jueves, 29 de noviembre de 2012

Herschel descubre la relación entre los planetas tipo Júpiter y los discos cometarios

GJ 581

Gracias al telescopio espacial Herschel, astrónomos han descubierto dos grandes reservas de cometas en dos sistemas planetarios cercanos conocidos por albergar planetas. Estos cometas podrían haber nutrido de agua a los planetas interiores.

En un estudio previo, los científicos encontraron que el cinturón alrededor de Fomalhaut podría estar alimentado por continuas colisiones cometarias.

En esta nueva investigación, los sistemas con cinturones de cometas estudiados han sido GJ 581 y 61 Vir.

Herschel ha detectado firmas de polvo frío a -200ºC, en cantidades que significarían que estos sistemas poseen al menos 10 veces más cometas que el Cinturón de Kuiper de nuestro Sistema Solar.

Gliese 581 es una estrella de baja masa de tipo espectral M, la clase de estrella más común de nuestra galaxia. En este sistema hay planetas que podrían reunir los requisitos necesarios para sustentar vida.

61 Vir es una estrella de tipo G un poco menos masiva que nuestro Sol.

Los planetas de ambos sistemas se conocen como súper-Tierras, cubriendo un rango de masas entre 2 y 18 veces la de la Tierra. y curiosamente, no hay evidencia de la presencia de gigantes gaseosos en estos sistemas.
61 Vir

Se cree que la interacción gravitacional entre Júpiter y Saturno fue la responsable de la interrupción en el Sistema Solar interior de numerosos cometas procedentes del Cinturón de Kuiper, enviando una lluvia de cuerpos en un cataclismo que duró varios millones de años.

"Las nuevas observaciones indican que los sistemas planetarios carentes de cuerpos gigantes gaseosos tienen Cinturones de Kuiper mucho más poblados que el nuestro", dice el Dr. Mark Wyatt de la Universidad de Cambridge, el autor principal del artículo que se centra en el disco de escombros alrededor de 61 Vir. "Creemos que esto es debido a la falta de un planeta como Júpiter, lo que permite un ingreso de los cometas gradual al interior del sistema".

"Para una estrella de mayor edad, como GJ 581, que tiene al menos dos mil millones de años, ha transcurrido el suficiente tiempo como para suministrar una cantidad considerable de agua a los planetas interiores, lo cual es importante para determinar la habitabilidad de los planetas", añade el Dr. Jean-Francois Lestrade del Observatorio de París, que dirigió el trabajo de GJ 581.

Sin embargo, para explicar las observaciones de Herschel, son necesarias las colisiones cometarias, que podrían estar desencadenadas por un planeta del tamaño de Neptuno residiendo cerca del disco.

"Las simulaciones muestran que un planeta situado más allá de los cuerpos detectados hasta ahora, y que de momento está fuera de nuestros sistemas de detección actuales, sería capaz de alterar el disco de cometas haciéndolo visible para nuestros detectores", dice el Dr. Lestrade.

"Herschel está encontrando una correlación entre la presencia de discos de escombros masivos y sistemas planetarios con ningún planeta tipo Júpiter, lo que ofrece una pista sobre nuestra comprensión de cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios", dice Göran Pilbratt, científico del proyecto Herschel de la ESA.


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