domingo, 29 de abril de 2012

Analizan los efectos de la actividad solar en el cambio climático

Un proyecto desarrollado conjuntamente por la Universidad de Vigo, la Universidad Complutense de Madrid, el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (EE UU) y la Universidad de Oxford (Reino Unido) permite realizar en el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA) simulaciones avanzadas del calentamiento de la atmósfera que contemplan la variabilidad de la radiación solar.

Los estudios del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) creado por la ONU en 1988 advierten desde hace años de los riesgos que suponen para los ecosistemas y para las propias personas un excesivo calentamiento de la atmósfera debido a la acción humana. Pero sus predicciones se realizan manteniendo como fija la cantidad de radiación solar que recibe la Tierra, aunque esta es variable.

La imagen muestra el resultado de las simulaciones hechas en el CESGA comparando un escenario moderado de emisiones de dióxido de carbono con uno similar y teniendo en cuenta una actividad solar constante. La línea violeta es el incremento de CO2 y puede verse como la radiación de onda corta que emitida cara abajo desde el tope de la atmósfera es variable según el ciclo solar de once años en el primer caso y constante en el segundo. Imagen: CESGA.


Ahora, un proyecto desarrollado conjuntamente por la Universidad de Vigo, la Universidad Complutense de Madrid, el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (EE UU) y la Universidad de Oxford (Reino Unido) realiza en el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA) simulaciones más avanzadas que contemplan esta variabilidad.

Juan Antonio Añel, jefe de investigación en climatología de la Escuela Smith de Empresa y Medio Ambiente de la Universidad británica de Oxford, recuerda que las simulaciones de la incidencia de la actividad solar en el clima terrestre "requieren modelos climáticos muy detallados para aplicar diferentes condiciones de radiación solar", lo que supone un uso intensivo de una gran capacidad de cálculo como la del superordenador 'Finis Terrae' del CESGA: este proyecto es uno de los máximos consumidores de horas de cálculo del centro.

Históricamente, el episodio conocido como mínimo de Maunder -que sucedió entre 1645 y 1715-, se caracterizó por una menor presencia de manchas en el Sol y por una radiación solar constante y menor que la actual, teniendo como efecto un menor calentamiento de la atmósfera de unos pocos grados. "Esto no parece mucho pero sí lo es si tenemos en cuenta que un calentamiento de nuestro planeta de dos grados sobre los niveles preindustriales se considera como peligroso".

Añel subraya que "la novedad de nuestro proyecto es que no había simulaciones que incluyesen estos efectos de forma realista sobre el clima del futuro con un modelo a esta escala". Las que se realizan en el CESGA emplean escenarios del IPCC pero aplicándoles distintas cifras de radiación solar para ver cómo un menor calentamiento de la atmósfera de origen solar podría compensar el generado por la humanidad.

No está previsto que estas simulaciones se integren en los análisis del IPCC ya que en estas se contemplan distintos modelos climáticos que deben ser comparables y habría que realizar el mismo proceso con todos ellos. No obstante, sí se contempla su uso en informes de la Organización Meteorológica Mundial sobre comparación entre modelos de evolución del clima terrestre. La mayor parte de los resultados del proyecto se obtendrán a lo largo del año 2013. 

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