jueves, 21 de junio de 2012

Datos de la Voyager 1 apuntan a un futuro interestelar


Datos de la nave Voyager 1 indican que esta venerable exploradora del espacio profundo ha encontrado una región en el espacio donde la intensidad de las partículas cargadas procedentes de más allá de nuestro sistema solar, ha crecido de una forma bastante marcada. Los científicos de la Voyager que observan este rápido incremento se están acercando a una conclusión inevitable, y a la vez histórica: el primer emisario de la humanidad hacia el espacio interestelar está en el borde de nuestro sistema solar.

“Las leyes de la física dicen que algún día la Voyager se convertirá en el primer objeto construido por el ser humano que se adentre en el espacio interestelar, pero todavía no sabemos cuándo será ese día,” dijo Ed Stone, científico del proyecto Voyager en el Instituto Tecnológico de California en Pasadena, California. “Los últimos datos indican que estamos claramente en una nueva región donde las cosas cambian más rápidamente. Es muy emocionante. Nos estamos acercando a las fronteras del Sistema Solar.”

Los datos, que tienen que realizar un viaje de 16 horas y 38 minutos (17800 millones de km) hasta  llegar a las antenas de la Red de Espacio Profundo en la Tierra, detallan el numero de partículas cargadas medidas por los dos telescopios de altas energías a bordo de esta nave, que está a punto de cumplir su 35 aniversario. Estas partículas energéticas fueron generadas en explosiones de supernova de algunas de las estrellas de nuestro vecindario.


“Desde enero de 2009 a enero de 2012, ha habido un aumento gradual de alrededor del 25% en la cantidad de rayos cósmicos galácticos que la Voyager ha detectado”, dijo Stone. “Más recientemente, hemos visto una escalada rápida en esa parte del espectro electromagnético. Desde el 7 de mayo, los rayos cósmicos han aumentado un 5% en una semana y un 9% en un mes.”

Este marcado aumento es uno de los tres conjuntos de datos que se necesitan para afirmar que estamos ante una nueva era de la exploración espacial. La segunda medida importante de los dos telescopios de la nave es la intensidad de partículas energéticas generadas dentro de la heliosfera, la burbuja de partículas cargadas que el Sol produce a su alrededor. Si bien ha habido un lento descenso en las mediciones de estas partículas energéticas, no han disminuido vertiginosamente, como cabría esperar cuando la Voyager atraviese finalmente las fronteras de nuestro sistema solar.

El último conjunto de datos que los científicos creen que revelarán un mayor cambio, es la medición de la dirección de las líneas de campo magnético que rodean a la nave. Mientras la Voyager siga dentro de la heliosfera, estas líneas irán de este a oeste. Cuando salga al espacio interestelar, el equipo espera que la Voyager encontrará que las líneas de campo magnético se orientarán en una dirección más de norte-sur. Estos análisis durarán semanas, y el equipo de la Voyager está ahora mismo analizando los números del último conjunto de datos.

“Cuando se lanzó la Voyager en 1977, la era espacial tan sólo tenía 20 años,”, dijo Stone. “Muchos de los que estábamos en el equipo sonábamos con alcanzar el espacio interestelar, pero realmente no sabíamos cuán largo podría ser ese viaje, o si estos dos vehículos, en los que invertimos tanto tiempo y energías, podrían seguir operando lo suficiente para alcanzarlo.”

Lanzados en 1977, las Voyager 1 y 2 siguen en buena forma. La Voyager 2 está a más de 14700 millones de kilómetros del Sol. Ambas naves operan como parte de la Misión Interestelar Voyager, una misión extendida para explorar el sistema solar exterior y más allá. Las Voyager de NASA son los dos representantes más lejanos de la humanidad y de su deseo de explorar.


Enlace original: NASA.

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