martes, 25 de septiembre de 2012

El agua de Europa no se conserva en zonas superficiales mucho tiempo

 Los científicos creen que Europa, la enigmática luna de Júpiter, posee océanos subterráneos de agua líquida. Esta cuestión ha suscitado muchos debates sobre la posibilidad de existencia de vida en la luna helada. Sin embargo, las futuras misiones destinadas a estudiar este satélite, tendrán que cavar muy profundamente para averiguarlo. Una investigación reciente sugiere que el agua de Europa no es capaz de conservarse en estado líquido cerca de su superficie durante más de unas pocas decenas de miles de años, es decir, un abrir y cerrar de ojos en términos geológicos. Klára Kalousová presentará hoy este trabajo en el Congreso de Ciencias Planetarias que se celebra en Madrid.

Europa está compuesta principalmente por roca y hierro, con una capa de agua de unos 100 kilómetros de espesor bajo una corteza de hielo sólido. Este océano se mantiene lo suficientemente caliente como para mantener el agua líquida gracias a las fuerzas de marea generadas por Júpiter sobre la luna.

 Estas bolsas de agua líquida podrían situarse tentadoramente cerca de la superficie. Sin embargo, Kalousová, de la Universidad de Nantes y de la Universidad Carolina de Praga, cree que su permanencia sería breve. Según explica: "Puede que un océano global de agua esté presente alrededor de 25 a 50 kilómetros por debajo de la superficie. Y puede haber áreas de agua líquida a profundidades menores, es decir, aproximadamente a 5 kilómetros, pero sólo podrán existir durante unas pocas decenas de miles de años antes de que estas áreas vuelvan a precipitar hacia el interior de la luna".


El agua cercana a la superficie de Europa migra hacia abajo, hacia el océano. Credito: K. Kalousová

Kalousová ha llegado a esta conclusión tras modelar matemáticamente muestras de agua líquida y hielo sólido bajo diferentes condiciones. Se encontró que, debido a factores tales como la densidad y las diferencias de viscosidad, el agua líquida migra hacia abajo a través del hielo parcialmente fundido, alcanzando eventualmente un océano superficial.

Utilizando los resultados de este trabajo se pueden analizar otros lugares de nuestro Sistema Solar. Además de ayudarnos a comprender mejor el ciclo del agua en Europa, estas investigaciones podrían ayudar a comprender los ciclos de otras lunas heladas como Encélado y Titán, en las que hay una conexión entre el interior y la superficie.

Más información en el enlace.

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