viernes, 10 de mayo de 2013

Exoplanetas localizados alrededor de dos enanas blancas en las Hyades

Crédito: NASA, ESA, STScI, y G. Bacon (STScI).
El Telescopio Espacial Hubble de NASA / ESA ha encontrado indicios de planetas similares a la Tierra en un lugar inesperado: en las atmósferas de un par de enanas blancas en un cúmulo de estrellas cercano. Las estrellas estudiadas están contaminadas por desechos rocosos como asteroides. Los científicos creen que estos pequeños cuerpos están siendo perturbados gravitatoriamente por los planetas que orbitan a las estrellas, lo que provoca que se aproximen a los astros sobre los que posteriormente se precipitan, contaminando sus atmósferas.

Estas estrellas se encuentran en el conocido cúmulo de las Hyades a 150 años luz de la Tierra, en la constelación de Tauro. Es un cúmulo relativamente joven, contando con tan sólo 625 millones de años de edad.

Los astrónomos creen que todas las estrellas se formaron en el grupo. Los científicos han tratado de encontrar anteriormente planetas en estas agrupaciones sin mucho éxito. De los 800 exoplanetas conocidos, sólo 4 se han localizado en estas formaciones. Esta escasez puede deberse a la naturaleza de las estrellas de los cúmulos estelares, que suelen ser jóvenes y muy activas, produciendo llamaradas estelares y otros estallidos que hace que sea difícil estudiarlas en detalle.

Pero un nuevo estudio dirigido por Jay Farihi, de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, se ha centrado en las estrellas viejas de estos cúmulos para buscar exoplanetas.



 
Las Hyades y las Pléyades
Las observaciones espectroscópicas realizadas por el telescopio espacial Hubble identificaron en la atmósfera de dos enanas blancas, un ingrediente principal para la formación de los planetas: el silicio. Este silicio puede proceder de los asteroides que son triturados por la gravedad de las enanas blancas cuando en su órbita se aproximan demasiado a estas estrellas. Estos escombros rocosos formaron probablemente parte de un anillo de material situado alrededor de las estrellas y que posteriormente canalizaron hacia su interior.

 Estos residuos detectados girando en torno a las enanas blancas, sugieren que cuando las estrellas se formaron, también lo hicieron planetas a su alrededor. Al envejecer estas estrellas, se transformaron en enanas blancas y los planetas gigantes consiguieron sobrevivir a esta catástrofe, alterando gravitatoriamente a los asteroides del sistema.


"Hemos identificado la evidencia química de los componentes básicos de los planetas rocosos", dice Farihi. "Cuando nacieron estas estrellas construyeron sus planetas. Y hay una buena probabilidad de que en la actualidad conserven algunos de ellos. Los signos de escombros rocosos que estamos viendo son prueba de ello, y son por lo menos tan rocosos como los organismos terrestres más primitivas de nuestro Sistema Solar".

Además de la búsqueda de silicio en las atmósferas de las estrellas de las Hyades,  Hubble también detectó bajos niveles de carbono. Esta es otra señal de la naturaleza rocosa de los escombros. Los astrónomos saben que los niveles de carbono son muy bajos en las rocas y en los materiales similares a la Tierra. Encontrar su débil firma química ha requerido del potente Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos del Hubble (COS), dado que las huellas de carbono sólo pueden ser detectadas a la luz ultravioleta, por lo que no se pueden observar desde los telescopios terrestres.

"Este estudio nos ha permitido averiguar en base a la relación silicio-carbono, que el material hallado es similar al terrestre", dice Farihi. "También hemos deducido que los asteroides de menos de 160 kilómetros de diámetro han sido destrozados por las fuertes mareas gravitacionales de las enanas blancas, antes de caer sobre ellas".

El equipo planea analizar más enanas blancas que usando la misma técnica para identificar no sólo la composición de las rocas, sino también a sus órganos principales. "Lo bueno de esta técnica es que todo lo que el Universo está haciendo, vamos a ser capaces de medirlo", dijo Farihi. "Hemos estado utilizando el Sistema Solar como una especie de mapa, pero no sabemos que hay en el resto del Universo. Esperamos que con el Hubble y sus poderoso espectrógrafo COS, y con la próxima generación de telescopios, seamos capaces de esclarecer más la historia de estos mundos".



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