domingo, 14 de julio de 2013

Detectando ADN en el espacio

Si hay vida en Marte, no es descabellado pensar que tales seres compartirían las raíces genéticas de la vida terrestre.

Hace más de 3,5 mil millones de años, el Sistema Solar interior se vio afectado por el bombardeo intenso tardío, un evento que causo el impacto de millones de meteoritos en los planetas rocosos que provocó que materiales de los diferentes cuerpos vagaran por el espacio impactando posteriormente con sus planetas vecinos. Es por ello que hoy en día podemos encontrar meteoritos procedentes de otros planetas en la Tierra. Pero del mismo modo que en la Tierra hemos encontrado meteoritos procedentes de Marte, ¿existen en Marte meteoritos procedentes de la Tierra? Y de ser así, ¿se ha creado una ascendencia genética compartida entre los dos planetas?

Esta teoría tiene un gran atractivo para Christopher Carr, científico investigador del MIT, que junto con Gary Ruvkun, del Hospital General de Massachusetts (MGH) y Maria Zuber, también del MIT, están trabajando en un secuenciador de ADN que esperan enviar algún día a Marte, donde podría analizar muestras del suelo y del hielo marciano en busca de rastro de ADN y otros materiales genéticos.

Estos científicos han elaborado un microchip de secuenciación de ADN y lo han sometido a dosis de radiación similares a las que soportaría durante un hipotético viaje hasta Marte y en la exploración del planeta. Después de la exposición a dicha radiación, el microchip analizó una cepa de E. coli, identificando con éxito su secuencia genética.

Carr comenta que el microchip podría sobrevivir hasta dos años en el espacio, tiempo suficiente para llegar a Marte y recoger allí datos durante un año y medio.

"Con el tiempo el chip se irá degradando con lo que se reducirá su capacidad para obtener datos. Además podría tener una mayor tasa de error e incluso no funcionar", comenta Carr. "En las pruebas realizadas no se han detectado ninguno de estos inconvenientes".Los investigadores publicaron sus resultados en un artículo publicado en la revista Astrobiology.



 

Europa
Simulación de una tormenta solar Toda la vida en Marte, pasada o presente, tendría que ser extremadamente resistente. La atmósfera del planeta, compuesta principalmente de dióxido de carbono, es 100 veces más delgada que la de la Tierra, aportando muy poco calor. Las temperaturas pueden caer en picado hasta menos 195 grados Fahrenheit.

 Por otro lado, la profundidad bajo la superficie de Marte no es muy diferente de la de la Tierra. Los resultados del rover Curiosity sugieren que bajo la superficie del planeta rojo, existe un ambiente frío y seco que cuenta con los principales ingredientes que requiere la vida.

Para detectar la posible existencia de vida subterránea, el secuenciador de ADN en la superficie de Marte tendría que soportar grandes variaciones de temperatura y la constante exposición a la radiación espacial. Esta exposición podría provocar errores en el chip que nos proporcionarían falsos positivos.

Carr y sus colegas evaluaron los efectos de la radiación marciana en los chips disponibles en el mercado en el Laboratorio de Radiación Espacial de la NASA. El resultado fue que los chips variaban muy poco su rendimiento ante tales exposiciones.



 Vida en Marte y más allá

Ilustración de Encélado
En una segunda ronda de pruebas, se sometió a los chip a la misma radiación pero cargados con fragmentos de ADN de E. coli, siendo todos ellos capaces de identificar correctamente la secuencia de la bacteria.

"Estos chip serán capaces de realizar una secuenciación en Marte", dice Carr. "Es importante constatar el poco impacto que supone la radiación en su funcionalidad".
Encélado

Chris McKay, del Centro de Investigación Ames de la NASA extiende la utilidad de estos chips a la búsqueda de vida en otros planetas, y no sólo a Marte: "Este es un avance muy importante para la elaboración de secuenciadores de ADN para las misiones planetarias".

En estudios anteriores, Carr y sus colegas encontraron que los reactivos utilizados en la secuenciación de ADN también pueden soportar niveles de radiación similares. Tomados en conjunto,  los resultados sugieren la secuenciación genética puede ser un proceso viable en el espacio.Más allá de Marte, dice Carr, la secuenciación de ADN puede ser de interés en lugares como la luna de Júpiter Europa, donde sus océanos líquidos pueden albergar señales de vida. Más prometedor aun es Encelado, una luna de Saturno que sufre una radiación mucho menos intensa."Creo que vamos a ver la secuenciación de ADN en el espacio en algún momento", dice Carr. "Espero que podamos tener una oportunidad de ser parte de ésto."




Más información en el enlace.

3 comentarios:

  1. Perdona pero, ¿grados Fahrenheit?? ¿Por qué no ponerlo en el sistema internacional y, de paso que lo entienda todo el mundo? (-127ºC)

    Saludos.

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  2. La ciencia trabaja con grados Kelvin, luego al ser un artículo científico, lo más lógico sería poner la temperatura en esa unidad y no en grados centígrados. En este caso he conservado los fahrenheit porque este artículo es una traducción del enlace indicado al final del texto, y en él se referían a la temperatura con esta unidad. No creo que haya nada malo en acostumbrar al lector a los diferentes sistemas de medidas.

    Un saludo!!!

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  3. Fallo mío en lo de los grados centígrados y el sistema internacional XD

    Un saludo y sigue compartiendo ciencia!

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