lunes, 9 de junio de 2014

Solar Orbiter siente por primera vez el calor del Sol

Solar Orbiter
 La misión Solar Orbiter de la ESA ha superado su última gran prueba: su parasol fue iluminado con un haz de luz de gran intensidad para demostrar que va a ser capaz de soportar las temperaturas extremas a las que se tendrá que enfrentar durante su misión de estudio del Sol.

El modelo ‘térmico-estructural’ del parasol de Solar Orbiter fue expuesto durante dos semanas a la radiación de un Sol artificial en el interior de la mayor cámara de vacío de Europa, situada en el Centro Tecnológico de la ESA en Noordwijk, Países Bajos.

Los resultados de estas pruebas garantizan que este componente va a ser capaz de alcanzar un equilibrio entre la intensa radiación solar, el frío del espacio profundo y las fuentes internas de calor del satélite, manteniendo la temperatura idónea para el funcionamiento de sus equipos.

Solar Orbiter está equipado con una batería de instrumentos para realizar medidasin-situy para tomar fotografías del Sol de alta resolución. Su lanzamiento está programado para el año 2017.



Probando el parasol

Este satélite se situará a casi a un cuarto de la distancia entre el Sol y la Tierra, donde la intensidad de la radiación solar es 13 veces superior a la que llega a nuestro planeta, y las temperaturas pueden alcanzar los 520°C.

Por este motivo, Solar Orbiter ha sido diseñado en torno a su parasol: un panel de 3.1 por 2.4 metros compuesto por distintas capas de material aislante resistente a las altas temperaturas, con una superficie pintada de negro.

El parasol cuenta con una serie de aberturas a través de las que los sensores podrán realizar sus observaciones, algunos de ellos protegidos tras un vidrio o una lámina de berilio.

El pasado mes de mayo el parasol se instaló en el interior del Gran Simulador Espacial, una cámara de vacío de 15 metros de alto y 10 m de diámetro.

Durante los ensayos, una parte del parasol fue iluminada con el haz de luz emitido por 19 lámparas de xenón – de 25 kW cada una – y focalizado con un conjunto de espejos. 

El parasol de Solar Orbiter

Mientras tanto, las negras paredes de la cámara se mantenían refrigeradas con un flujo de nitrógeno líquido a -170°C para simular la temperatura del espacio profundo.

Estas pruebas confirmaron la validez del diseño y permitieron ajustar el modelo térmico del satélite, que se utilizará para predecir con precisión las temperaturas que alcanzará la nave durante su misión.

Durante el ensayo se utilizó un sistema de cámaras infrarrojas para monitorizar y medir en tiempo real la temperatura de la cara frontal del parasol, así como una serie de sensores de temperatura pegados a las distintas partes de la estructura multicapa.

También se utilizaron cámaras ‘fotogramétricas’ de alta precisión para detectar el más mínimo desplazamiento de la superficie del parasol a medida que se calentaba.




Enlace original: ESA.

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