miércoles, 7 de agosto de 2013

Puesta de sol en Mordor


Que no te asuste el título; la luz casi mística que emerge de estas tenebrosas nubes es resultado del proceso de formación de una nueva estrella.

En esta imagen podemos ver la densa nube LDN 43 – un enorme cúmulo de gas, polvo y hielo situado a 520 años luz de la Tierra en la constelación de Ofiuco, el Portador de la Serpiente.

Las estrellas se forman a partir del polvo y del gas cósmico que flota libremente por el espacio, y que se empieza a agregar debido a su atracción gravitatoria. En esta imagen, se pueden apreciar los reflejos de la luz emitida por la estrella en formación, RNO 91, sobre los penachos de la nube que la envuelve. Esta estrella se encuentra en la fase previa a la secuencia principal, lo que significa que todavía no ha empezado a quemar hidrógeno en su núcleo.

La energía que la hace brillar proviene de la contracción gravitatoria. La estrella se está comprimiendo bajo su propio peso, y en cuanto alcance una cierta masa crítica, el hidrógeno, su principal componente, comenzará a fusionarse liberando una gran cantidad de energía. En ese momento se podrá considerar a RNO 91 una estrella adulta.

No obstante, esta estrella adolescente ya es lo suficientemente brillante como para poder ser observada, y emite potentes vientos estelares en las bandas de radio y de los rayos X.

RNO 91 es una estrella variable con la mitad de masa que nuestro Sol. Los astrónomos han detectado un disco de polvo y hielo a su alrededor, con un radio 1700 veces superior a la distancia entre la Tierra y el Sol. Se piensa que este disco podría albergar embriones planetarios, y que podría terminar formando un sistema planetario.




Enlace original: ESA.

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