explica Don Blankenship, uno de los coautores de la investigación y científico del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas.

Modelo elaborado por la doctora Schmidt.

Galileo fue la primera sonda en realizar observaciones directas del sistema joviano. También fue la primera en sobrevolar un asteroide y descubrir una luna de un cuerpo menor. La NASA extendió la misión tres veces dados los grandes resultados que estaban obteniendo, pero en septiembre de 2003, Galileo impactó contra la atmósfera de Júpiter para eliminar cualquier posibilidad de incidir en Europa, dando por finalizada esta fructífera misión.



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