sábado, 8 de noviembre de 2014

Cómo aterrizar en un cometa


En general, las misiones espaciales se ubican dentro de una de estas tres categorías: difíciles, más difíciles y ridículamente difíciles.

Los sobrevuelos son difíciles. Una nave espacial viaja cientos de millones de kilómetros a través del oscuro vacío del espacio, divisa un planeta o luna distante y lo sobrevuela a una velocidad que varía desde 32.190 a 48.280 kilómetros por hora, tomando fotografías de manera frenética durante un encuentro dolorosamente breve.

Ingresar en órbita es más difícil. En vez de sobrevolar un objetivo, la nave espacial que se acerca a él, frena y cambia su velocidad lo suficiente como para lograr girar alrededor del planeta. Un movimiento equivocado y la nave espacial vagará por la atmósfera, transformándose así en un meteoro accidental.

Pero aterrizar es ridículamente difícil. Simplemente juegue al video de la NASA llamado “Seven Minutes of Terror” (“Siete minutos de terror”). Observar a Curiosity lanzarse en un paracaídas, impulsarse hacia atrás mediante retrocohetes y concretar su camino hacia la superficie de Marte ayudándose con una grúa, pone la piel de gallina. Desde el comienzo de la Era Espacial, las agencias espaciales han tenido éxito en aterrizar solamente en seis cuerpos: Venus, Marte, la Luna, Titán y los asteroides 433 Eros e Itokawa.


 En una maniobra que podría establecer un nuevo estándar de dificultad, la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, o ESA) está a punto de sumar un séptimo miembro a la lista. El 12 de noviembre, la nave espacial Rosetta, de la ESA, dejará caer un módulo de descenso, llamado “Philae”, sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko.

“¿Cuán difícil será este aterrizaje?”, pregunta Art Chmielewski, el gerente estadounidense del proyecto Rosetta, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL). “Tenga en cuenta esto: el cometa se estará moviendo 40 veces más rápidamente que una bala en movimiento, girando, expulsando gas y dando la bienvenida a Rosetta en una superficie repleta de rocas, grietas, desniveles y, posiblemente, ¡metros de polvo”! 


 Rosetta dejará caer el módulo de descenso Philae desde una altura de 22 kilómetros a medida que el cometa rote libremente debajo de él. No habrá un direccionamiento activo durante el lento descenso.

“A diferencia de los anteriores aterrizajes, donde ya se había hecho un reconocimiento (en Marte, por ejemplo, confeccionamos mapas del planeta con bastante anticipación), Rosetta apenas comenzó a conocer su objetivo hace un par de meses”, explica Claudia Alexander, una científica de proyecto para el Proyecto Rosetta Estadounidense. “Esto presenta un riesgo mucho mayor”.

Rosetta llegó a 67P el 6 de agosto de 2014. Lo que descubrió fue impactante. El núcleo del cometa tiene una forma extraña. Está formado por un par de áreas de un kilómetro de ancho unidas por un “cuello” con rocas. No sería fácil elegir un sitio para el aterrizaje.

 Rosetta pasó más de un año explorando el cometa antes de que los ingenieros y los científicos se reunieran en Francia para tomar la decisión.

“Ninguno de los sitios candidatos para el aterrizaje cumplió con el 100% de los criterios operativos”, dice Stephan Ulamec, quien es el gerente del proyecto del módulo de descenso Philae, en el Centro Aeroespacial Alemán (German Aerospace Center, en idioma inglés, o DLR, por su sigla en idioma alemán), “pero el sitio J es claramente la mejor solución”.

El sitio J, conocido ahora como Algikia, es un lugar relativamente plano, sin rocas, sobre la porción más pequeña del cometa. Recibe bastante luz del Sol para los paneles solares del módulo de descenso y cuenta con un buen campo visual para las comunicaciones con Rosetta, que orbita arriba.

El descenso tomará alrededor de 7 horas; será un proceso lento que podría estar “condimentado” por impredecibles chorros de gas que podrían emerger desde el núcleo del cometa.


¿Usted pensó que 7 minutos de terror eran penosos? “Estas serán Siete Horas de Terror”, dice Alexander.

Si todo sale bien, Philae descenderá lentamente y desplegará arpones para sujetarse a la superficie. Un equipo de 10 sensores ubicados en el módulo de descenso, entre los cuales se incluye un taladro para la recolección de muestras y una sonda acústica para explorar la estructura que se encuentra debajo de la superficie del cometa, podrá luego comenzar directamente un estudio sin precedentes del cometa.

“Un cometa es diferente a cualquier otro cuerpo planetario en el que hayamos intentado aterrizar”, señala Alexander. “¡Hacer que Philae aterrice con éxito será un increíble logro para la humanidad!” 


Enlace original: NASA.


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