lunes, 7 de mayo de 2012

Los efectos climáticos de los mínimos solares

 
 
 Hace 2800 años se produjo un abrupto enfriamiento en Europa junto con un aumento de la humedad y en particular de la ventosidad que coincidió con una reducción sostenida de la actividad solar. Los científicos del Centro Alemán de Investigación en Geociencias, en colaboración con investigadores suecos y holandeses proporcionaron evidencias de la relación directa entre la actividad solar y el clima, analizando los sedimentos del lago Meerfel del Maar, de Alemania, para determinar las variaciones climáticas anuales.

El estudio publicado en la revista Nature Geoscience indica que el cambio climático que se produjo a principios de la Edad de Hierro prerromana demuestra que una actividad solar mínima afecta a los patrones regionales de circulación atmosférica, generando una caída de temperaturas, en este caso, en Europa Occidental.

Los sedimentos laminados de la laguna permiten una datación precisa de las variaciones climáticas en periodos cortos de tiempo. Los resultamos muestran que en un periodo de 200 años aumentaron fuertemente los vientos primaverales mientras el clima se hacía más frío y húmedo. Estos datos combinados con modelos solares, indican una relación entre la baja actividad solar y la meteorología deducida de estos sedimentos. Además, se cuenta con observaciones de las manchas solares llevadas a cabo por los astrónomos chinos de la época para evaluar la actividad solar.

  Las variaciones de los sistemas de vientos troposféricos se relacionan probablemente con los procesos estratosféricos, que a su vez se ven afectados por la radiación ultravioleta. Esta compleja cadena de procesos actúan como mecanismo de retroalimentación positiva que podrían explicar las variaciones climáticas regionales como consecuencia de una disminución de la actividad solar.

Sin embargo, estros resultados no pueden extrapolarse para acontecimientos futuros debido a que el clima actual se ve afectado por otras causas, como la actividad humana, no presentes en las fechas del estudio. En particular, son necesarias nuevas investigaciones con un enfoque sobre las consecuencias climáticas que tienen los mínimos de actividad solar sobre las diferentes longitudes de onda de la luz que emite nuestra estrella. Sólo cuando se comprenda mejor el vínculo existente entre la actividad solar y el clima, se podrán evaluar las posibles consecuencias y efectos de un próximo mínimo solar. Por ello es necesario seguir estudiando los sedimentos laminados para determinar otro tipo de alteraciones climáticas en la historia, y las respuestas climáticas regionales.



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