jueves, 11 de julio de 2013

Las nubes pueden ser la clave para el sustento de la vida en los planetas de las enanas rojas

Un nuevo estudio que analiza el impacto de la presencia de nubes en la habitabiblidad de los exoplanetas, duplica el número de planetas habitables que podrían orbitar en torno a las estrellas enanas rojas, las más comunes de nuestra galaxia. Este hallazgo significa que, sólo en la Vía Láctea, podría haber unos 60 mil millones de planetas potencialmente habitables, en la zona habitable de las enanas rojas.

Investigadores de la Universidad de Chicago y de la Universidad de Northwester, basaron su estudio, que aparece publicado en la revista Astrophysical Journal Letters, en rigurosas simulaciones informáticas del comportamiento de las nubes en los planetas alienígenas. Este comportamiento de las nubes es capaz de expandir drásticamente la zona habitable de las enanas rojas, estrellas mucho más pequeñas y más débiles que nuestro Sol.

Los datos actuales aportados por la misión Kepler, un observatorio espacial destinado a la búsqueda de exoplanetas, sugieren que hay aproximadamente un planeta similar a la Tierra en la zona habitable de cada enana roja.


Nicolas Cowan, becario postdoctoral del Centro de Northwestern explica: "La mayoría de los planetas de la Vía Láctea orbitan en torno a enanas rojas. Y este nuevo estudio nos indica que no debemos mirar muy lejos para hallar uno habitable".

Cowan es uno de los tres co-autores del estudio, junto a Dorian Abbot y Jun Yang. Estos científicos pretenden demostrar su teorías con el Telescopio Espacial James Webb, cuyo lanzamiento está previsto en 2018.

La zona habitable de una estrella es aquel área a su alrededor en la que de existir un planeta, éste es capaz de poseer agua líquida en su superficie. Pero esta definición no tiene en cuenta la presencia de las nubes y su enorme influencias en la climatología.

"Las nubes causan calentamiento o enfriamiento en la Tierra", comenta Abbot, profesor asistente de ciencias geofísicas en la Universidad de Chicago. "Por un lado, reflejan la luz del Sol enfriando las cosas, y por otro lado, absorbe la radiación infrarroja provocando un efecto invernadero. Es este efecto invernadero el que puede mantener al planeta lo suficientemente caliente como para sustentar vida."

Un planeta que orbita una estrella como el Sol, tendría que completar una órbita a su alrededor una vez al año para estar lo suficientemente lejos de la estrellas como para mantener el agua líquida sobre su superficie. Para recibir la misma cantidad de energía procedente de una enana roja, el exoplaneta debería completar su órbita una vez cada uno o dos meses. Esto significa que está muy cerca de sus estrella lo que puede provocar un anclaje de mareas, es decir, el exoplaneta siempre mostrará su misma cara al Sol, tal y como la Luna siempre nos muestra la misma cara.

Este estudio indica que la cara iluminada experimentaría una poderosa convencción y una alta reflectividad en las nubes. Los astrónomos llaman a esta región sub-estelar. En este lugar el Sol se encuentra siempre sobre la cabeza, en pleno medio día.

Los cálculos globales tridimensionales han determinado por primera vez el efecto de las nubes de agua en el borde interior de la zona habitable. Estas simulaciones son similares a las que los científicos emplean para estudiar el clima terrestre. Este es el primer estudio tridimensional elaborado hasta la fecha sobre las nubes de los exoplanetas.

Estas simulaciones muestran que si existe cualquier superficie líquida en el planeta, se formarán nubes. Además, estas nubes provocan un enfriamiento significativo del planeta en la parte interna de la zona de habitabilidad, lo que permitiría a estos planetas mantener agua líquida en su superficie aún estando más cerca de sus estrellas.

Las nubes ejercen una gran influencia climática en la Tierra. Si sólo reflejaran la luz proveniente del Sol, nuestro planeta sería una bola de hielo. Sin embargo, si sólo lo calentaran absorbiendo y reemitiendo energía infrarroja, la Tierra sufriría un efecto invernadero desvocado como el de Venus.

Los astrónomos creen que el Telescopio Espacial James Webb podrá realizar la medición exacta de la temperatura de los exoplanetas en los diferentes puntos de su órbita. Si un exoplaneta con anclaje de marea carece de nubosidad significativa, los astrónomos medirán una temperatura muy alta cuando el telescopio apunte a su cara diurna, mientras que si se examina la cara nocturna, se tendrán bajas temperaturas. Pero si las nubes dominan el lado diurno, bloquearán gran parte de la radiación infrarroja de la superficie. En esta situación mediríamos temperaturas menos variables.

Estas observaciones ya se realizan en la Tierra. Los científicos esperan realizarlas en otros exoplanetas gracias al James Webb.



Más información en el enlace.

4 comentarios:

  1. Excelente artículo! Cada día mas sorpresas y avances en el conocimiento de los exopoloplanetas.
    un saludo
    Fran

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  2. Un artículo muy interesante, estoy seguro de que la búsqueda de exoplanetas nos deparará muy pronto grandes sorpresas!

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    1. Son muchos los artículos que se están publicando sobre los exoplanetas en torno a enanas rojas. Interesa mucho comprender cómo son estos mundos porque todas las teorías apuntan a que serán los sistemas planetarios más comunes de nuestra galaxia.

      Un saludo!

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