martes, 27 de mayo de 2014

El polo Sur lunar salpicado de cráteres


 Las regiones oscuras y sombrías de la Luna fascinan tanto a los astrónomos como a los fans de Pink Floyd. El eje de rotación de nuestro satélite natural se ha inclinado 1.5º, lo que significa que en sus polos hay puntos que nunca ven la luz del sol. El fondo de algunos cráteres, por ejemplo, siempre está en sombra.

Esta imagen mosaico, obtenida con el instrumento Advanced Moon Imaging Experiment de la nave de la ESA SMART-1 , muestra una región salpicada de cráteres en el polo Sur lunar. Obtenida durante el verano del hemisferio sur lunar entre diciembre de 2005 y marzo de 2006, la imagen está compuesta por unas 40 fotos individuales que cubren un área de 500 x 150 km.

Los cráteres en la imagen son (de derecha a izquierda y a partir de la mayor forma circular): Amundsen, Faustini, Shoemaker, Shackleton y de Gerlache.

Amundsen, de 105 Km de diámetro, es el mayor del grupo, seguido de Shoemaker (50 km), Faustini (39 km), de Gerlache (32 km) y Shackleton (19 km). Todos los cráteres tienen características interesantes, y reciben cantidades distintas de luz solar.

El polo Sur lunar está en el borde del cráter Shackleton, el pequeño círculo visible a la izquierda del centro de la imagen. Los investigadores han demostrado que este cráter es más antiguo que la región donde aterrizó el módulo Apolo 15 (3.300 millones de años), pero más reciente que la escogida para el Apolo 14 (3.850 millones de años).

El cráter Shoemaker, visible a la izquierda de la parte central, arriba, es donde se produjo en 1999 el impacto deliberado de la misión Lunar Prospector. El objetivo entonces era determinar la posible presencia de agua , que el calor generado en el choque habría transformado en una columna detectable de vapor de agua. Finalmente no se detectó vapor de agua, pero la posibilidad de que haya agua en la Luna no se ha descartado en absoluto: aún es posible que las regiones que llevan millones de años en permanente sombra alberguen hielo de agua procedente de cometas o asteroides.

El estudio de las oscuras profundidades de estos cráteres podría darnos mucha información no solo sobre la historia de la Luna, sino también sobre la Tierra; nos ayudarían a entender cuánta agua y materia orgánica han pasado de la Luna a la Tierra, y de qué manera.


Enlace original: ESA.

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