sábado, 18 de octubre de 2014

La erupción de Lomo Negro no está relacionada con la crisis sísmica de 1793 en El Hierro

La creación del nuevo volcán submarino en El Hierro produjo la expulsión de una gran cantidad de material magmático y gases. / Cabildo El Hierro.

 Científicos del grupo de Vulcanología del Instituto Geográfico Nacional y del Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia (Italia) han datado, mediante un estudio paleomagnético, las lavas de la erupción de Lomo Negro (El Hierro, Canarias). Los resultados indican que esta erupción, contrariamente a lo que había sido propuesto, es anterior a 1793, año en que El Hierro experimentó una crisis sísmica importante registrada en diferentes documentos históricos. La edad más reciente para la erupción de Lomo Negro compatible con los datos paleomagnéticos corresponde al siglo XVI.

El Paleomagnetismo es el estudio del comportamiento del campo magnético terrestre en el pasado a partir del registro impreso o “fosilizado” en diferentes tipos de rocas. La mayoría de las rocas, y en especial las de origen volcánico, incluyen en su composición pequeñas cantidades de minerales ferromagnéticos, como la magnetita o las titanomagnetitas. Estos minerales tienen la propiedad de presentar una imanación propia capaz de alinearse con el campo magnético ambiental existente durante su formación.


Cuando una roca volcánica se enfría en presencia del campo geomagnético, la imanación de estos minerales se alinea con dicho campo y queda bloqueada o fosilizada en esa dirección. Su estudio paleomagnético posterior permite reconstruir la dirección del campo geomagnético original presente en el momento y en el lugar en que la roca se formó. Además, el campo geomagnético no es estático, sino que varía en dirección e intensidad a lo largo del tiempo (variación paleosecular).


(A) Mapa geológico simplificado de El Hierro; las líneas discontinuas y las flechas rojas indican las cabeceras y direcciones de los deslizamientos masivos experimentados por la isla. (B) Ortofotografía de Lomo Negro y sitios muestreados para el estudio paleomagnético. / Víctor Villasante Marcos.

Actualmente se conoce con un detalle razonable cómo ha sido esta variación durante los últimos miles de años. Esto permite utilizar el paleomagnetismo como herramienta de datación: comparando la dirección paleomagnética registrada en una roca con las curvas de variación paleosecular, es posible estimar la época en que la roca adquirió su imanación. En el caso de rocas volcánicas, esto equivale a la edad en que la roca se formó a partir de magma y se enfrió.

Esto es precisamente lo que han hecho ahora Víctor Villasante Marcos (IGN) y Francisco Javier Pavón Carrasco (INGV) con las lavas de Lomo Negro, pequeña erupción ocurrida en el pasado geológico reciente en el extremo occidental de la isla de El Hierro (Canarias). En un trabajo anterior realizado por A. Hernández Pacheco en 1982, se propuso que esta erupción ocurrió en el año 1793 como culminación de la crisis sísmica que experimentó la isla ese año.

Esta crisis sísmica se conoce gracias al registro encontrado en diferentes documentos históricos que sobrevivieron a los incendios del siglo XVIII y de 1899 que afectaron a los archivos del Cabildo Insular y de la parroquia de Valverde en El Hierro. Como prueba a favor de esta fecha, Hernández Pacheco presentó una datación por carbono-14 de materia orgánica adyacente a las lavas de Lomo Negro.

Datación paleomagnética de Lomo Negro

El nuevo trabajo de paleomagnetismo, publicado en el número de diciembre de la revista Geophysical Journal International, ha permitido determinar la dirección paleomagnética registrada en las lavas de Lomo Negro y compararla con las curvas de variación paleosecular para los últimos tres mil años. En este periodo sólo hay tres épocas en las que la dirección paleomagnética es compatible con la dirección del campo geomagnético: de 115 a.C. a 7 d.C; de 410 a 626 d.C.; y de 1499 a 1602 d.C.

La información paleomagnética, por tanto, indica que la erupción de Lomo Negro es anterior a lo propuesto y no guarda relación con la crisis sísmica del año 1793.

Al corregirla según las curvas de calibración más recientes, los autores del nuevo trabajo han encontrado que posiblemente sea compatible con el intervalo más reciente indicado por los datos paleomagnéticos. Esto apuntaría a que la erupción de Lomo Negro tuvo lugar en algún momento del siglo XVI.

Este resultado, según V. Villasante, “deja abierta la posibilidad de que la crisis sísmica de 1793 culminase en una erupción submarina no detectada por los habitantes de la isla, similar a la que experimentó El Hierro entre octubre de 2011 y febrero de 2012, tal y como ha sido propuesto por otros autores”.

Otra posibilidad sería que la reactivación sísmica" no hubiese desembocado en una erupción, con lo que hablaríamos de una probable intrusión magmática incapaz de producir una erupción, similar a lo ocurrido en El Hierro con las distintas reactivaciones posteriores a la erupción de 2011-2012”.


Enlace original: SINC.

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