domingo, 26 de enero de 2014

Opportunity encuentra evidencias de agua con distinta acidez en Marte

 Este sábado 25 de enero se han cumplido diez años del aterrizaje de Opportunity en Marte, el vehículo de exploración que la NASA envió al planeta rojo para cumplir una misión de tres meses de duración pero que, una década después, continúa aportando importantes avances sobre la composición del suelo del planeta.

Ahora, científicos estadounidenses han analizado las muestras de roca recogidas por Opportunity y han comprobado que la acidez del agua que hubo en el cráter marciano Endeavour varió tras el impacto del meteorito que lo formó.

El artículo, portada esta semana en la revista Science con motivo del décimo aniversario del aterrizaje, ayudará, junto con los hallazgos de su compañero Curiosity, a evaluar la habitabilidad que pudo tener Marte.

“En este punto concreto de Marte hemos encontrado rocas antiguas que fueron alteradas por aguas templadas, y rocas más jóvenes modificadas por aguas más aguas ácidas y oxidantes”, explica a Sinc Raymond Arvidson, investigador del departamento de Ciencias de la Tierra y el Espacio de la Universidad de Washington (EE UU).

Los expertos señalan que el agua que inundaba la zona del cráter antes de su formación poseía unos niveles muy bajos de acidez y que era más propicia a albergar vida microbiana. Sin embargo, tras el impacto de un meteorito hace 3.700 millones de años, estos niveles de acidez aumentaron. “El suelo más antiguo era mejor para la vida”, asegura Arvidson.

El Opportunity llegó a Marte en enero de 2004, con el objetivo de recoger y fotografiar muestras del suelo durante doce semanas. El 4 de enero de ese mismo año, 21 días antes, había aterrizado su 'hermano' Spirit, un rover que se atascó en marzo de 2010 en las arenas y perdió la comunicación con la NASA.

En agosto de 2011, cuando Opportunity atravesaba el borde del cráter Endeavour, de 22 kilómetros de diámetro, las observaciones indicaron la presencia sedimentos y arcillas ricos en minerales como el hierro y el aluminio en la zona interna del cráter. “El rover fue hasta ese lugar y encontró rocas anteriores a la formación de Endeavour”, detalla Arvidson.

Tras analizar las esférulas marcianas (formaciones de roca esféricas), las fracturas y la composición de estas muestras, situadas en un punto del cráter denominado Matijevic, los investigadores concluyeron que las rocas más jóvenes, que se sitúan en la parte superior de Matijevic, tienen una firma de agua con altos niveles de salinidad y acidez que habría hecho muy difícil la vida para los microorganismos extremófilos, incluso los más resistentes.

Salinidad y acidez

Sin embargo, las rocas situadas en la parte inferior de esta zona presentan unos niveles inferiores de estos índices, por lo que habrían sido más favorables para que pudiera desarrollarse la vida o la química prebiótica. “Las aguas en las que se formaron estas rocas habrían sido solo ligeramente ácidas, mucho mejor para la habitabilidad y la vida”, detalla Arvidson.

Con estos resultados, los investigadores señalan que los diferentes niveles de pH localizados en esta zona de Marte son distintos antes y después de la formación del cráter Endeavor.

“La llegada en 2004 de los rovers Opportunity y Spirit permitió investigar los ambientes acuosos antiguos in situ y deducir su probabilidad de desarrollar vida”, detalla el científico John Grotzinger, miembro del departamento de Geología y Ciencias del Espacio del Instituto Tecnológico de California ( EE UU).

Los avances proporcionados por estos vehículos, unidos a los trabajos que está desarrollando el Curiosity sobre la superficie marciana, permitirán a los investigadores obtener una visión más profunda y detallada sobre la habitabilidad en el planeta rojo.

“En la búsqueda de los restos orgánicos de vida en Marte, es de gran ayuda tener un paradigma para guiar la exploración. Y eso comienza con la evaluación de la habitabilidad”, defiende Grotzinger.



Enlace original: SINC.

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