jueves, 7 de agosto de 2014

Observada una gran tormenta en Urano

Imke de Pater (UC Berkeley), Larry Sromovosky y Pat Fry (U. Wisconsin), y Heidi Hammel (AURA)

 En cualquier planeta, el tiempo puede ser muy impredecible. Los astrónomos del observatorio WM Keck (Hawai) se sorprendieron por la aparición de un sistema de tormentas, pero no en la Tierra, sino en el gigantesco planeta Urano.

  Durante el encuentro de la Voyager con Urano en 1986, los astrónomos sólo pudieron contemplar unas pocas nubes tenues en la atmósfera del planeta. Cuando el planeta se acercó a su equinoccio, en 2007, se desarrollaron grandes tormentas en el planeta, desvaneciéndose posteriormente la mayoría de ellas.

Sin embargo, en los últimos días, los astrónomos han contemplado una multitud de tormentas brillantes, incluyendo una de tamaño monstruoso.

"Siempre estamos ansiosos por recibir las primeras imágenes de un planeta cuando lo fotografiamos por primera vez en una sesión de observación, ya que no sabemos con qué fenómeno nos va a sorprender", comentó Imke de Pate, profesor de la Universidad de Berkeley y líder del equipo de observación.. "Esta característica extremadamente brillante observada el 6 de agosto me recuerda a una tormenta observada en el hemisferio sur de Urano durante los años previos al equinoccio y durante el mismo".


"Incluso después de llevar años observando este planeta, todavía hay imágenes que me siguen sorprendiendo", añadió Heidi Hammel, miembro del equipo de observación.

Tras el equinoccio de 2007, el polo norte de Urano se está iluminando mientras que el polo sur está dejando de ser visible. Entonces se estudió una característica brillante conocida como "Berg", visible justo por debajo de la bruma polar, y que se asemejaba a un iceberg desprendido de una plataforma de hielo. Berg osciló entre latitud sur 32 y 36 grados desde el año 2000, y en 2004 aumentó de brillo. En 2005 comenzó a emigrar hacia el ecuador y se convirtió en un sistema de tormentas muy poderosas. En 2009, cuando se encontraba a unos pocos grados sobre la línea ecuatorial, se disipó.

La actual tormenta es aún más brillante que Berg. Su morfología es bastante similar y el equipo espera que  también podría estar vinculada a un vórtice situado más profundamente en la atmósfera. A partir de las imágenes tomadas en el infrarrojo cercano, el equipo determinó que la tormenta debe alcanzar grandes alturas, tal ver cercanas a la tropopausa.

Los científicos aguardan con interés cómo evolucionará esta tormenta.



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