viernes, 11 de enero de 2013

Astrónomos descubren seis nuevos exocometas

Crédito: NASA
Los cometas, esos cuerpos que arrastran sus tenues colas en el cielo nocturno, son un subproducto de la formación de nuestro Sistema Solar. Es decir son restos de una antigüedad de 4,6 mil millones de años, de la época en la que se formaron los planetas.

El descubrimiento realizado por astrónomos de la Universidad de Berkeley, y de la Universidad Clarion, Pennsylvania, de seis cometas alrededor de estrellas distantes sugiere que estos cuerpos, apodados "exocometas" son tan comunes en otros sistemas solares como son los exoplanetas.

Aunque todavía no se han descubierto una gran cantidad de exocometas fuera de nuestro Sistema Solar, los científicos creen, gracias a las innumerables fotografías de discos protoplanetarios obtenidas, que estos pueden llegar a ser más comunes que los propios exoplanetas.

Barry Welsh, investigador en la Universidad de Berkeley, comentó. "Este es un eslabón perdido en los actuales estudios de formación planetaria. Los discos de polvo de formación exoplanetaria primordiales han sido estudiados, pero somos incapaces de detectar todavía los cuerpos que contienen como los planetesimales, asteroides o cometas. Con el nuevo estudio estamos aprendiendo a vislumbrar los cometas y los resultados sugieren que son mucho más comunes de lo que se pensaba".

Welsh resumió la actual teoría de la formación de planetas como "polvo interestelar bajo la influencia de la gravedad que se convierten en gotas y las gotas crecen hasta formar burbujas que siguen aumentando hasta generar las rocas. Estas rocas se funden y se convierten en objetos más grandes, planetesimales y cometas, y  finalmente, se obtienen los planetas".


Se sabe que muchas estrellas están rodeadas de discos de polvo y gas. Una de las más cercanas es Beta Pictoris, en la que se detectaron cometas en 1987. En 2009 se descubrió un planetas de una masa diez veces superior a la de Júpiter orbitando en torno a esta estrella. Otras tres estrellas, una de ellas descubierta por Welsh en 1998, mostraron también señales de poseer cometas.

Beta Pictoris. Crédito. ESO.

Pero en la década de los 90 el interés de los investigadores se centraba en los exoplanetas, por ello el estudio de los exocometas quedó apartado. El año pasado Welsh decidió retomar sus investigaciones pasadas.

La detección de los exocometas puede parecer difícil. Después de todo, el núcleo de un cometa es una bola de nieve de aproximadamente 20,5 kilómetros de diámetro. Pero estos cuerpos, que son expulsados a las fronteras exteriores de su sistema solar, pueden caer de nuevo hacia la estrella mostrando una majestuosa cola, al calentarse y evaporarse los gases que contiene. Al aproximarse al astro generan una línea breve, pero muy reveladora en el espectro de la estrella.

Los seis nuevos exocometas detectados fueron descubiertos durante observaciones realizadas entre mayo de 2010 y noviembre de 2012 con el telescopio McDonald de 2,1 metros, instalado en Texas. El espectrógrafo de alta resolución del telescopio reveló las débiles características que impregnaban los cometas en el espectro de la estrella, y que variaban de noche en noche. Estas variaciones se producen cuando las colas de los cometas se acercan a las estrellas.

Todos los exocometas recién descubiertas - 49 Ceti (HD 9672), 5 Vulpeculae (HD 182919), 2 Andromedae, HD 21620, HD 42111 y HD 110411 - se encuentran alrededor de estrella de clase espectral A, astros muy jóvenes que cuentan con una edad aproximada de 5 millones de años. La elección de este tipo de estrellas es porque el espectrógrafo empleado detecta muy bien las variaciones que se producen en ellas. Pero Welsh espera que con esta técnica también se puedan detectar exocometas en otros tipos de estrellas.

Además, según las teorías actuales, sólo los cuerpos planetarios tendrían la capacidad de expulsar a los cometas de sus órbitas para lanzarlos hacia sus estrellas, por lo que los astrónomos creen que en torno a estas seis estrellas estudiadas deberían existir planetas.

"Si hace cuac, se contonea y tiene plumas, entonces es probable que sea un pato", dijo Welsh.

El trabajo fue apoyado por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio.




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