lunes, 23 de abril de 2012

Lo que las lunas de Saturno nos cuentan sobre los cometas

Este post participa en la XXX Edición del Carnaval de la Física que se celebra este mes en el blog Enciclopedia Galáctica de Torjo Sagua.

En el Ciclo de Conferencias de Ciencia Lunar y Planetaria, Jim Richardson y David Minton disertaron sobre el tamaño de los cuerpos del Cinturón de Kuiper, y la relación de estos objetos con las lunas de Saturno.
Los cráteres son los accidentes geológicos que conectan las lunas de Saturno con los TNOs. Todos los satélites del planeta de los anillos los poseen, especialmente los de tamaño medio como Mimas, Tetis, Dione, Rhea y Japeto.
Richardson y Minton presentaron en su estudio que los cuerpos que causaron estos cráteres provenían del Cinturón de Kuiper y no del Cinturón Principal de Asteroides. Pero hay algunas cosas extrañas sobre las poblaciones de los cráteres de estos mundos. Por un lado hay menos cráteres pequeños de lo que cabría esperar, y por otro la existencia de un excesivo número de cráteres producidos por cuerpos de entre 10 a 50 kilómetros de diámetro, que producirían cuencas como las de Herschel y Mimas. Las grandes cuencas se pueden explicar con la población actual de los cuerpos del Cinturón de Kuiper, pero la falta de cráteres pequeños es una sorpresa.
Richardson mostró cómo se puede producir esta distribución de cráteres si se cambia el tamaño de los cometas con el tiempo y eliminando los cuerpos de cinco kilómetros de diámetro o menores.
Otro asunto extraño sobre el número de cráteres presentes en las lunas de Saturno es que su cifra es excesiva. La tasa de impactos tendría que haber sido de 100 a 1.000 veces superior a la calculada por el Modelo de Niza para crear el paisaje que vemos. Este modelo tampoco predice la extraña ausencia de cráteres pequeños.
Minton sugirió que detrás de estos enigmas podría estar el Efecto YORP: conjunto de procesos que ocurren en los cuerpos pequeños como asteroides, que provoca que estos giren tan rápido que pueden dividirse por la mitad. Hoy en día podemos observar los efectos YORP en pequeños cuerpos del cinturón de asteroides, analizando cómo la velocidad de rotación de estos cuerpos aumenta en una cantidad muy pequeña en el tiempo.
Minton propone que el Efecto YORP ha estado operando en el Cinturón de Kuiper a lo largo de la evolución del Sistema Solar, lo que causó la eliminación de los pequeños cuerpos del Cinturón de Kuiper al dividirse en pequeños trozos con el tiempo.





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