sábado, 4 de agosto de 2012

Un remolino azul en El Río


 En esta nueva imagen, obtenida con el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, vemos la galaxia NGC 1187. Esta impresionante espiral se encuentra a unos 60 millones de años luz de nosotros, en la constelación de Eridanus (El Río). NGC 1187 ha albergado dos explosiones de supernova durante los últimos treinta años, la última en el año 2007. Esta imagen de la galaxia es la más precisa de las obtenidas hasta el momento.

La galaxia NGC 1187 [1] se ve casi de frente en la nueva imagen del VLT, que nos muestra con claridad su estructura espiral. Pueden verse alrededor de media docena de brazos espirales prominentes, cada uno de los cuales contiene grandes cantidades de gas y polvo. Los rastros azulados de los brazos espirales indican la presencia de estrellas jóvenes nacidas de las nubes de gas interestelar.






 Mirando hacia las zonas centrales, vemos cómo brilla el protuberante centro en tonos amarillos. Esta parte de la galaxia está compuesta, principalmente, de estrellas viejas, gas y polvo. En el caso de NGC 1187, más que un centro redondeado, hay una sutil estructura central en forma de barra. Se cree que esta característica forma barrada actúa como un mecanismo que canaliza el gas procedente de los brazos espirales hacia el centro, aumentando la formación estelar en esa zona.

En los alrededores de la galaxia, pueden verse muchas más galaxias más débiles y más distantes. Algunas incluso brillan a través del disco de NGC 1187. Sus tonos predominantemente rojizos contrastan con los cúmulos de estrellas azul pálido de los objetos más cercanos.

NGC 1187 parece una galaxia tranquila e inmutable, pero ha albergado dos explosiones de supernova desde 1982. Una supernova es una violenta explosión estelar, resultante de la muerte de una estrella masiva o de una enana blanca en un sistema binario [2]. Las supernovas son uno de los fenómenos más energéticos del universo, y son tan brillantes que a menudo iluminan brevemente una galaxia al completo antes de desaparecer de nuestra vista durante semanas o meses. Durante este corto periodo de tiempo una supernova puede irradiar tanta energía como la que se estima que emitirá el Sol a lo largo de toda su vida.

Esta visión de amplio campo se centra en la galaxia espiral NGC 1187, en la constelación de Eridanus (El Río). Es una composición de color realizada con exposiciones del sondeo Digitized Sky Survey 2 (DSS2). La distorsionada galaxia compañera ESO 480-G020, puede verse en el extreme superior derecho de la galaxia NGC 1187, cerca de una estrella. La brillante estrella del la parte inferior es Tau3 Eridani.


En octubre de 1982, se descubrió la primera supernova en NGC 1187 — SN 1982R [3]. Fue desde La Silla, un observatorio de ESO, y más recientemente, en 2007, el astrónomo aficionado Berto Monard, localizó desde Sudáfrica otra supernova en esta galaxia — SN 2007Y. Posteriormente, un equipo de astrónomos elaboró un detallado estudio y monitorizó SN 2007Y durante alrededor de un año utilizando numerosos telescopios. Esta nueva imagen de NGC 1187 fue creada a partir de observaciones obtenidas como parte de este estudio y la supernova puede verse, mucho después de su pico de brillo máximo, cerca del extremo inferior de la imagen.



Estos datos fueron obtenidos utilizando el instrumento FORS1, instalado en el Very Large Telescope de ESO, en el Observatorio Paranal, en Chile.


Notas

[1] Esta galaxia fue descubierta por William Herschel en 1784 desde Inglaterra.

[2] Un tipo de explosión de supernova ocurre al final de la vida de una estrella masiva — estrellas con más de ocho masas solares — cuando el combustible de su núcleo se agota y la estrella ya no es capaz de contrarrestar el colapso gravitatorio, produciendo una violenta explosión. Alternativamente, una explosión de supernova puede también tener lugar en un sistema estelar binario, en el cual una enana blanca (compuestas principalmente de carbono y oxígeno) atrae materia de su estrella compañera, de mayor masa. Si se transfiere la suficiente cantidad de masa, la estrella empezará a colapsar, produciendo una explosión de supernova.

[3] La Unión Astronómica Internacional es responsable de poner nombre a las supernovas tras su descubrimiento. El nombre se compone del año del descubrimiento, seguido por una o dos letras. Las primeras 26 supernovas del año se nombran con letras mayúsculas de la A a la Z. Las supernovas posteriores se designan con dos letras minúsculas.


Enlace original: ESO.

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