miércoles, 20 de marzo de 2013

Herschel descubre algunas de las estrellas más jóvenes jamás observadas

Crédito: NASA/ESA/ESO/JPL-Caltech/Max-Planck Institute for Astronomy
Traducción realizada y cedida por Fran Sevilla, autor del blog Vega0.0.

Astrónomos han encontrado algunas de las estrellas más jóvenes jamás observadas, gracias al Observatorio Espacial Herschel, una misión de la Agencia Espacial Europea con importantes contribuciones de la NASA.

Observaciones del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA y el telescopio Atacama Pathfinder Experiment (APEX) en Chile, una colaboración que incluye al Max Planck Institute for Radio Astronomy de Alemania, el Observatorio Espacial Onsala de Suiza, y el Observatorio Europeo del Sur en Alemania, han contribuido a los descubrimientos. Densas envolturas de gas y polvo alrededor de estrellas conocidas como protoestrellas, han complicado su detección. Las 15 nuevas protoestrellas observadas aparecieron por sorpresa en un estudio de la región más grande de formación estelar cercana a nuestro Sistema Solar, situada en la constelación de Orión. El descubrimiento aporta a los investigadores una forma de estudiar una de las más tempranas y menos conocidas fases de la formación estelar.


Amelia Stutz, autora líder del documento publicado en el The Astrophysical Journal e investigadora postdoctoral en el Max Planck Institute for Astronomy (Heidelberg, Alemania), indicó que "Herschel ha revelado el mayor conjunto de dichas estrellas jóvenes en una única región de formación estelar. Con estos resultado, estamos llegando más cerca de descubrir el momento en el cual las estrellas comienzan a formarse". Las estrellas comienzan su vida del colapso gravitacional de nubes masivas de gas y polvo. Este cambio del cálido gas en una bola de plasma muy caliente que denominamos estrella es relativamente rápido, en tiempo cósmico, durando únicamente unos pocos cientos de miles de años.

Localizando protoestrellas en sus más tempranas y cortas etapas plantea un desafío. Los astrónomos durante mucho tiempo han investigado la "guardería" estelar del complejo de nubes moleculares de Orión, una extensa colección de nubes donde se forman estrellas, pero no habían observado las nuevas protoestrellas identificadas hasta que Herschel observó la región.

Tal y como indica Stutz, "Estudios previos habían obviado las más densas, jóvenes y potencialmente más extremas y frías protoestrellas en Orión. Estas fuentes pueden ser capaces de ayudarnos a un mejor entendimiento de cómo el proceso de formación estelar ocurre en las etapas muy tempranas, cuando la mayor cantidad de masa estelar es creada y las condiciones físicas son difíciles de observar". Herschel ha observado las protoestrellas en el infrarrojo lejano (longitudes de onda largas), el cual puede ser observado a través de las densas nubes existentes alrededor de las estrellas y que bloquean las radiaciones de mayor energía (longitudes de onda más cortas), incluyendo las luz que nuestros ojos pueden observar.

El instrumento Photodetector Array Camera and Spectrometer (PACS) del Herschel captura luz infrarroja cuya longitud de onda está situada entre 70 y 160 micrómetros, comparable al ancho de un cabello humano. Los investigadores han comparado estas observaciones con estudios previos de regiones de formación estelar en Orión, tomadas con Spitzer. Las protoestrellas extremadamente jóvenes identificadas por las observaciones de Herschel son muy frías para haber sido capturadas en la mayor parte de datos del Spitzer y que fueron contrastados con observaciones en longitudes de onda de radio del telescopio terrestre APEX.

Elise Furlan, coautora del documento y investigadora postdoctoral asociada en el observatorio National Optical Astronomy (Tucson, Arizona), indicó que "Nuestras observaciones aportan una primera luz sobre las protoestrellas que justo acaban de emitir en longitudes de onda en el infrarrojo lejano". De las 15 nuevas protoestrellas descubiertas, 11 poseen colores muy rojizos, indicando que su emisión luminosa tiende hacia el final del espectro electromagnético, de baja energía. Este dato indica que la estrella está aún muy dentro de una envoltura gaseosa y que es muy joven. Otras siete protoestrellas adicionales, observadas previamente con Spitzer, comparten esta misma característica.

Juntas, estás 18 estrellas suponen únicamente el 5% de las protoestrellas y candidatas a protoestrellas observadas en Orión. Esto implica que las estrellas más jóvenes quizás gasten 25.000 años en esta fase de su desarrollo, un mero parpadeo de un ojo considerando que una estrella como nuestro Sol vive cerca de 10.000 millones de años. Tal y como ha indicado Glenn Wahlgren, científico del programa Herschel en la sede de la NASA en Washington, "Con estos recientes descubrimientos, hemos añadido una importante y perdida fotografía al álbum familiar del desarrollo estelar. Herschel nos ha permitido estudiar estrellas en su infancia".



Más información en el enlace.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada