lunes, 21 de abril de 2014

Observada la primera autolente gravitatoria


Dos astrónomos de la Universidad de Washington has descubierto la primera lente gravitatoria en un sistema binario.  En su artículo publicado en la revista Science, Ethan Kruse y Eric Agol describen este método teorizado con anterioridad con motivo de la búsqueda de planetas extrasolares.

Los científicos creen que aproximadamente la mitad de las estrellas de Universo forman parte de sistemas múltiples, siendo muchos de ellos binarios. Además, algunas de estas estrellas binarias se encuentran alineadas con nuestro planeta de tal forma que desde la Tierra podemos ver cómo en sus órbitas, unas estrellas pasan por delante de sus compañeras, de forma periódica, lo que causa un eclipse, que por lo general provoca la atenuación de la luz de la estrella. Pero en otros casos, los modelos teóricos indican que en vez de disminuir el brillo, éste debería aumentar en un fenómeno conocido como autolente en el que  la estrella más cercana a la Tierra magnifica la luz de la estrella más lejana.


Las autolentes están basadas en la teoría de la relatividad de Einstein, que explica cómo la luz está sujeta a los efectos gravitatorios y se curva cuando pasa cerca de objetos masivos, por ejemplo, una estrella. Por esa razón, los científicos sugirieron que de existir un sistema binario en el que una de las compañeras fuera similar al Sol y la otra una enana blanca pequeña pero muy masiva, esta segunda estrella podría provocar el efecto de una lente gravitatoria cuando transitara por delante de la estrella más grande. Y esto es justamente lo que Kruse y Agol han encontrado.


Ambos estudiaron el sistema KOI 3278 porque previamente habían percibido que su luz se atenuaba de manera periódica. En un principio los científicos pensaron que el eclipse podría estar causado por un exoplaneta, pero en un análisis más profundo se dieron cuenta de que el segundo cuerpo era otra estrella. A medida que orbitan en torno a un centro común de gravedad, las dos estrellas pasan una por delante de la otra desde nuestra perspectiva cada 88 días. Cuando la estrella similar al Sol se encontraba delante de la más pequeña se apreciaba un descenso del brillo del conjunto. Pero la sorpresa fue que cuando la estrella pequeña transitaba por delante de la mayor, en vez de medir un descenso en el brillo, detectaron un ligero aumento del 0,1 por ciento, que se prolongó durante cinco horas, lo que confirma las teorías y abre la puerta a que algún día observemos el mismo fenómeno entre objetos más exóticos como estrellas de neutrones o agujeros negros.





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