lunes, 1 de septiembre de 2014

Spitzer observa colisiones entre asteroides en otro sistema estelar

Crédito: NASA/JPL-Caltech
 El Telescopio Spitzer detectó una erupción de polvo alrededor de una estrella joven, posiblemente como resultado de un choque entre grandes asteroides. Este tipo de colisión puede incluso dar lugar a la formación de planetas.

Los científicos habían seguido rutinariamente la estrella NGC 2547-ID8, cuando surgió con una gran cantidad de polvo nuevo entre agosto de 2012 y enero de 2013.

"Pensamos que dos grandes asteroides chocaron, creando una enorme nube de granos del tamaño de los que forman la arena muy fina, los cuales se están ahora haciendo añicos y que, lentamente, van desapareciendo de la estrella," dijo el autor principal y  estudiante Huan Meng, de la Universidad de Arizona, Tucson.


Mientras que Spitzer ya había observado antes las secuelas de polvorientas colisiones entre asteroides, esta es la primera vez que los científicos han podido registrar datos de antes y después del evento. Esta investigación ofrece datos de la violencia con la que se forman los planetas como el nuestro.

Los planetas rocosos comienzan su vida como material polvoriento que orbita alrededor de las estrellas jóvenes. Estos materiales se van agrupando entre sí para formar asteroides mediante colisiones. Aunque algunos de estos cuerpos son destruidos en los violentos choques, otros sobreviven y crecen de tamaño transformándose con el tiempo en protoplanetas. Tras unos 100 millones de años, estos objetos evolucionan tras recibir material de sucesivos impactos en planetas como el nuestro. Se cree que nuestra Luna tuvo su origen en el impacto entre una proto-Tierra y un cuerpo del tamaño de Marte.

En este nuevo estudio, Spitzer observó con sus ojos infrarrojos el calor de la polvorienta estrella NGC 2547-ID8, que se encuentra a 1.200 años luz en la constelación de Vela y que cuenta con 35 millones de años de edad. Observaciones anteriores ya había registrado variaciones en la cantidad de polvo alrededor de la estrella, haciendo alusión a posibles colisiones de asteroides en curso. Con la esperanza de observar un impacto aún más grande, los astrónomos recurrieron a Spitzer para observar la estrella con regularidad. Desde mayo de 2012, casi a diario, el telescopio ha escrutado este astro.

Un cambio dramático en la estrella llegó en un momento en que Spitzer tuvo que apuntar hacia afuera de NGC 2547-ID8 porque nuestro sol estaba en el camino. Cuando Spitzer comenzó a observar la estrella otra vez cinco meses después, el equipo se sorprendió por los datos que recibió.

 "No sólo asistimos a lo que parecen ser los restos de un enorme colisión, sino que hemos sido capaces de realizar un seguimiento de cómo está cambiando el entorno de la estrella" dijo Kate Su de la Universidad de Arizona y co-autor del estudio. "Spitzer es el mejor telescopio para el monitoreo de estrellas con regularidad y precisión de los pequeños cambios en la luz infrarroja durante meses e incluso años."

Una espesa nube de restos polvorientos ahora orbita la estrella en la zona donde se forman los planetas rocosos. A medida que los científicos observan el sistema de estrellas, la señal infrarroja de esta nube varía en función de lo que es visible desde la Tierra. Por ejemplo, cuando la nube es alargada y está frente a nosotros, la señal es más fuerte. Y cuando está de canto se contempla menos señal infrarroja.  Mediante el estudio de las oscilaciones de infrarrojos, el equipo está obteniendo datos del proceso detallado y el resultado de las colisiones que crean planetas rocosos como la Tierra.

 "Estamos observando la formación de planetas rocosos sucediendo justo en frente de nosotros", dijo George Rieke, de la Universidad de Arizona y co-autor del nuevo estudio. "Esta es una oportunidad única para estudiar este proceso en tiempo casi real."

Los científicos continúan observando esta estrella con Spitzer. Buscan determinar cuanto tiempo persisten estas cantidades de polvo en las estrellas, lo que ayudará a entender la frecuencia con la que se producen este tipo de eventos.

 Los resultados de este estudio se han publicado en la revista Science.



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