martes, 5 de agosto de 2014

El cometa de Rosetta no está cubierto por hielo


 La nave de la ESA Rosetta ha llevado a cabo las primeras medidas de temperatura del cometa hacia el que se dirige, descubriendo que su temperatura es demasiado alta como para que esté cubierto de hielo. Su cubierta debe ser, en cambio, oscura y polvorienta.

Las observaciones del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko fueron realizadas por el spectrómetro VIRTIS a bordo de Rosetta, que trabaja en luz visible e infrarroja, entre los días 13 y 21 de julio, mientras la sonda pasaba de estar a 14.000 kilómetros de distancia del cometa, a apenas 5.000 kilómetros.

A estas distancias el cometa cubría solo unos pocos píxeles en el campo de visión de la sonda y por tanto no era posible determinar la temperatura de puntos aislados en la superficie. Pero midiendo la radiación infrarroja emitida por todo el cometa los científicos han determinado que su temperatura media es de unos –70ºC.


Cuando se tomaron los datos el cometa estaba a unos 555 millones de kilómetros del Sol, más del triple de distante de lo que está la Tierra; eso significa que el brillo de la luz que recibe es una décima de la que baña la Tierra.

Aunque –70ºC puede parecer bastante frío, es en realidad entre 20º y 30º más cálido de lo predicho para un cometa cubierto exclusivamente de hielo a esa distancia del Sol.

"Este resultado es muy interesante, porque nos da las primeras pistas sobre la composición y propiedades físicas de la superficie del cometa", dice Fabrizio Capaccioni, investigador principal de VIRTIS, del INAF-IAPS, en Roma.

Se sabe que otros cometas, como el 1P/Halley, tienen una superficie muy oscura, cubierta de polvo. Del cometa de Rosetta se sabía ya, por observaciones de telescopios basados en tierra, que reflejaba muy poca luz, lo que excluía una superficie completamente cubierta de hielo.

Las medidas de temperatura proporcionan confirmación directa de que gran parte de la superficie debe ser polvorienta, porque el material más oscuro se calienta y emite calor más rápido que el hielo cuando es expuesto a la luz del sol.

"Esto no excluye la presencia de zonas de hielo relativamente limpio", añade Capaccioni. "Muy pronto VIRTIS podrá generar mapas que muestren la temperatura de características reconocibles en la superficie".

Además de las medidas globales, VIRTIS estudiará las variaciones en la temperatura superficial diaria, y de áreas específicas del cometa, para conocer la rapidez con que reacciona la superficie a la iluminación solar.

Esto proporcionará información sobre la conductividad térmica, la densidad y la porosidad de la superficie, a hasta diez centímetros de profundidad. Son datos importantes a la hora de seleccionar el lugar donde aterrizará Philae, el módulo de aterrizaje de Rosetta.

También se medirán los cambios en la temperatura a medida que el cometa se aproxima al Sol y su superficie se calienta cada vez más.

"Combinadas con las observaciones de los otros 10 experimentos científicos a bordo de Rosetta, y con los que lleva Philae, VIRTIS aportará una descripción integral de las propiedades físicas de la superficie del cometa y de los gases de su coma. Durante el próximo año, a medida que el cometa rodea al Sol, los cambios se registrarán diariamente", dice Matt Taylor, jefe científico de Rosetta, de la ESA.

"Ya nos falta muy poco para colocarnos a solo 100 kilómetros de distancia del cometa, y estamos expectantes ante la posibilidad de analizar este pequeño y fascinante mundo en más y más detalle".



Enlace original: ESA.

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