viernes, 23 de marzo de 2012

Últimas investigaciones sobre las lunas marcianas, Fobos y Deimos

El 23 de marzo de 2008, la MRO se acercó a unos 6.000 kilómetros de Fobos para captar esta imagen a color.

Este post trata de resumir las impresiones obtenidas por Emily Lakdawalla, de la Sociedad planetaria, de las sesiones de las Conferencias de Ciencia Lunar y Planetaria sobre Fobos y Deimos.

- En una de las ponencias, Abby Fraeman, analizó los datos espectrométricos de estas dos pequeñas lunas marcianas obtenidos tanto por la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), como por la Mars Express. Ambas sondas poseen instrumentos que permiten dividir la luz entrante a modo de minúsculas rebanadas de pequeñas longitudes de onda, lo que permite a los científicos explorar cómo reflejan la luz en cada longitud de onda. La finalidad de este método es averiguar la composición de la superficie de ambas lunas.
Si Fobos y Deimos se formaron a partir de fragmentos del planeta rojo al sufrir este un gran impacto, este estudio espectrométrico hallaría las pruebas para ello. En cambio, los datos obtenidos revelan que no hay ninguna evidencia de la presencia de minerales máficos como el olivino o el piroxeno en estas dos lunas, como cabría esperar si su origen fuera el expuesto anteriormente.
Las zonas más azules de Fobos parecen condritas carbonáceas. Las áreas más rojas de esta luna se parecen a las de Deimos, pero ninguno de ellos se parece a ningún tipo de asteroide conocido.
Para terminar, Abby señaló la dificultad de analizar estos datos. Los espectros son tan difíciles de leer que casi no muestran la presencia de ningún tipo de mineral exceptuando en una longitud de onda de alrededor de 600 nanómetros, lo que Abby dijo que podría estar relacionado con filosilicatos, o incluso grafito.


La Mars Express se acercó a unos 93 kilómetros de Fobos para romper esta foto, el 23 de julio de 2008. Esta imagen ha sido rotada para que el norte esté arriba. Era verano en Marte, por lo que el polo norte se encuentra bien iluminado, en esta fotografía. La vista está centrada alrededor de 40 grados de latitud norte en el hemisferio de cola de Fobos, aunque gran parte del terreno de este hemisferio de cola se pierde en la sombra de la noche. El cráter doble ubicado cerca del terminador está a unos 30 grados de latitud norte y 20 grados al este del centro del hemisferio posterior.


- La siguiente charla impartida por L. Chappaz, se centró en la misión Phobos-Grunt. Se planteó la pregunta de que si se tomaran 200 gramos del suelo de Fobos, ¿qué cantidad de este material procedería del planeta rojo? A través de numerosas simulaciones detalladas de los impactos en distintos ángulos y velocidades en Marte, Chappaz llegó a la conclusión de que una muestra de 200 gramos de Fobos contendrían 150 gramos procedentes de Marte.

- En una conferencia posterior se abordó el origen de los cráteres de Fobos. Anteriormente ya se había barajado la teoría de que las cadenas de cráteres presentes en Fobos habían sido generados cuando grandes impactos en el planeta rojo expulsaron material hacia el exterior de Marte, a gran velocidad, alcanzando la órbita de Fobos. El orador, Kenneth Ramsley, no era un geólogo, sino más bien un ingeniero, que examinó esta hipótesis desde el punto de vista de la mecánica orbital y la ingeniería de sistemas de una nave espacial. Hizo una lista de seis principales predicciones para esta hipótesis. Su conclusión es que esta teoría no explica las cadenas de cráteres de Fobos. Su simulación, desde el punto de vista de la mecánica orbital, muestra la baja probabilidad de un suceso semejante.
Fue un análisis bastante convincente. Entre otras cosas, las partículas eyectadas necesitarían una orientación 1000 veces mejor que la utilizada en los misiles de crucero con el fin de crear una cadena de cráteres exactamente lineal. Esto es ciencia, por lo que uno tiene que dejar de lado las hipótesis que no funcionan, independientemente de lo bonitas que sean.

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