martes, 27 de noviembre de 2012

Logran censar con el GTC la mayor ‘guardería’ de estrellas observable desde el hemisferio norte

Imagen del supercúmulo Cygnus OB2. Fuente: IPHAS / Spitzer / Nick Wright (CfA).
El proyecto, realizado con la cámara OSIRIS en el Gran Telescopio CANARIAS, ha realizado el censo más preciso y profundo del supercúmulo masivo Cygnus OB2, una de las ‘guarderías’ de estrellas más grandes y cercanas conocidas. Un total de 64.000 objetos han sido identificados con el estudio de esta región de formación masiva de estrellas, en el que ha participado el IAC.

Gracias a la combinación del alcance de la cámara OSIRIS en el Gran Telescopio CANARIAS (GTC) y a la calidad de los cielos nocturnos del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, donde se ubica el telescopio, un equipo internacional en el que ha participado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha logrado realizar el censo más profundo y preciso de Cygnus OB2, el mayor supercúmulo de estrellas que se puede observar desde el hemisferio norte y uno de los más grandes y cercanos conocidos. Con el estudio, publicado por The Astrophysical Journal Supplement Series, se ha logrado identificar 64.000 objetos en esta región de formación masiva de estrellas.

Estas ‘guarderías’ estelares contienen miles de estrellas masivas (OB) y cientos de miles de estrellas de baja masa. Se supone que son los lugares de nacimiento de la mayoría de las estrellas de nuestra galaxia, incluyendo nuestro propio Sol. En el censo realizado en este trabajo han identificado desde objetos de 0,15 masas solares a otros de decenas de veces la masa del Sol; Cygnus OB2 contiene objetos que se encuentran entre los más masivos y luminosos de la Vía Láctea.

El astrónomo del GTC e investigador afiliado al IAC David García explica la relevancia del  estudio de estas regiones: “Conocer estos cúmulos es importante para la comprensión de la física de la formación estelar y planetaria, la actividad estelar y los efectos de las supernovas y vientos estelares que producen nuevas oleadas de activación de la formación de estrellas”. 

Cygnus OB2 se encuentra a unos 4.500 años luz (es decir, que la luz que vemos ahora mismo de este supercúmulo fue emitida en la época de la construcción de la Gran Pirámide de Giza). Se trata además de un cúmulo muy joven en términos astronómicos: tiene ‘solo’ unos tres millones de años. Diez veces más masivo que la famosa Nebulosa de Orión, Cygnus OB2 se conoce menos debido a que se encuentra ‘oculto’ por una gran nube de polvo, conocida como Cygnus Rift.

Con este censo los investigadores han conseguido obtener datos muy profundos de una región amplia de Cygnus OB2: un grado cuadrado. “Nuestra idea ahora es combinar estos datos obtenidos con GTC con otros tomados a otras longitudes de onda para tener una visión global de todos los procesos que tienen lugar en este cúmulo. También estamos haciendo observaciones más detalladas, con espectroscopia, de objetos interesantes que hemos descubierto con estas observaciones de GTC”, detalla García.

La gran radiación de las estrellas OB

Las asociaciones de estrellas jóvenes, como Cygnus OB2, suelen contener de media entre diez y cien estrellas masivas de tipo espectral O y B (las más calientes). Además, estas asociaciones también contienen cientos o miles de estrellas de baja masa. Se cree que la mayoría de las estrellas en la Vía Láctea se formaron en asociaciones OB. La gran radiación producida por estos objetos hace que la nube de gas molecular se concentre y se vuelva más densa en algunas zonas y, por efecto de la gravedad, se acaben formando estrellas.

Los datos de este estudio se complementan con otros procedentes del Spitzer Legacy Survey, de Chandra X-ray Observatory y de UKIDDS. En esta colaboración han participado a su vez investigadores del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, en Estados Unidos, y de la University of Hertfordshire, en Reino Unido.

El GTC, ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma), que gestiona el IAC, constituye el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo, con un espejo primario de 10,4 metros de diámetro. El instrumento OSIRIS, por su parte, puede utilizarse como cámara o espectrógrafo en el rango visible; obtiene imágenes directas del cielo y tiene la capacidad de realizar espectroscopia de varios objetos a la vez. Trabaja en el rango visible, es decir, es sensible a la misma luz que es capaz de percibir el ojo humano.


Enlace original: IAC.

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