lunes, 25 de agosto de 2014

El estudio de un meteorito indica procesos volcánicos en los pequeños asteorides

Crédito: P. Jenniskens, SETI Institute
 El 6 de octubre de 2008, Richard Kowalski (Universidad de Arizona) descubrió un asteroide durante el transcurso del proyecto de catalogación de asteroides Catalina Sky Survey, al que se bautizó como 2008 TC3. En las siguientes horas del descubrimiento se reportaron más observaciones del cuerpo y los científicos calcularon su trayectoria llegando a la expectacular conclusión de que el asteroide impactaría con total probabilidad contra nuestro planeta al día siguiente, el 7 de octubre, sobre Sudán. Los astrónomos tranquilizaron a la población asegurando que el asteroide era de pequeño tamaño, de tan sólo unos 5 metros de diámetro, y que se desintegraría en su mayor parte en su entrada en la atmósfera terrestre.

Peter Jenniskens (Instituto SETI) y Mauwia Shaddad (Universidad de Jartum) organizaron una expedición de búsqueda en pleno Desierto de Nubia, en Sudán, con la esperanza de poder encontrar pequeños meteoritos que habían sobrevivido del asteroide. Debido a que la explosión del cuerpo tuvo lugar a una altura de 37 kilómetros, los científicos sabían que los restos estarían esparcidos por un área muy grande. En las siguientes semanas, la expedición recuperó algo menos de 5 kilogramos en unos 280 fragmentos de meteorito que recibieron el nombre del lugar donde los habían encontrado: Almahata Sitta. Hasta la fecha se han localizado unos 600 fragmentos del cuerpo original.



El examen de uno de los meteoritos Almahata Sitta ha revelado a los científicos un pasado volcánico. En su artículo publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, el equipo describe la evidencia que sugiere, que este meteorito, fechado pocos millones de años después del nacimiento del Sistema Solar, fue producido por actividad volcánica. 

 Mediante el empleo de la microscopía electrónica los científicos encontraron que la roca contenía minerales ricos en un tipo de sílice que hasta la fecha se ha encontrado que sólo es reproducible mediante cierto tipo de explosiones o por la acción volcánica.

La rápida cristalización, afirman los investigadores, sólo pudo haber ocurrido debido a una explosión (no del tipo que ocurre cuando un asteroide entra en una atmósfera) o por el rápido enfriamiento que sufren las lavas calientes cuando se filtran en el suelo. Dado que es muy poco probable que en el asteroide se haya podido producir una explosión con las características indispensables para producir este tipo de minerales, los científicos apuntan a que en algún momento del pasado este cuerpo contó con al menos un volcán activo. Si esto es así, significaría que en nuestro Sistema Solar existía la actividad volcánica mucho antes lo que los científicos habían pensado.

Pero esa no es toda la historia, los investigadores creen que el asteroide 2008 TC3, es en realidad un fragmento de un asteroide de mayor tamaño que se fracturó debido a una colisión contra otro cuerpo. Después, probablemente, sufrió otro tipo de colisiones que aportarían a 2008 TC3 materiales de diferentes asteroides, lo que explicaría la singularidad de los Almahata Sitta, meteoritos que albergan una gran variedad de minerales que no se encuentran normalmente en un solo ejemplar.


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