viernes, 20 de febrero de 2015

Un planeta rocoso en desintegración puede revelar secretos sobre la formación planetaria

Crédito: Maciej Szyszko
Una nueva investigación llevada a cabo por astrónomos de la Open University (OU) y las Universidades de  Warwick y Sheffield, ha abierto un nuevo camino para poder determinar la composición de los planetas lejanos.

Los científicos han realizado determinadas observaciones que pueden ayudarnos a revelar la composición química de un pequeño mundo rocoso que orbita alrededor de una estrella situada a 1.500 años luz de la Tierra, lo que proporciona valiosos datos para comprender cómo se formaron los planetas, incluyendo el nuestro.

Jakub Bochinski, estudiante de investigación en la OU, y autor principal del estudio, explicó que el planeta, conocido como KIC 1255 b posee un periodo orbital de tan sólo 16 horas. Además, este mundo, al estar tan cerca de su estrella parece que está hirviendo lentamente bajo la luz de su sol. La superficie del planeta alcanza más de 1.800 ºC, temperatura lo suficientemente alta como para vaporizar la roca. Como resultado, las capas exteriores del planeta se destruyen de forma continua, creando dicha roca vaporizada una cola de polvo similar a la de los cometas, y que sigue a KIC 1255 b en su órbita.



Una vez cada órbita, el planeta pasa junto con su cola por delante del disco de la estrella, bloqueando parte de la luz del astro. KIC 1255 b es en sí muy pequeño. Tiene un tamaño similar al de planeta Mercurio por lo que no podemos verlo directamente. Sin embargo, la nube de polvo es mucho más grande y puede llegar a bloquear hasta el 1% de la luz que emite la estrella. Para hacernos una idea, si colocamos al planeta más grande del Sistema Solar, Júpiter, a la misma distancia del Sol que separa a KIC 1255 b de su estrella, bloquearía aproximadamente también un 1% de la luz de nuestra estrella.

La nube de polvo no posee unas dimensiones constantes. Aparece y desaparece en los datos registrados. El estudio de esta variabilidad da a los científicos la oportunidad de comprender el mecanismo responsable de este comportamiento inusual.

Los científicos esperan que las mediciones realizadas con UltraCam puedan detectar la forma en la que el polvo de la cola dispersa la luz, lo que proporcionaría pistas sobre su composición y tamaño de los granos.

Dado que este polvo procede de la superficie del planeta en desintegración, se espera que esta técnica ayude a determinar la composición química del planeta. En verano de este año, los científicos planean realizar nuevas mediciones.

Jakub Bochinski añadió:. "Este es un avance muy emocionante, ya que abre la posibilidad de determinar la composición química de un planeta rocoso, lo que nos ayudará a aprender más acerca de cómo se formaron la Tierra y otros planetas ".



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