miércoles, 14 de marzo de 2012

Nuevo avance en la compresión de la historia del Sistema Solar

La formación y el desarrollo del Sistema Solar es uno de los temas que más ocupa a los científicos planetarios. Para completar esta investigación, actualmente los astrónomos tratan de aplicar lo que observan en otros sistemas planetarios extrasolares a los conocimientos que tenemos sobre la formación del Sistema Solar. Uno de los enigmas de la historia temprana de nuestro sistema es la configuración actual del Cinturón de Kuiper, una región en forma de disco compuesta de objetos helados que se encuentran más allá de la órbita de Neptuno, a una distancia de entre 30 y 50 unidades astronómicas del Sol. Plutón y Eris son los objetos más conocidos del Cinturón de Kuiper. Se cree que el Cinturón de Kuiper alberga unos cien mil cuerpos de un diámetro de unos 100 kilómetros.
La distribución espacial de los objetos del Cinturón de Kuiper ofrece una especie de mapa para conocer cómo la evolución de los planetas gigantes gaseosos ha esculpido la distribución de estos pequeños cuerpos. En particular, es posible utilizar los TNOs (Trans Neptunian Objetcs) para limitar la forma de las órbitas de los planetas gigantes, en especial, la órbita de Neptuno.
Actualmente se trabaja en nuevos modelos que limitan por primera vez los parámetros orbitales de Neptuno en los primeros días del Sistema Solar. Existen dos modelos básicos que han gozado de cierto éxito en la comunidad científica para reproducir las órbitas de los TNOs, pero tienen el inconveniente de que no son capaces de reproducir las observaciones en uno de los dos aspectos básicos: o bien no explican la circularidad de las órbitas, o bien la presencia de TNOs en dos grupos, uno en el plano del Sistema Solar, y un segundo subconjunto en órbitas más inclinadas con respecto al plano.


Las astrónomas Rebeca Dawson y Ruth Murray-Clay, han desarrollado nuevos algoritmos y modelos informáticos para hacer frente a estas y otras limitaciones actuales. En el primero de tres artículos sobre el tema, demuestran que se pueden colocar fuertes restricciones en la historia orbital de Neptuno. Por ejemplo, llegan a la conclusión de que si Neptuno migró rápidamente a su distancia actual del Sol, 30AU, entonces su órbita debe de haber sido originalmente bastante circular. Los nuevos resultados constituyen una mejora en la compresión de la formación del Sistema Solar. Aún queda mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, ¿se podrían aplicar estos resultados a la formación de otros planetas alrededor de otras estrellas?


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