miércoles, 23 de julio de 2014

Posible explicación de la baja actividad visual de las Camelopardalidas

Crédito: Jim Albers and Peter Jenniskens.
A pesar de que las Camelopardalidas del mes de mayo pasado dejó decepcionados a muchos observadores por su escasa actividad visual, los científicos están entusiasmados con los resultados de los análisis de esta nueva lluvia de estrellas procedente de los restos del cometa 209P/LINEAR.

En un artículo publicado en el último número de la Revista de la Organización Internacional de Meteoros, se explica que el polvo de este cometa era inusualmente frágil, por lo que no generó apenas meteoros visibles, ya que los restos no alcanzaban el tamaño suficiente como para causarlos.

 Los científicos creen  que algún mecanismo provocó la fragmentación de los meteoritos más grandes en otros más pequeños e incapaces de generar meteoros.


Peter Jenniskens, astrónomo de meteoros con el Instituto SETI y su colega Esko Lyytinen volaron en un avión Beechcraft King Air 90, en una expedición patrocinada por el Instituto SETI. En poco más de dos horas detectaron 21 Camelopardalidas débiles.

"El meteoro más brillante fue similar a la estrella Vega. Esto nos dio una pista de por qué había pocos brillantes. Los meteoroides eran tan frágiles que se dispersaban en una nube de polvo en el extremo de su trayectoria", dijo Jenniskens.

Un comportamiento similar tuvieron las Dracónidas de 1933 y 1946 a consecuencia de encuentros cercanos con el cometa 21P/Giacobinni-Zinner. Este cometa era hiperactivo y Jenniskens sospecha que los granos de polvo eyectados todavía estaban incrustados en hielo cometario. Los granos más grandes habrían sido destruidos cuando los granos se calentaron y perdieron el hielo que los rodeaba.

Sin embargo, el cometa 209P/Linear era poco activo, por lo que no se cree que expulsara polvo cargado de hielo.

"Todavía no estamos seguros de lo qué destruyó a los meteoritos más grandes en este caso", dice Jenniskens. "Los meteoritos pueden haber sido simplemente demasiado frágiles para sobrevivir a la eyección, o bien, los meteoritos más grandes podrían haberse perdido en los muchos años transcurridos desde que fueron expulsados del cometa​​."

Una explicación para la falta de grandes meteoroides es que no lograron sobrevivir a las duras condiciones del espacio. El polvo cometario encontrado en la Tierra el pasado mes de mayo tenía más de un siglo de antigüedad.


Más información en el enlace.

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