lunes, 15 de diciembre de 2014

Efectos en los discos de acreción alrededor de estrellas recién nacidas

Las estrellas nacen en densas nubes de gas molecular y polvo. Cuando la densidad local es lo suficientemente alta, gracias a  la gravedad, parte de la nube molecular puede colapsar dando lugar al nacimiento de una nueva estrella, un objeto estelar joven llamado YSO (young stellar object). En las primeras fases de la formación del YSO, la joven estrella todavía está envuelta por un denso capullo de gas que nos impide ver lo que ocurre en su interior, y cómo se está produciendo el nacimiento estelar. Pero con el tiempo, este capullo de gas se va haciendo más tenue, concetrándose alrededor del ecuador celeste y adoptando forma de disco, permitiendo el paso de la radiación, lo que nos deja estudiar el proceso de formación estelar. 

Los discos circunestelares emiten radiación infrarroja. Los astrónomos utilizan este exceso de radiación infrarroja para distinguir a las estrella jóvenes que aún poseen estos discos, de las más maduras en las que estos escombros ya han desaparecido. Pero en los últimos años, los astrónomos han podido investigar con más detalle estos discos para abordar la formación planetaria que posteriormente se da en ellos.



El polvo de los discos no es capaz de mantenerse íntegro a una distancia cercana a la estrella. Los vientos estelares destruyen este polvo dejando unas brecha o hueco entre la estrella y el borde inferior del disco de acreción. Cuando un YSO está alineado con respecto a la Tierra de tal manera que parte de la luz de la estrella escape por este hueco, los astrónomos pueden observar detalles en los discos de acreción que pueden dar pistas sobre la formación planetaria que en ellos tiene lugar. Debido a que los discos giran alrededor de la estrella, los posibles cuerpos que se estén formando producirán un parpadeo en la luz recibida.

Los astrónomos del CfA, Hans Gunther, Katja Poppenhaeger, Scott Wolk, y Joe Hora y sus colegas usaron la cámara infrarroja, IRAC, con el Telescopio Espacial Spitzer para monitorizar la variabilidad de la luz de 882 YSO, situada en una región cercana de formación estelar denominada Lynds 1688, durante un período de 1,6 años. Los científicos han encontrado variaciones más o menos periódicas aunque ninguna de estas variaciones tiene la regularidad o características esperadas que sugieren la presencia de exoplanetas. En combinación con otras informaciones sobre estos YSOs, los nuevos resultados confirman que probablemente todos YSOs sufren variaciones de intensidad en las longitudes de onda infrarrojas en algún grado de acuerdo con la evolución de sus respectivos discos.



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