viernes, 12 de diciembre de 2014

GRBs y extinciones de vida en el Universo

NASA
Dos astrofísicos que estudian los rayos gamma han encontrado que estas emisiones podrían desempeñar un papel mucho más importante en la existencia de vida en la Tierra y en otros planetas de lo que se pensaba. En su artículo publicado en la revista Physical Review Letters, Tsvi Piran de la Universidad Hebrea de Israel y Raúl Jiménez de la Universidad de Barcelona en España, sugieren que las explosiones de rayos gamma podrían ser responsables de las extinciones ocurridas en el pasado en nuestro planeta, y además, podrían limitar la existencia de vida en planetas cercanos al centro de las galaxias.

Los brotes de rayos gamma (GRBs) son destellos de rayos gamma asociados con explosiones extremadamente energéticas en galaxias distantes. Son los eventos electromagnéticos más luminosos que ocurren en el universo. Se cree que muchos de los GRB son producidos a causa de una supernova, cuando una estrella de rápida rotación y gran masa colapsa para formar un agujero negro. Una subclase de GRB (denominados brotes «cortos») parecen ser originados por un proceso diferente, posiblemente la fusión de estrellas binarias de neutrones; mientras que los «brotes largos» parecen derivarse a causa de la muerte de estrellas masivas; es decir, por una supernova, o incluso, por una hipernova. Los dos tipos de brotes se diferencian por su tiempo de duración: los primeros suelen durar menos de dos segundos, mientras que los otros, tienden a alargarse durante más tiempo. Cuando un GRB golpea a un planeta, éste puede sufrir grandes trastornos.



 En la investigación, los científicos han realizado simulaciones para tratar de entender la relación entre estas emisiones y la vida. Encontraron dos hallazgos interesantes. El primero mostraba que nuestro planeta poseían una probabilidad del 60% de haber sufrido una extinción masiva causada por un GRB en los últimos mil millones de años. El segundo resultado indicaba que los planetas menos afectados por los GRBs eran aquellos que se encontraban más lejos de los núcleos galácticos, simplemente porque al descender la densidad de estrellas, hay menos probabilidades de que ocurra un evento de estas características.

Este estudio también indica que parece poco probable que la vida surgiera antes de que el Universo cumpliera los 5 mil millones de años debido a que este tipo de eventos energéticos eran muy comunes.

Los investigadores no creen que un GRB que golpee la Tierra pueda penetrar a través de su atmósfera. Pero sí creen que uno de estos eventos pueda destruir la capa de ozono con las consecuencias que acarrearía para los seres vivos. Además señalan que hay indicios para creer que la extinción del Ordovícico, ocurrida hace unos 440 millones de años, pudo ser causada por un GRB.


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