lunes, 6 de mayo de 2013

La lluvia de meteoros del cometa ISON

Vista del Cometa ISON (C/2012 S1) registrada por el telescopio espacial Hubble, el 10 de abril de 2013. Esta imagen fue tomada en luz visible. El color azul falso fue agregado para resaltar los detalles en la estructura del cometa. Crédito: NASA, ESA, J. Y. Li (Instituto de Ciencias Planetarias) y el Equipo Científico de Imágenes del Cometa ISON tomadas por el telescopio Hubble

A finales de este año, se espera que el cometa ISON se convierta en un objeto detectable a simple vista cuando pase rasando la atmósfera del Sol. El telescopio espacial Hubble acaba de obtener una primicia.

El telescopio Hubble fotografió a ISON el 10 de abril. En ese momento, el cometa estaba a 621 millones de kilómetros (386 millones de millas) del Sol y a 634 millones de kilómetros (394 millones de millas) de la Tierra, justo dentro de la órbita de Júpiter. Incluso a esa distancia tan grande el cometa ya está activo debido a que la luz del Sol calienta la superficie y provoca que los gases congelados se evaporen. Un análisis detallado de la imagen revela un fuerte chorro de partículas de polvo que emana desde la cara del núcleo del cometa que mira al Sol.

Los astrónomos están utilizando imágenes tomadas por el telescopio Hubble con el fin de medir el nivel de actividad del cometa y limitar el tamaño de su núcleo de hielo. Mediciones preliminares sugieren que el núcleo de ISON no tiene más que 5 ó 6 kilómetros (alrededor de 3 ó 4 millas) de ancho. Esto es notablemente pequeño considerando el nivel alto de actividad observada en el cometa hasta el momento, dijeron los investigadores.


La atmósfera polvorosa del cometa, o "coma", tiene aproximadamente 4.989 kilómetros (3.100 millas) de ancho, o 1,2 veces el ancho de Australia. Una cola de polvo se extiende a más de 91.733 kilómetros (57.000 millas), mucho más allá del campo de visión que tiene el telescopio espacial Hubble.

Se está llevando a cabo un análisis más cuidadoso con el propósito de mejorar estas mediciones y predecir la actividad del cometa cuando pase rasando a 1.126.541 kilómetros (700.000 millas) por arriba de la superficie turbulenta del Sol, el 28 de noviembre.


Las expectativas aumentan todos los días conforme el cometa ISON se zambulle hacia el interior del sistema solar para tener un encuentro cercano con el Sol en noviembre del año 2013. Al ser atacado de manera directa por la radiación solar, este objeto, que rozará al Sol, probablemente se convertirá en uno de los cometas más memorables en muchos años.

Cuando la sonda espacial Swift, de la NASA, observó el cometa en enero de 2013, todavía se encontraba cerca de la órbita de Júpiter, pero ya estaba bastante activo. El núcleo del cometa ya expelía más de 50.800 kilogramos (112.000 libras) de polvo por minuto.

Y sucede que, algo de ese polvo podría acabar cayendo sobre la Tierra.

Las lluvias de estrellas se producen cuando la Tierra atraviesa los restos dejados por los cometas

El veterano investigador de los meteoros Paul Wiegert, de la Universidad de Ontario del Oeste (University of Western Ontario, en idioma inglés), ha estado utilizando una computadora para crear un modelo de la trayectoria del polvo eyectado por el cometa ISON, y sus hallazgos sugieren que una inusual lluvia de meteoros podría estar por llegar.

"Durante varios días, alrededor del 12 de enero de 2014, la Tierra pasará a través de una corriente de polvo muy fino producida por el cometa ISON en su paso hacia el Sol", dice Wiegert. "La lluvia de meteoros resultante podría tener propiedades interesantes".

De acuerdo con los modelos de Wiegert, realizados por computadora, la corriente de desechos está poblada de granos de polvo extremadamente finos, no más grandes que unas cuantas micras, los cuales son empujados hacia la Tierra por la suave presión de radiación del Sol. Estos granos chocarán con la atmósfera a una velocidad de 56 km/s o 200.000 km/h (125.000 millas por hora). Como las partículas son tan pequeñas, la parte superior de la atmósfera de la Tierra rápidamente las frenará hasta detenerlas.

"Así, en vez de quemarse y emitir un destello de luz, caerán suavemente hacia la Tierra, que estará abajo", señala Wiegert.




Pero no espere notarlo. La lluvia invisible de polvo del cometa, si es que ocurre, será muy lenta. Podría tomar meses o incluso años para que ese fino polvo se asiente desde las capas altas de la atmósfera.

Mientras el polvo esté "allí arriba", podría producir nubes noctilucentes (Noctilucent Clouds o NLCs, por su sigla en idioma inglés).

Las NLC son nubes que contienen hielo, y que emiten brillo de color azul eléctrico cuando flotan a más de 80 kilómetros sobre los polos de la Tierra. Datos recientes, obtenidos con la sonda AIM, de la NASA, sugieren que las NLC se forman a partir de polvo espacial. Los pequeños meteoroides actúan como pequeños puntos de nucleación donde las moléculas de agua se congregan; los cristales de agua que se producen como consecuencia de este proceso forman luego nubes justo en la frontera con el espacio exterior.

Esto es aún especulativo, pero el cometa ISON podría proveer las "semillas" para un despliegue noctilucente. Ondas de color azul eléctrico sobre las regiones polares podrían ser la única señal visible de que una lluvia de meteoros se aproxima.

Wiegert destaca otro dato curioso: "La lluvia de meteoros va a llegar a nuestro planeta desde dos puntos distintos al mismo tiempo".

Cuando la Tierra pase a través de la corriente de polvo, encontraremos dos poblaciones de polvo cometario. Un enjambre de polvo seguirá al cometa ISON en su camino hacia el Sol. Otro enjambre se estará moviendo en la dirección opuesta, alejándose del Sol, empujado por la presión de radiación solar. Estas corrientes salpimentarán lados opuestos de la Tierra al mismo tiempo.

"De acuerdo con mi experiencia, este tipo de doble golpe no tiene precedentes", dice Wiegert.

Por su parte, Bill Cooke, quien es el científico que dirige la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides (Meteoroid Environment Office, en idioma inglés), de la NASA, dice que hay muy poco peligro para las naves espaciales que se encuentran en órbita alrededor de la Tierra. "Estas partículas son demasiado pequeñas como para penetrar las paredes de los satélites, y no tienen oportunidad alguna de hacerlo a través del pesado recubrimiento de la Estación Espacial Internacional". Sin embargo añade, "los operadores de la misión estarán alerta en las fechas cercanas al 12 de enero, para detectar posibles anomalías".

Los observadores del cielo deberían estar también alerta. Las posibilidades de ver algo son pocas, pero el cometa ISON podría estar lleno de sorpresas.



Enlace original: NASA.

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