viernes, 28 de febrero de 2014

Postales inusuales desde Marte que nos dan información sobre el hielo del planeta


Mirad fijamente el cráter marciano de la fotografía superior. ¿No notáis algo extraño? Es como si tras formarse el cráter de mayor diámetro, otro impactador hubiera golpeado justo en el centro de mismo. Pero esto requeriría una gran coincidencia. Además este segundo impacto certero tampoco explicaría la planitud que se observa alrededor de la segunda oquedad. Una posible explicación, para este suelo en forma de terraza, sería la existencia de un subsuelo en capas. Es decir, un suelo en el que existiera una capa superior con diferentes propiedades mecánicas a la capa inferior. Simplificando mucho, la capa superior sería más débil que la inferior, por lo que el impactador puede cavar un agujero más grande en la externa.

 

En el planeta rojo podemos encontrar más ejemplos de cráteres con diferentes capas como el mostrado en la imagen superior capturada por el HiRISE. Tanto esta imagen como la primera que ilustra el post, cubren un área de 700 metros cuadrados. La diferencia entre el primer y este segundo cráter situado en Arcadia Planitia es que posee tres terrazas.


Pero no solamente en Marte podemos encontrar este tipo de cráteres. En la Luna también se han fotografiado tal y como se ve en la imagen inferior.


Este cráter lunar tiene un suelo inusual para su tamaño. Su forma debería ser similar a la de un tazón, sin embargo, podemos observar terrazas y montículos. Esta estructura nos indica que el impactador golpeó sobre diferentes materiales con distintas propiedades que se vieron afectadas, por lo tanto, de manera diversa.

¿Podemos aprender algo acerca del subsuelo de los diferentes mundos analizando sus cráteres en forma de terraza?

Otra manera de entenderlo es ver que las capas superiores de la Luna están formadas por regolito, material no consolidado cuyo origen está en los restos pulverizados de rocas producidos tras la formación de los cráteres de impacto ocurridos hace millones de años. Por ello, el estudio de las terrazas nos puede indicar el límite existente entre el regolito y la roca sólida en nuestro satélite.


Pero en Marte, las cosas son un poco diferentes, ya que no sabemos las diferencias que existen entre las capas. Podría ser un contraste entre regolito y roca, o podría ser algo completamente distinto. Si nos fijamos con más detalle en el segundo cráter mostrado vemos que en la primera terraza encontramos características similares al suelo superficial, mostrando unos patrones poligonales. Pero en la segunda terraza estos patrones no son tan visibles. ¿Podría el hielo haber tomado parte en este tipo de estructuras? No lo sabemos.


Este tipo de dibujos poligonales podemos encontrarlos en la Tierra en ambientes con permafrost, donde la contracción térmica rompe la superficie en formas poligonales cuando el hielo cubre estas áreas. Gracias a  Phoenix sabemos que en Marte existen algunos de estos terrenos poligonales lo que delata la presencia de hielo superficial en el pasado del planeta rojo. En la imagen inferior podemos ver una fotografía del lugar de aterrizaje de la Phoenix.


A continuación se puede ver con más detalle el suelo en el que se asentó Phoenix. Esta sonda encontró hielo sobre el polo marciano y estructuras en formas poligonales.


Ahora los científicos se preguntan si el estudio de los cráteres en terrazas nos puede indicar el espesor de la capa de hielo marciana. Las terrazas se forman donde cambian las propiedades de los materiales, por lo que podrían mostrar el espesor de la capa de hielo. Ali Bramson está trabajando en este proyecto como parte de su trabajo de postgrado con Shane Byrne. Dentro de dos semanas van a presentar los resultados de su investigación ya que han encontrado terrazas incluso dentro de las propias capas de hielo. ¿Hay cambios en las propiedades del hielo a medida que se hace más profundo? ¿Tal vez sea un cambio en la porosidad o suciedad del hielo? 

Estaremos atentos a los resultados de su investigación.




Más información en el enlace.

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