miércoles, 29 de abril de 2015

MESSENGER nos dice mañana adiós

Crédito: Wikipedia
 Más de una década después desde que abandonara la Tierra, la sonda MESSENGER se encuentra en sus últimos días de misión en el planeta Mercurio.

La nave espacial está a punto de quedarse sin combustible, y después de la maniobra final, prevista para mañana 30 de abril, se precipitará contra la superficie de Mercurio en una acción que no podremos ver desde la Tierra. Sin embargo, los científicos calculan que podrán mantener el contacto con MESSENGER  hasta 10 ó 15 minutos antes de su desaparición.

 Mercurio es el planeta más pequeño del Sistema Solar, y a diferencia de sus otros siete hermanos, se ha mantenido inexplorado durante mucho tiempo. La primera vez que este mundo fue visitado fue en 1974 por la sonda Mariner 10. Visitó Mercurio en tres ocasiones, el 29 de marzo y el 21 de septiembre de 1974, y el 16 de marzo de 1975. En total cartografió entre el 40 y el 45% del planeta, aunque sólo del lado iluminado por el Sol durante los sobrevuelos.

El planeta tuvo que esperar más de 30 años para ser de nuevo visitado, esta vez por MESSENGER, que completó su primer sobrevuelo en enero de 2008.


La nave espacial MESSENGER

MESSENGER fue lanzada el 3 de agosto de 2004, con un peso 507.9kg, 1.42m de altura, 1,85 m de ancho y 1.27m de profundidad. Está alimentado por dos paneles solares y una batería de níquel-hidrógeno.

La sonda lleva instrumentos científicos para trazar la superficie del planeta y su campo magnético, detectar los gases atmosféricos y diversos elementos de la corteza de Mercurio, y mucho más.

Después de su lanzamiento, la nave sobrevoló la Tierra una vez (en 2005), Venus dos veces (en 2006 y 2007) y Mercurio tres veces (dos veces en 2008 y una vez en 2009).

Este proceso multi-sobrevuelo reduce en gran medida la cantidad de combustible necesario para desacelerar, aunque a costa de aumentar el tiempo de viaje y la distancia recorrida.

Los planetas como Venus y Marte tienen atmósferas que permiten la minimización de combustible mediante el uso de la fricción atmosférica para entrar en órbita.

Pero la atmósfera de Mercurio es demasiado delgada para tales maniobras. Por ello se empleó la asistencia gravitatoria para la reducción de la velocidad necesaria que le permitió entrar en órbita elíptica alrededor de Mercurio.

Gracias a esta órbita elíptica se pudo minimizar la cantidad de combustible necesario para que la sonda recibiera la luz del Sol que alimentaría sus paneles. Además, pudo medir los efectos del viento solar y el campo magnético de Mercurio a distancias variables, así como la captura de diversas fotografías de la superficie y la exosfera.
 
 Por fin, el 18 de marzo de 2011, MESSENGER entró en la órbita del planeta Mercurio. Sus instrumentos científicos se reactivaron el 24 de marzo y la primera fotografía se recibió en la Tierra el 29 de marzo.

Crédito: Wikipedia


 Descubrimientos y la ciencia

Los sobrevuelos de 2008 y 2009 fueron capaces de confirmar los anteriores resultados obtenidos por la Mariner 10: Mercurio poseía un campo magnético interno y su dipolo magnético se sitúa a 5º del eje de rotación del planeta.

En el sobrevuelo de 2008 se descubrió la evidencia visual de una actividad volcánica pasada en la superficie, la presencia de un núcleo planetario de hierro líquido, y lo más sorprendente, una gran cantidad de agua presente en la atmósfera.

En noviembre de 2012, la NASA anunció la evidencia de hielo de agua y compuestos orgánicos en ambos polos del planeta. En estas áreas, las partes más profundas de los cráteres se encuentran siempre a la sombra y con temperaturas que alcanzan los -200ºC.

Este descubrimiento da peso a la idea de que Mercurio, al igual que la Tierra, fue bombardeado por cometas cargados de agua y asteroides ricos en minerales durante los primeros años del Sistema Solar.

Imagen radar del polo norte de Mercurio. Crédito: Wikipedia


 Extensión de la misión.

Originalmente, la misión sólo iba a durar un año, pero después se extendió con la idea de realizar observaciones del máximo solar previsto para 2012.

 El máximo solar es el periodo durante el ciclo de 11 años del Sol donde el número de manchas, erupciones solares y eyecciones de masa coronal aumentan considerablemente. MESSENGER se encontraba en una posición privilegiada para observar los efectos de este aumento de actividad.

 Y una segunda misión extendida ha durado hasta ahora, y en ella se ha aprovechado para obtener imágenes de Mercurio capturadas a distancias muy cercanas a la superficie.

Así, después de una misión que ha durado casi 11 años, mañana, 30 de abril, la sonda MESSENGER colisionará contra la superficie del planeta. Incluso durante ese momento tan dramático, la sonda nos seguirá proporcionando información de Mercurio, ya que en su órbita final se espera que se sitúe a tan sólo de 250 a 500 metros de la superficie, viajando a 14.500 kilómetros/hora.

Los científicos continuarán recopilando datos hasta que finalmente MESSENGER sucumba a la gravedad de Mercurio.

¿Una cuestión de ética?

 Esto plantea una pregunta. Así como los cometas y asteroides, tras impactar en los planetas pueden haber depositado materia orgánica a sus objetivos, ¿qué ocurre con los desechos dejados por los humanos?

Desde 1958, a causa de deseo aumentado de descubrir vida extraterrestre, comenzaron a trabajar grupos de científicos como el Comité de Investigaciones Espaciales (COSPAR) que examinan los principios éticos fundamentales que intervienen en la exploración del espacio.

En 2010, fue convocado un taller para examinar si las medidas y prácticas de protección planetaria deberían ampliarse para proteger los entornos planetarios dentro de un marco ético que va más allá de "la protección de la ciencia".

 La política de protección planetaria anterior había sido destinada a evitar la contaminación de los ambientes planetarios por contaminantes biológicos o microbios terrestres que podrían comprometer las investigaciones científicas actuales o futuras, en particular aquellas que buscan vida. Por ello, es de especial interés evaluar las posibles consecuencias que tienen este tipo de maniobras.
 
 Mercurio, todavía queda mucho por aprender.

Gracias a las imágenes de MESSENGER se han podido elaborar mapas detallados de alta resolución. En un futuro se espera que la sonda BepiColombo, cuyo lanzamiento está previsto a principios de 2017, continúe con las exploraciones de Mercurio. Una de sus tareas será la de observar el cráter de 16 metros que dejará MESSENGER cuando impacte sobre el planeta a 3,9 Km/s. Los científicos quieren monitorizar este cráter para estudiar los efectos de la radiación y el proceso de meteorización que sufran los materiales.



Más información en el enlace.

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