sábado, 25 de octubre de 2014

Klim Churyumov y Svetlana Gerasimenko, los descubridores de Chury

Klim Churyumov y Svetlana Gerasimenko
  El cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko fue descubierto en 1969 por dos astrónomos ucranianos, Klim Churyumov y Svetlana Gerasimenko, desde el observatorio del Instituto de Astrofísica de Almá-Atá (actualmente Almatý) en Kazajstán. En el año 2003 este cometa fue seleccionado como el objetivo de la sonda Rosetta de la ESA. Desde entonces, los dos astrónomos han seguido con entusiasmo el progreso de la misión, que ya está desvelando las múltiples facetas de ‘su’ cometa desde primera fila.

Cuarenta y cinco años después de realizar este descubrimiento, Klim y Svetlana continúan en activo en el campo de la ciencia cometaria. Este verano compartieron con nosotros la historia de cómo se encontraron con el objeto que terminaría convirtiéndose – en palabras de la propia Svetlana – en la ‘estrella del mundo de los cometas’.

Como muchos otros episodios en la historia de la ciencia, este cometa fue descubierto por casualidad.


En septiembre de 1969 Klim y Svetlana viajaron al observatorio de Almá-Atá para estudiar cometas desconocidos y – con un poco de suerte – descubrir alguno nuevo. Su trabajo consistía en fotografiar cada región del firmamento dos veces en un intervalo de 20-30 minutos con el telescopio de 50 centímetros del Instituto de Astrofísica. Esta es una técnica habitual para identificar cometas u otros objetos transitorios: al comparar las dos fotografías de una misma región se pueden identificar fácilmente las fuentes de luz que han cambiado de posición con respecto a las estrellas más lejanas, que parecen permanecer fijas.


El cometa fotografiado el 5 de octubre de 2013

Aquella era la época de la fotografía analógica: los astrónomos utilizaban placas de vidrio recubiertas de una emulsión sensible a la luz para registrar la luz procedente de los cuerpos celestes. Al final de la sesión de observación había que revelar las placas, un proceso que podía llevar varios días o incluso semanas, para luego medir la posición y el brillo de los objetos retratados y tratar de interpretar los resultados.

 El cometa de Rosetta se descubrió gracias a un pequeño incidente durante el proceso de revelado de una de estas placas fotográficas.

Por aquel entonces Klim y Svetlana estaban estudiando el cometa 32P/Comas-Solà, que había sido descubierto en los años veinte, y dedicaron varias noches a fotografiar la región del firmamento en la que se encontraba. El 11 de septiembre, Svetlana estaba revelando las placas de una de estas sesiones cuando se dio cuenta de que se le estaba acabando el líquido revelador. En ese momento decidió terminar la placa que ya había comenzado antes de preparar una nueva solución, pero esa fotografía quedó subrrevelada.

Svetlana estuvo a punto de tirar la placa defectuosa, pero afortunadamente no lo hizo ya que en el centro de la imagen se podía distinguir una diminuta fuente de luz, que en un primer momento identificaron como el cometa 32P/Comas-Solà, y pensó que quizás podrían extraer algo de información de ella. ¡No se podía ni imaginar lo importante que acabaría siendo esa placa ‘defectuosa’!.

Una vez de vuelta en Kiev los dos astrónomos empezaron a analizar las placas y se dieron cuenta de que el cometa registrado en la fotografía ‘defectuosa’ no era el que habían estado buscando – el cometa 32P/Comas-Solà se encontraba a casi dos grados de separación. Aquella pequeña mancha en el centro de la imagen era algo completamente nuevo: acababan de descubrir un nuevo cometa, bautizado como 67P/Churyumov-Gerasimenko en su honor.

Este artículo está basado en una serie de entrevistas a los descubridores del cometa de Rosetta, que compartieron su historia con Peter Bond en el verano de 2014.  




Enlace original: ESA.

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