martes, 30 de septiembre de 2014

Una anomalía en el sobrevuelo de los satélites desconcierta a los científicos

a velocidad de las sondas que sobrevuelan la Tierra para dirigirse a objetivos lejanos varía respecto a los cálculos de los expertos. / ESA/C.Carreau
 Cuando las sondas espaciales, como Rosetta o Cassini, sobrevuelan algunos planetas y lunas para tomar impulso y viajar hacia destinos lejanos, su velocidad varía ligeramente por algún motivo desconocido. Ahora un investigador español ha analizado si podría influir un hipotético campo gravitomagnético, pero otros factores, como la radiación solar, las mareas o incluso efectos relativistas y la materia oscura podrían estar detrás del misterio.

Desde los comienzos de la exploración espacial muchas naves han efectuado una órbita hiperbólica alrededor de planetas o lunas con el objetivo de aprovechar su energía gravitatoria y dirigirse al objetivo. Pero durante esta maniobra de sobrevuelo ‘algo’ hace que los cálculos teóricos de los científicos no se cumplan y la velocidad de las sondas se desvía de lo previsto.

Esta anomalía se ha detectado con precisión en los sobrevuelos a la Tierra, ya que solo en este caso se cuenta con estaciones de seguimiento, como la de la NASA en Robledo de Chabela (Madrid) o la de la Agencia Espacial Europea en Cebreros (Ávila), que permiten registrar con medidas radar las variaciones de velocidad de las naves.


Así se detectó un incremento imprevisto de unos 4 milímetros por segundo cuando la sonda Galileo sobrevoló la Tierra en 1990, o un decremento similar cuando volvió a hacerlo en 1992. También en 1998 la velocidad de la nave NEAR aumentó hasta 13 mm/s respecto a los cálculos, y anomalías similares se repitieron en los sobrevuelos de Cassini en 1999 (–2 mm/s) o los de 2005 de las sondas Messenger (+0,02 mm/s) y Rosetta (+1,82mm/s), que este año ha llegado al cometa al que se dirigía.


Muchas sondas sobrevuelan la Tierra para impulsarse hacia sus destinos. / ISSI
“Estas desviaciones no afectan seriamente a las trayectorias de las naves, pero, aunque tengan valores aparentemente pequeños, es muy importante aclarar a qué se deben, sobre todo en la era actual de la navegación espacial de precisión”, señala Luis Acedo Rodríguez, físico de la Universidad Politécnica de Valencia.

Los científicos todavía no han encontrado ninguna explicación convincente del fenómeno, aunque han propuesto diversas hipótesis. Una apunta a que es la radiación solar la que hace variar la velocidad, otras que son los campos magnéticos o el efecto de las mareas los que influyen, e incluso existen teorías no convencionales, como la existencia de un halo de materia oscura atrapado por la gravedad de la Tierra.

Acedo ha intentado una explicación basada en un supuesto campo gravitomagnético circulante que seguiría los paralelos terrestres, un planteamiento con el que se pueden explicar los efectos en la mayoría de los sobrevuelos. “La teoría general de la relatividad de Einstein predice un campo similar, pero para el caso de los meridianos, y su existencia está bien confirmada con experimentos como Gravity Probe B”, comenta el investigador, aunque reconoce una limitación significativa en su modelo.

“Si existiera ese campo de fuerza –explica– sus efectos se deberían apreciar también en las órbitas elípticas de las naves, y se habría detectado hace tiempo con satélites geodinámicos como LAGEOS o LARES; pero no es así, por lo tanto es difícil que un campo de este tipo aclare el misterio sin perturbar seriamente nuestra comprensión de la gravedad terrestre”.

Descartada esta posibilidad, el experto plantea en un estudio publicado en la revista Advances in Space Research que el comportamiento anómalo de las sondas en los sobrevuelos “debe provenir de algún efecto convencional ignorado hasta la fecha o bien por un error en los programas de análisis de datos”.

Implicaciones más serias

El desfase en las velocidades también podría tener implicaciones mucho más serias en la comprensión de la gravedad, según Acedo: “Ya tenemos antecedentes de que una anomalía aparentemente pequeña en las observaciones astronómicas conduce a nuevas concepciones teóricas, como la del avance del perihelio –punto más próximo al Sol– de Mercurio, que fue fundamental en el desarrollo de la teoría de la relatividad general. En nuestro caso, y sin descartar una explicación por fuentes convencionales, podría ocurrir algo parecido”.

Mientras tanto las sondas espaciales siguen poniendo a prueba a los científicos cada vez que hacen un sobrevuelo. Uno de los últimos lo efectuó en octubre de 2013 la nave Juno en la Tierra de camino hacia Júpiter. De momento la NASA no ha publicado los datos, pero todo indica que su velocidad al pasar sobre nuestro planeta volvió a variar respecto a los cálculos.


Enlace original: SINC.

4 comentarios:

  1. Este es un misterio que a veces me quita el sueño.

    No se mucho del tema, pero la Tierra no tiene una densidad homogénea, es muy posible que si una sonda sobrevuela una cadena montañosa, tipo el Himalaya, tanto su trayectoria como velocidad puedan variar.

    También se podrían tener en cuenta los efectos relativistas, creo recordar que en la tierra el tiempo transcurre algo mas lento que en el espacio, quizás en el cambio de densidad temporal cause efectos en la velocidad de la sonda.

    Y mi preferida en realidad, es que dentro de la tierra haya atrapada una nube de materia oscura que provoque esas discrepancias.

    En fin, muy interesante el articulo.

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    1. Dentro de la Tierra no hay una nube de materia oscura atrapada. Lo sabríamos. Así que duerme tranquilo.

      Un saludo!!!

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  2. Yo me inclino por el punto de vista de Acedo, pero con una solución incovencional muy lejana todavía, como la 'energía oscura'.

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    1. Con la nueva generación de ordenadores, los científicos podrán hacer cálculos más precisos. Tal vez, estos nuevos datos puedan ayudarnos a comprender este dilema.


      Un saludo!

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