martes, 6 de marzo de 2012

La zona de habitabilidad de las enanas rojas se extiende más lejos de lo que se esperaba


Una nueva investigación desafía la suposición de que los planetas que orbitan estrellas enanas rojas deban orbitar muy cerca de su sol para ser lo suficientemente calientes como para albergar vida.
Según los investigadores, las estrellas enanas rojas pueden poseer grandes zonas de habitabilidad para la vida tal y como la conocemos.
Las enanas rojas, también conocidas como estrellas de tipo M, son muy débiles en comparación con nuestro Sol, y conforman aproximadamente tres cuartas partes de las estrellas de nuestra galaxia.
El hecho de que las enanas rojas sean tan comunes ha despertado en los astrobiólogos la pregunta de si podrían albergar planetas habitables. Cada vez se están descubriendo más planetas en torno a este tipo de estrellas. Por ejemplo, en la enana roja GJ 667C se ha descubierto recientemente un exoplaneta con una masa equivalente a 4,5 veces la de la Tierra.
"Como cada vez se encuentra más exoplanetas en torno a las enanas marrones, las investigaciones en este campo están dejando de ser teóricas, para pasar a ser predictivas en este campo", dijo el investigador Manoj Joshi, un físico atmosférico de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra.

La zona habitable de una estrella se define como aquella zona en la que el agua líquida puede sobrevivir en la superficie de un planeta. Esta definición tiene en cuenta que la vida en la Tierra existe prácticamente en cualquier lugar donde hay agua líquida. Si el planeta está demasiado lejos, este agua se congelaría; y si está muy cerca de su estrella, el planeta sería demasiado caliente, por lo que todo el agua se evaporaría.
Dado que las enanas rojas son muy frías en comparación con el Sol, los exoplanetas que albergan tendrían que estar muy cerca de ellas para poder albergar vida, en muchos casos, a una distancia menor que la de Mercurio con respecto a nuestro Sol. Esta proximidad es muy atractiva para los cazadores de exoplanetas, ya que al estar tan cerca de sus astros, estos planetas eclipsan a sus estrellas con más frecuencia que los que están más lejos, facilitando así su detección.
Sin embargo, estar muy cerca de una estrella puede tener sus desventajas. Por ejemplo, la atracción gravitatoria de la estrella causaría mareas que podrían causar estragos en un mundo así, conduciendo tal vez a la llamada "marea de Venus", escenario en el que pierde toda su agua de la superficie debido al tirón gravitatorio. Además las enanas rojas con una edad inferior a 3 mil millones de años pueden ser muy activas, emitiendo radiación ultravioleta que provoque la esterilización del planeta.
Ahora, los científicos han encontrado que los planetas alrededor de estrellas enanas rojas pueden conservar vida más lejos de su astro de lo que se pensaba. Esto a su vez podría significar que hay más mundos habitables alrededor de las enanas rojas de lo que se sospechaba.
La zona de habitabilidad de una estrella depende de su temperatura. A su vez, el agua congelada o hielo y la nieve, reflejan la luz, lo que contribuye a enfriar un planeta, incluida la Tierra.
"Si se forma un planeta rocoso en torno a una estrella de tipo M y posee agua en su superficie, este agua se congelará si está lo suficientemente fría, convirtiéndose en hielo o nieve", dijo Joshi. "Por otra parte se han encontrado alrededor de estas estrellas objetos similares a Neptuno y más pequeños".
Las nuevas investigaciones modelaron la forma en la que la nieve y el hielo reflejarían la luz que reciben de las enanas rojas. Como el hielo y la nieve son menos reflexivos frente a las longitudes de onda más largas, es decir las más rojas, precisamente la luz que emiten las enanas rojas. Los científicos han descubierto que los planetas que rodean a estas estrellas absorben más luz de la que se pensaba, dando lugar a superficies mucho más cálidas. Esto significaría que la zona habitable de las enanas marrones se extendería entre un 10 y un 30 por cierto más lejos de lo que se pensaba.
"Me sorprendió que este efecto fuera tan grande",dijo Joshi. "La zona en la que el agua líquida es estable en un planeta se extiende más lejos de lo que se pensaba".
Joshi advirtió no obstante, que sólo se investigaron los efectos del agua helada y de la nieve. Para completar esta investigación también deben tenerse en cuenta compuestos como el dióxido de carbono congelado,el óxido nitroso, y el metano, así como los efectos que provocan en la atmósfera la absorción de la radiación por gases como el vapor de agua o el dióxido de carbono", agregó. "Eso se debe hacer en el futuro."



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