jueves, 26 de junio de 2014

Si pudiéramos ver la explosión de una supernova, ¿qué escucharíamos?

Las películas de ciencia ficción nos han mostrado ruidosas explosiones en el espacio, cuando en realidad, las ondas sonoras necesitan un medio para transmitirse. Este medio hace que el mismo sonido se escuche de forma diferente, es decir, mi voz os sonará distinta si la escucháis en el aire o en un medio acuático. Pero ahora nos preguntamos: si pudiéramos ver la explosión de una supernova desde una distancia segura, ¿qué escucharíamos?

 Vuelvo a recordar que las ondas sonoras necesitan un medio por el que transmitirse, por ejemplo, el aire. En el espacio vacío, como no hay medio disponible, las ondas sonoras no se pueden transmitir, por lo que no hay sonido en el espacio. Este hecho científico no es muy espectacular en las películas de ciencia ficción, pero es lo que en realidad ocurre. Así que vamos a abordar la pregunta desde otro punto de vista. ¿Por qué existe el sonido? O dicho de otra forma, ¿qué fenómeno genera el sonido?

Por definición, el sonido son ondas de presión que se mueven a través de un medio como el aire, el agua o una pared. Nuestra voz o una explosión, provocan una presión que causa que las moléculas del medio vibren y se muevan, empujándose unas a las otras, lo que genera unas ondas sonoras que se trasladan hasta llegar a nuestros tímpanos. Una vez allí, la señal llega a nuestro cerebro donde se procesa. En el espacio no existe materia suficiente como para que se produzca este traslado de las vibraciones sonoras.


Pero no debemos olvidar que el espacio no está completamente vacío. Incluso en las profundidades intergalácticas hay unos pocos cientos de partículas por cada metro cúbico, y evidentemente, esta cantidad es superior dentro de una galaxia. Pero estas partículas están tan separadas las unas de las otras que no chocan inmediatamente entre sí, impidiendo con ello que la onda de sonido se traslade entre las partículas.

Así que, aunque estalle la Estrella de la Muerte, no podrías oírlo. Esto incluye los láseres que tanto vemos en las películas y los cohetes explotando. Si dos astronautas quisieran mantener una conversación en el espacio, tendrían que chocar sus cascos para que las ondas sonoras pudieran transmitirse por un medio material (la atmósfera artificial que hay en el interior de los cascos y el material con el que están construidos éstos). Entonces podrían hablar.

No hay sonido en el espacio, por lo que no podemos escuchar cómo suena una supernova.
Ondas sonoras transmitidas en el agua

Pero la historia no termina aquí. Tal vez la física nos impida escuchar con nuestro oídos los sonidos en el espacio pero podemos hacerlo artificialmente con otros instrumentos. Por ejemplo, los detectores de plasma permiten escuchar señales procedentes del Sol. La Voyager 1 está capacitada para detectar las partículas que fluyen del viento solar, siendo por ello capaz de escuchar cuando salió de la heliosfera, la región donde la influencia del Sol se iguala con la del medio interestelar.

Otra forma de obtener sonidos artificiales es empleando detectores de ondas de radio. Mediante esta técnica se escuchan los cinturones de radiación terrestre. Así que, en definitiva, si queremos escuchar una supernova lo que tenemos que hacer es cambiar de oídos. Nuestras orejas serían instrumentos artificiales. Con ellos podríamos escuchar sonidos que se transmiten por ejemplo a través de las nubes de polvo. El inconveniente es que estas señales son tan débiles que necesitamos una tecnología muy avanzada para detectarlas. Por ejemplo, el Observatorio Espacial de Rayos X Chandra de la NASA ha detectado ondas sonoras propagándose a través de estas nubes de polvo mencionadas.

En la actualidad, la NASA y otras agencias espaciales están trabajando para convertir las diferentes señales detectadas en otras señales en "formato de onda de presión" para que nuestros oídos puedan escucharlas. Y lo que se está detectando está fascinando a los científicos. Por ejemplo, en el vídeo inferior se recoge una señal detectada por la Voyager 1.











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