miércoles, 31 de diciembre de 2014

¿A dónde va el agua expulsada por la luna Europa?

Imagen tomada el 7 de septiembre de 1996 por la nave espacial Galileo.
Los científicos de la NASA están planeando una misión a la luna de Júpiter Europa, unos de los atractivos astrobiológicos más potentes de nuestro Sistema Solar.

La composición de Europa es a grosso modo parecida a la de los planetas interiores, estando compuesta principalmente por rocas silíceas. La luna está rodeada por una gruesa capa helada que podría alcanzar los 30 kilómetros de espesor. Bajo esta corteza de hielo, los científicos creen que existe un océano global compuesto por agua salada y que se mantiene caliente gracias a las fuerzas de marea que genera Júpiter sobre la luna. Estudiar este océano interior es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los científicos. ¿Pero cómo pueden acceder a él si  lo separa de la superficie una gruesa capa de hielo de decenas de kilómetros de espesor?

Una de las propuestas es estudiar las plumas de Europa. El Telescopio Espacial Hubble ha detectado estos géiseres en la luna emitiendo agua al exterior, pero las observaciones tampoco están muy claras.  A diferencia de las plumas detectadas en Encélado, que se producen frecuentemente, y que están ya siendo analizadas por los científicos que trabajan en la misión Cassini, los géiseres de Europa parecen ser intermitentes. De hecho, los científicos han sido incapaces de detectarlos en los datos de la propia sonda Cassini cuando en 2001 sobrevoló el sistema de Júpiter. Otra posibilidad es que este tipo de actividad eruptiva en Europa sea mucho menos intensa que en Encélado y por ello sea más difícil detectarla.


Plumas en Encélado capturadas por Cassini
También se ha encontrado que Europa posee una leve atmósfera compuesta de oxígeno. De las lunas del Sistema Solar, sólo siete de ellas (Io, Calisto, Ganímedes, Titán, Tritón, Encélado y Titania) se sabe que tienen atmósfera. A diferencia del oxígeno de la atmósfera terrestre, el de la atmósfera de Europa es casi con toda seguridad de origen no biológico. Más probablemente se genera por la luz del Sol y las partículas cargadas que chocan contra la superficie helada de Europa, produciendo vapor de agua que es posteriormente dividido en hidrógeno y oxígeno. El hidrógeno consigue escapar de la gravedad de Europa, no así el oxígeno que es más pesado. Pero la cantidad de oxígeno medida por Hubble es 40 veces menor de la que se creía en la zona que rodea la luna. Esto podría indicar que los géiseres en Europa son menos comunes de lo que se pensaba.

Estos hallazgos fueron presentados en la reunión de la Unión Geofísica Americana a principios de este mes y también han sido publicados en Astrophysical Journal. La investigación fue dirigida por Don Shemansky, un miembro del equipo de Cassini UVIS con Space Environment Technologies.




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