sábado, 15 de diciembre de 2012

CEA XX: Primer premio de Relatos Cortos: Cómo reconocer a un astrónomo aficionado

Cómo reconocer a un astrónomo aficionado


¿Alguna vez os habéis puesto a pensar en los comportamientos peculiares que poseemos los aficionado a la astronomía y que delatan nuestro hobby? ¿No? Pues, os reto a no sentiros identificados con las siguientes descripciones.

Si caminando por la calle de repente te cruzas con un individuo que no mira lo que tiene en frente, sino que dirige la mirada hacia el cielo, sin que esté hablando con un vecino asomado a una ventana, y que además posee una gran capacidad para sortear todos los obstáculos del suelo, es una gran candidato a ser un aficionado a la astronomía.

Si os encontráis en una cafetería y veis que un cliente está dándole vueltas al café para ver la forma que toma la espuma, no es que se esté durmiendo, es que está estudiando la evolución galáctica.

Si en medio de una película alguien comenta en el cine: "Esa Luna está al revés". Entonces habéis dado con un aficionado a la astronomía. Y claro, también describirá los errores en la posición de las estrellas en el cielo.

Si en una entrevista a un ciudadano le preguntan por su estrella favorita, lo normal es que conteste que le encanta Brad Pitt o Lady Gaga. Pero si el pobre periodista se topa con un aficionado a la astronomía la respuesta será de lo más divertida: “Me encanta Delta Cephei, porque sus curvas son maravillosas”.

También puedes descubrir a un astrónomo aficionado cuando camina por la ciudad. Siempre elegirá las calles más oscuras, cual malvado delincuente, para evitar la luz. ¿Acaso quiere robar las estrellas? No, lo que desea es observarlas. Un astrónomo aficionado también es la única especie urbanita de que se alegra de que se produzca un apagón.

Y claro, no nos olvidemos de las mascotas. ¿Quién si no un astrónomo aficionado pondría de nombre a su perro Betelgeuse o Saturno? ¿Y qué pensará el gato al que han bautizado como Aldebarán?

Si visitas la casa de un astrónomo aficionado, a parte de cuadros de nebulosas y constelaciones esparcidos por toda la vivienda, verás curiosidades como lo imanes de la nevera colocados de forma que simulan las constelaciones. Y claro, el telescopio tiene un lugar privilegiado en medio del salón de la casa, ya que es un miembro más de la familia y al que más se le cuida y mima. Otra característica que delatará su casa será la de que el astrónomo aficionado tiene todas las bombillas pintadas de rojo, no vaya a ser que le impidan una buena observación desde el centro de la ciudad. Y lo que es peor para la orientación familiar, los relojes no tienen la hora local, sino la UT.

Un astrónomo aficionado es el único que es capaz de conducir cientos de kilómetros para realizar una observación astronómica aunque los pronósticos meteorológicos sean dudosos. Y claro, si es necesario retirar los asientos de atrás para que quepa el equipo de observación, lo hace a pesar de las consecuencias familiares.

Otra forma de reconocer a un astrónomo aficionado es porque organiza una gran fiesta cuando se acerca un evento astronómico. Son capaces de soportar temperaturas gélidas para celebrar las Leónidas o las Gemínidas y llorar de emoción si logran capturar un bólido.

Los astrónomos aficionados también organizan sus vacaciones pensando en las estrellas. ¿Por qué ir a Tenerife a disfrutar del buen tiempo y la playa? No, hay que ir a pasar frío a los observatorios del Teide. También elegirán las fechas de sus descansos eligiendo las noches más largas y frías del año, para optimizar sus observaciones.

¿No os habéis sentido identificados con algunas de estas descripciones? Entonces es que no eres un astrónomo aficionado. Porque nosotros tenemos otra forma de mirar al cielo. Otra manera de referirnos al cosmos y sobre todo, un modo muy diferente de sentirlo.

4 comentarios:

  1. Si te digo la verdad, yo hago esas cosas que describes, salvo el nombre de mi gata que no es de una estrella. Nadie es perfecto. ;)

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  2. Mi gata se llamaba Alhana, nombre parecido al de la estrella Alhena. ^_^

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  3. Mi conejo se llama copernico ...y desde que cumpli los 13 años me apasiona el universo en si no solo por sus maravillosos y aun poco conocidos objetos,mas que todo me parece romántico el descubrirnos y saber nuestro origen... y no hay ni un solo día que no deje de mirar la luna....

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  4. Donde yo vivo la observación está limitada a muy pocos días por nuestra meteorología, pero siempre puedes aprender más de esta ciencia a través de la red.

    Un saludo!

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